-De qué color has pintado la terraza? -¡DE AMARILLO! -Tranquilo, no hace falta que me grites... -Es que es un amarillo chillón

-Oye pero por qué le pegas al maniquí? -No soporto la gente falsa

–Hola, Hannibal. ¿Qué comes? –Una napolitana. –¿De chocolate? –De Italia.

En mayo, un hombre acude a la consulta de un psicólogo. -¡Doctor, doctor, doctooor! ¡Mi esposa me tiene muy preocupado! ¡Lleva meses convencida de que es una gallina! El psicólogo sacude la cabeza y lo reprende: -¿Y se puede saber por qué ha tardado tanto en venir? -Tiene razón, tendría que haberle pedido ayuda antes, ¡pero es que quise aprovechar para tener huevos de Pascua!

Un hombre acude a la consulta de un psicólogo. -Doctor, tengo un problema grave: ¡estoy convencido de que soy dos personas! -¿Podría repetírmelo, por favor? ¡Y dejen de hablar los dos a la vez!

Un señor mayor está muy preocupado y va al médico: -¡Doctor, doctor! ¡Todos me dicen que estoy como una cabra! -A ver, explíqueme por qué cree que le dicen eso. -¿Sabe?, ¡yo prefiero los tirantes al cinturón! El psicólogo lo tranquiliza: -Si ése es el problema, no hay por qué preocuparse. Hay muchos señores mayores que tienen su misma preferencia. Yo mismo prefiero los tirantes. El paciente suspira aliviado y le pregunta al médico: -¿Ah, sí? ¿Y usted cómo los prefiere, hervidos o fritos?

Un hombre le explica a un psicólogo: -Doctor, estoy muy preocupado. ¡Preocupadísimo! Siempre sueño lo mismo, que me hallo ante una puerta con un cartel. ¡Empujo, empujo y empujo... pero nada, no hay manera, la puerta no se abre! El psicólogo le pregunta: -¿Y qué pone el cartel? -¡Tire hacia usted!

Un señor muestra su perro a unos amigos. -Es un animal inteligentísimo -dice con orgullo. Veréis, si alguien le da dinero, ¡corre al quiosco más cercano, compra el periódico, y se lo trae! uno de los amigos, que no se lo acaba de creer, decide hacer la prueba. Le pone un billete entre los dientes al animal, y este se incorpora de golpe, sale de casa y se aleja a toda velocidad. Pasa media hora, y el amigo empieza a soltar indirectas sobre el considerable retraso del perro. -¿Pero cuánto dinero le has dado? -pregunta intrigado el dueño del animal. -Diez euros -responde el otro, que no se esperaba aquella pregunta. -¡Ah, pues entonces ya está todo claro! -concluye el amo con una sonrisa de satisfacción-. ¡Cuando le das más dinero de la cuenta, después de pasar por el quiosco se va al cine!

Dos locos se encuentran en el jardín del hospital psiquiátrico; uno de ellos le enseña el puño cerrado al otro y le dice: -¿A que no adivinas qué tengo en la mano? -Humm... ¡un elefante! El del puño cerrado pone cara de fastidio y replica: -Sí, claro, pero... ¿de qué color es?

Dos locos van en un coche, y cuando toman una bajada muy pronunciada el vehículo se queda sin frenos. -¡Se me han roto los frenos! ¡Vamos a matarnos! -¡No te preocupes -dice el otro-, ahí abajo hay un stop!

-Miguelín, ¿dónde está tu hermano? -Lo he metido en la nevera. -Pero ¿no ves que ahí cogerá frío? -¡No te preocupes, he cerrado bien la puerta para que no tenga corriente!

Después de que el dietista le haya impuesto una dieta, un loco salta por encima de un plato de macarrones. El dietista, al enterarse, le pregunta: -Pero ¿qué hace? Y el loco le responde: -Lo que usted me dijo, que me saltara un plato, ¿no?

Un loco va al médico y le dice: -Verá usted, estoy fuerte como un toro, nado como un pez, tengo un hambre de caballo y salto como una gacela; ¿qué me aconseja? -¡Que vaya a ver a un veterinario!

Un loco está dando vueltas a un árbol, perseguido por un perro que quiere morderle. Llega un médico y le dice al loco: -¡Cuidado, que el perro te morderá! -¡No se preocupe! -responde el loco-. ¡le llevo dos vueltas de ventaja!

Dos locos se encuentran y uno se fija en los zapatos que lleva el otro. -¡Qué zapatos más raros llevas, uno es negro y el otro amarillo! -¡Sí, y lo más bueno es que en casa tango otro par igual!

Un loco se ha pasado un año en el manicomio porque se creía que era un grano de trigo. Al final se cura y le dan el alta. Cuando llega a su casa ve una gallina y se echa a temblar. -¿Y ahora qué te pasa? -le dice su mujer-. ¡Si ya sabes que no era un grano de trigo! -Yo sí que lo sé. Pero ¿lo sabe la gallina?