Una simpática ancianita entra en una droguería y pregunta al dependiente: -¿Tienen algo para las moscas? -Sí, por supuesto -responde sonriente el tendero-, ¿qué prefiere, papel atrapamoscas o insecticida? -Pero ¿qué está usted diciendo? -exclama escandalizada la anciana-. ¡Con esas cosas podría matarlas!