Un chico quiere casarse con una joven heredera, rica y de buena familia. -Señorita, estoy locamente enamorado de usted. -¿En qué trabaja? -Soy empleado de banca. -¿Ah sí? ¿Y cuánto gana? -Cobro setecientos euros al mes. -Por favor, si con eso no me alcanza ni para comprar jabón -Vaya, no sabía que fuera usted tan sucia.