Va el señor al bar del camarero loco y le dice: -¿Podría ser un café sólo? -Claro que sí amigo. ¿Habéis oído los demás? Todo el mundo fuera.
-¿Cómo se siente? -Catalán y español, Más catalán que español. Más español que catalán, Sólo catalán. Sólo español. Solo. Muy solo.
Un ciempiés hijo, todo asustado tocaba desesperadamente la puerta de su casa y decía: -Papi, ábreme la puerta que un pollo quiere tragarme. -Espera hijo, que me pongo los zapatos y voy.
Llega un hombre a una cantina y mientras se dirige a la barra lo miran todas las personas asombrados. Llega aquel tío y pida una cerveza y el camarero le dice: -Usted es bombero, ¿verdad? Aquel hombre se sorprende y le pregunta: -¿Y usted cómo lo supo? Y le dice el cantinero: -Me di cuenta por la forma de caminar, la forma de abrir la puerta, la forma que levanta usted la barbilla, las botas, el casco y el extinguidor.
Le dice un hombre a otro: -¿Entiende usted de música? -Solo un poco. -¿Qué es lo que estoy tocando? -El piano.
En la cárcel, un vigilante le dice a un preso que acaba de llegar por primera vez: -Aquí dentro cada uno debe escoger un oficio. ¿Qué quieres ser tú? -Piloto de aviones.
Un tonto va al registro civil y dice: -Hola, vengo a cambiarme el nombre... -Hombre, es que eso es muy complicado, hay que rellenar muchos papeles. ¿Por qué no se queda con el nombre que ya tiene? -Porque es muy feo. -Ah, ¿sí? ¿Y cómo se llama? -Alberto Cagarrina. -Hombre... en ese caso, yo mismo se lo cambio. ¿Qué nombre quiere? -Alfonso Cagarrina.
Le pregunta un cliente al dependiente Vicente: -¿Tiene trajes de camuflaje? -Tener los tengo, pero hace tres años que los estoy buscando.
Le dice un bombero a su capitán. -Capitán, faltan quince metros de manguera. -Pues acercar el incendio.
Durante un vuelo, una azafata se acerca a un hombre que se está quejando y le dice: -¿Qué le pasa, señor? -Pasa que estoy hasta las narices de esta compañía aérea. Ni puedo ver la peli ni me dejan dormir. La azafata respira profundamente y le dice: -Comandante, ¿y si deja de quejarse y aterriza de una vez?
-Oiga, ¿es el 555 55 55? -No, se equivoca. -Pues yo he marcado bien. -Pues seré yo, que he descolgado mal.
En una entrevista de trabajo, le preguntan a un candidato: -A ver, para comprobar su rapidez mental... Dígame usted una cosa de piel, para los pies, qe sirve para andar. -¿Una cosa de piel, para los pies, que sirve para andar? ¿Esto es muy difícil, no? -Va, venga, veinte segundos para contestar. -Una cosa de piel para los pies... No lo sé. -Son zapatos. Ya puede irse. El hombre sale de la sala de entrevistas y se encuentra con un amigo que le pregunta y le dice: -Es difícil, pero la respuesta es zapatos. El amigo llega a la entrevista y le preguntan: -A ver, para probar su rapidez mental. Una cosa de madera, con cuatro patas y rodeada de sillas. -¿Tiene cordones? -No. -Pues mocasines.
Un hombre va al restaurante y lee en el menú: Verduras a elegir. -Oiga, camarero, ¿cuáles son las verduras que ofrecen? Y el camarero Tomás contesta: -Tomates. -¿Y qué más? -Nada más. -Entonces, ¿entre qué puedo elegir? -Entre si los quiere o no los quiere.
Un campesino muy bestia va a una ferretería y le dice al vendedor: -¿Tienen máquinas para cortar árboles? -Sí, mire, tenemos esta máquina que corta mil árboles a la hora. Al día siguiente, el campesino dice: -Oiga, ustedes me han engañado: sólo corté diez árboles en todo el día. -Tranquilo, se habrá atascado. El dependiente pone la máquina en marcha y el cliente dice: -Caramba, ¿qué es ese ruido?
Le pregunta el camarero Tomás a un cliente: -Las ostras, ¿cómo las prefiere? ¿con limón o con pimienta? -¡Con perlas!
Un hombre entra en un restaurante de lujo y le dice al camarero Tomás: --Oiga, ¿a cuánto sale el menú del día? -Pues a 1.500 euros. -Caramba, eso es carísimo. -Claro, señor, es que este es un restaurante de lujo. -¿Y no hacen descuentos a los compañeros de profesión? -Ah, ¿usted es camarero? -No, soy ladrón.
El loco Adelino entra en un restaurante y le pide al camarero Tomás: -Una tortilla. -¿La quiere francesa o española? -Me da igual, porque no pienso hablar con ella.
Un empleado muy tímido entra temblando en el despacho del director, y dice: -Aprovechando su generosidad, señor director, venía a pedirle un día de fiesta. El día 3 del próximo mes... -¿Por qué motivo? -Verá, es que ese día me caso, y, si usted me diera permiso, a mi mujer le haría ilusión que yo también fuera a la ceremonia.
Una mujer sube a un taxi y dice: -Oiga, ¿se puede fumar? -No. -¿Y por qué tiene este cenicero? -Para los que no preguntan.
Le dice un hombre a otro en el autobús: -Cuando hablo, la gente me escucha con la boca abierta. -Usted debe de ser un orador muy bueno, ¿no? -No, soy dentista.