Un vendedor llama por teléfono a un cliente, y le responde un niño de cuatro años. -¿Están tu papá o te mamá? -¡No! -¿Y no hay nadie más contigo? -Sí, mi hermana. -¿Podrías decirle que se ponga al teléfono? Tras un largo silencio, el niño dice: -Lo he intentado pero ¡no puede bajarse de la cuna!