-Los rinocerontes se ponen rojos para camuflarse entre las fresas. -¿En serio? -¿Tú has visto alguna vez un rinoceronte entre las fresas? -¡No, nunca! -¡Ahí lo tienes: porque se camuflan genial!
Dos niños hablan de las ocupaciones de sus padres. -Mi padres salva muchas vidas -dice Pepito. -¿Es médico? -No, pinta pasos de cebra.
El profesor de piano le dice a Pepito: -¿No te da vergüenza tocar el piano con esas manos tan sucias? -Ah, por eso no debe preocuparse, sólo tocaré las teclas negras.
Pepito le dice a su padre: -Papá, ¿sabes firmar con los ojos cerrados? -Supongo que sí, ¿por qué me lo preguntas, Pepito? -Porque tendrías que firmarme las notas de la escuela.
En la escuela, la profesora pregunta: -Pepito, dime el plural de bicicleta. -Tandem
Pepito va a la estación y ve una báscula que anuncia: Por 2 euros adivinaré quién eres y qué haces aquí. Intrigado, introduce la moneda en la ranura y la báscula dice: -Te llamas Pepito Martínez Roig y has de tomar el tren 345 que sale del andén número 2. A continuación Pepito se disfraza de mujer y vuelve a subirse a la báscula que repite la misma respuesta. Prueba de nuevo disfrazado de camarero y le contesta: Te llamas Pepito Martínez Roig y por hacer tanto el tonto acabas de perder el tren 345 que ya ha salido del andén número 2.
Ruperta sirvió la comida a los chavales y le dijo a Pepito: -Venga Pepito, cómete la sopa de fideos! Y Fideos se quedó sin sopa
-Papá, hoy he estado a punto de sacar un 10. -Ah, qué bien, Pepito, ¿qué te han puesto? ¿un 9? -No, un 1, le han puesto un 10 al niño de al lado.
A Pepito le corrige el examen la maestra y le dice: -¿Era tan fuerte como la piel de un plátano, y eso? -Pues por mi tío que es fuerte como un roble, pero lo único que fue capaz de tumbarlo fue una piel de plátano.
-A ver Pepito, ¿por qué dirías tú que los peces no saben hablar? -Mira tú que listo. Prueba a hablar con la boca llena de agua.
Hola Ramón, vi a Pepito que se sentó encima de un cuchillo, ¿sabes quien te digo? -Sí sí, pero no que gracia te hace eso. -A mi no, pero Pepito se partía el culo.
Le preguntan a Pepito en la escuela: -A ver Pepito, problema de matemáticas. Si tengo en una mano 40 manzanas y en otra 50, ¿qué es lo que tengo? -Unas manos enorme profe.
-El cole es un coñazo -Pepito no digas palabrotas, eso está muy feo. -Pero si lo dice Camilo José Cela. -Bueno... pues no te juntes más con ese.
-Mamá, ¡quiero una tableta! -¿Por qué Pepito? -Porque todos tienen una... -¿Y si todos se tiran a un pozo?, ¿tú te tirarías? -No, me quedaba con sus tabletas...
Estaba Pepe muy entusiasmado con la nueva máquina experimental que pusieron en el centro comercial y de la que todo el mundo habla. Resulta que funcionaba como un médico porque si le traías pruebas te analizaba, diagnosticaba y todo. Pepe no se lo acababa de creer y metió el dinero para ver si funcionaba. Acercó su mano y efectivamente la máquina acertó diciendo: Diagnóstico: Inflamación de los tendones de la mano derecha. Pepe estaba impresionado pero no se lo acababa de creer así que ideó un plan. Al día siguiente volvió con un vaso lleno de todo lo que encontró en casa. desde un moco suyo,
El papá de Pepito le preguntó: -Pepito, cuando seas tan grande como yo, ¿qué te gustaría hacer? -Dieta.
-Figúrate que ayer Pepito voló en avión. -¡Qué bueno! -No tanto porque se le cayó el avión en el aire -¡Qué malo! No tanto, porque tenía paracaídas -¡Qué bueno! -No tanto, porque no se le abrió. -¡Qué malo! -No tanto porque abajo había una carreta con paja -¡Qué bueno! -No tanto porque había un tridente -¡Qué malo! -No tanto porque tampoco cayó en la carreta.
-¿A ver Pepito, que tiempo es: eso no debería haber pasado? -Preservativo imperfecto.
Pepito estaba en el salón de clase con sus compañeros, como la profesora no llegaba, todos los alumnos comenzaron a hacer alboroto. Cuando llegó la profesora vio el desorden que había y comenzó a interrogar a los niños: -Juanita, ¿qué has hecho tú? -Yo dibujé en la pizarra. -Pedrito, ¿y tú que hiciste? -Yo tiré mi pupitre contra el suelo. -Pepito, ¿y tú que hiciste? -Yo tiré serpentina por la ventana. -Caramba, aprendan de Pepito que no es un malcriado como ustedes. Pero al pasar unos minutos, tocan la puerta de la clase y entra una niña toda golpeada, la profesora le pregunta: -¿Y tú quién eres? -Yo me llamo Serpentina.