-Esta es mi hija, la menor... -Pues este es el mío, re sostenido.

El revisor del tren le pregunta a un niño bastante crecidito que viaja sin billete: -¿Es posible que solo tengas cuatro años? -Claro que tengo cuatro años. -¿Estás seguro de que no te equivocas? -Segurísimo. Hace cinco años que digo lo mismo.

Le dice Ana a su hijo: -Queda prohibido tirarse por el suelo. -Pero si estoy jugando a los indios... -Pues los indios obedecen a su madre. -Sí, pero es que yo juego a los indios huérfanos.

En el cumpleaños de un niño muy glotón, le dice su madre: -Mira, nene, para tu fiesta he preparado un pastel con ocho velas gigantes. -Hombre, mamá, yo preferiría una vela con ocho pasteles gigantes. -Hombre, mamá, yo preferiría una vela con ocho pasteles gigantes.

Martina le pregunta a David en clase: -Oye, ¿cuánto son dos y dos? -Si no me das más datos...

Un niño le dice a David: -A los ocho años, me di cuenta de que no me llamaba Cállate.

Le pregunta Martina a su madre: -Mamá, ¿es verdad que desciendo del mono? -¿Cómo quieres que lo sepa, si tu padre nunca me ha presentado a tus abuelos?

En el recreo, le cuenta David a Martina: -El sábado me caí al río y papá me dio una torta. -¿Qué te hubiera hecho si llegas a ahogarte?

Una señora muy, pero muy gorda, sube al autobús y el niño se la queda mirando: -¿Qué miras? ¿Nunca habías visto a una mujer como yo? -Gratis... No...

-Mamá, mamá, ¿los chocolates caminan? -No, ¿por qué? -¡Ah! Entonces me comí una cucaracha.

-Mamá, mamá... afuera está frío. -Bueno, déjalo pasar entonces.

-Maestro, ¿cuándo sabré que estoy preparado? -Cuando hayas hervido treinta minutos..., mi pequeño saltamontes

Un pariente le pregunta a Jaimito: -¿Qué quieres como regalo por tu cumpleaños? -¡Unas purgaciones! -¿Y para qué quieres tú unas purgaciones? -pregunta el pariente aterrorizado. -Es que si yo tengo las purgaciones, las tendrá la criada; si las tiene la criada, las cogerá papá; se contagiará mamá; y si se contagia mamá, caerá mi maestro... ¡Y a éste le tengo una rabia!

Un lechero está repartiendo las botellas por la ciudad. Al llegar a una casa, se siente atraído por el alboroto de una disputa familiar. Se detiene a escuchar. De pronto, sale un niño corriendo. -¿Qué sucede, pequeño? -Pregunta el lechero-. ¿Son tus padres los que pelean? -Sí, señor -responde el niño-. Siempre están peleando. -¿Quién es tu padre? -pregunta el lechero. -No lo sé. Por eso es por lo que siempre están peleándose.

¡Atención, mucha atención!, si se siente cansado por haber comido demasiado en el restaurante, tome lo mejor para el cansancio: ¡Tome un taxi!

La mujer pide dinero al marido: -¡Pero si ayer te di 60 euros! -Es que me compre un sombrero. -¿No te digo? ¡Se te sube el dinero a la cabeza!