la abuela de Jaimito llegaba de hacerse un corte de pelo varonil cuando Jaimito la vio le dijo felicidades abuelita ya no te pareces una vieja fea, y entonces ¿a que me parezco? pregunto la abuela alagada, Jaimito respondió a un señor feo

Jaimito viene contrariado de la escuela y va directamente a hablar con su madre: -¡Mamá, mamá, en el colegio me han dicho que estoy loco! -¡Qué fuerte, hijo mío! ¿Y quién ha sido? -¡La papelera!

Un señor que va caminando con un pato bajo el brazo se cruza con otro señor por la calle, que le dice: -Pero ¿qué haces con ese burro? -¿Usted está ciego o qué? -le replica el hombre-. ¿No ve que es un pato? -¡Disculpe, pero yo estaba hablando con el pato!

En una fiesta de disfraces los invitados enmascarados bailan la mar de felices. Entretanto, un loro observa la fiesta desde su percha. Un tipo disfrazado de Napoleón pasa por su lado, y el loro le ladra. -¡Madre mía! ¡Nunca había oído ladrar a un loro! -¿Es que no ves que voy disfrazado de perro?

Un cazador muere, va al cielo y es reenviado a la Tierra en forma de liebre. Un día acaba frente a un cazador que está a punto de dispararle y le suplica: -¡No me dispare, por lo que más quiera! ¡Aunque no me crea, antes de ser una liebre era un cazador como usted! Y el cazador le responde sin dejar de apuntarle: -¡Qué me va usted a contar... yo, en la otra vida, era un faisán!

Jaimito protesta: -¡Uf, qué rollo, me apetece ver la tele pero tengo una montaña de deberes pendientes, vaya aburrimiento! Su madre le responde: -Vamos, Jaimito, que yo sepa, aún no se ha muerto nadie por hacer los deberes. Y Jaimito le replica: -Sí claro, pero yo no quiero ser el primero.

Su madre le dice a Jaimito: -El loro no está en la jaula, ¿qué ha pasado? Y Jaimito responde: -No lo sé, mamá, pero hace cinco minutos me ha parecido que el gato estaba hablando.

La profesora le dice a Jaimito: -Jaimito, conjuga el verbo caminar: -Yo camino, tú caminas, él camina... -¡Más de prisa! -Nosotros corremos, vosotros corréis, ellos corren...

Adivina por qué los buzos nunca se tiran de cabeza hacia delante. Porque si se tiraran hacia delante se darían con la nariz en el suelo

El profesor repartiendo las notas: -Luisito un diez, Pedrito un ocho, Juanito un seis, Pepito un cero. -Oiga profesor, ¿y por qué a mi un cero? -Porque has copiado el examen de Pedrito. -¿Y usted cómo lo sabe? Porque las cuatro primeras preguntas eran iguales, y en la última pregunta Pedrito respondió: Esa no me la sé. Y tú has puesto: Yo tampoco.

Fin de año. La maestra realiza diferentes juegos con los niños en la escuela. También se encuentra Jaimito, con una mano en el bolsillo y preguntando: -Maestra, ¿qué tengo en la mano? Tiene cuatro centímetros y una cabeza roja... La señorita se pone furiosa y le echa de clase, después de propinarle una sonora bofetada. -¡No entiendo nada! -gime Jaimito-. ¿Cómo se pone así por un simple cerilla?

Jaimito, de siete años, está enamorado de Rosita, la niña de sus vecinos. Un día dice a su padre que quiere casarse. -¿Y cómo te las apañarás para ganar dinero? -Bueno, cuento con tu asignación semanal, y Rosita tiene casi diez euros en su hucha. -No está mal para empezar. Pero, ¿qué haréis cuando lleguen los niños? Jaimito reflexiona y, después, muy seguro responde: -¡Con no aceptarlos!

La madre se queja de que Jaimito viene hecho polvo de la escuela: -¿Por qué vienes así? -Es que un niño me ha pegado. -Voy a ir ahora mismo a quejarme al director. ¿Tú podrás reconocer a ese chico? -¡Claro que sí mamá! ¡Tengo un pedazo de su oreja en el bolsillo!

¿En qué se parece un botiquín a una iglesia? -En que en los dos hay curas

-Se me cae el pelo, ¿cómo haré para verme todavía con el que me queda? -Retrátate rápido, antes de que se te caiga del todo.

-¿Sabes cuál es la mejor manera de lograr que un andaluz haga algo? -Decirle que, tal vez, sea demasiado viejo para hacerlo.