Un tipo entra en un bar y empieza a gritar: -¡Vamos, todo el mundo fuera, tienen que salir todos ya del bar! El propietario, furioso, le pregunta a qué viene tanto escándalo, y el hombre le responde: -Lo siento, pero el médico me ha dicho que debo de tomar el café solo.
Un hombre, convencido e que tenía mil hormigas recorriéndole todo el cuerpo, acude al médico, fuera de sí: -Haga una cosa, tengo mil hormigas encima. -Pero ¿qué hace? No me toque, que me las va a pasar a mi.
-Doctor, doctor, mi mujer está a punto de dar a luz. -¿Es su primer hijo? -No, hombre, no, soy su marido.
-Ya tenemos su diagnóstico: usted tiene el síndrome de Harrelson. -¿Y eso es grave, doctor? -Todavía no lo sabemos, señor Harrelson.
Dos amigos se encuentran y uno le dice al otro: -¿Cómo estás Pepito? -Pues verás, acabo de salir del médico y me ha dicho que tengo que tomarme una pastilla al día durante el resto de mi vida -le explica Pepito, muy abatido. -Vamos hombre, no será para tanto. -Es que me ha dicho que solo necesitaré seis pastillas.
En la consulta, un médico le reprocha a un esqueleto: -Hombre, ya podría haber venido usted un poco antes.
-¡Doctor, tengo amnesia! -¿Ah sí, y desde cuándo? -¿Desde cuándo qué?
-Doctor, me toco aquí y me duele, me toco allí, y también me duele, y si me toco en esta otra parte, me duele también. ¿Qué tengo, doctor? -Pues el dedo roto.
El doctor le pregunta a su paciente: -¿Qué tal, cómo se encuentra? -Disculpe, doctor, pero eso tendría que decírmelo usted.
Llega el hombre al dentista y le pregunta: -A ver, ¿cuánto me cobra por quitarme una muela? -200 euros, por ser la primera vez. -Mira hombre, ¿y la segunda? -No lo había pensado, ya que nunca vuelven.
-Doctor, ¿usted curó de viruela al hijo de la marquesa? -Sí. -¿Y le pagó bien? -Espléndidamente. Pero, ¿a qué viene tanta pregunta? -Pues venía a cobrar mi parte, porque fue mi hijo el que le contagió.
Aquí estoy doctor, y ya me ve las pintas, no se que hacer. Lo cierto es que llevo una semanita que para que contarle. Tengo mucha sed y bebo como un camello, ando con fiebre de caballo y aún a pesar de todo trabajé como un burro. -Así por lo pronto, mejor vaya a ver al veterinario.
Tras la intervención del cirujano, el paciente satisfecho es agradecido: -Doctor, le debo a usted la vida. -No hace falta, con 4000 euros me conformo.
-Doctor Suarez, cada vez que tomo café, acabo sintiendo molestias en el ojo derecho. -Entiendo señor Pérez. ¿Ha probado a sacar la cucharilla de la taza?
Era un niño tan tan feo que cuando el médico lo vio al nacer le dijo a su madre: -Señora tengo que darle unos golpecitos a ver si llora. Si no lo hace es un quiste ovárico.
En el consultorio, el paciente le muestra a su médico los resultados de sus análisis. El médico los analiza con cara de preocupación y le dice: -Vamos a tener que hacerle una plaquita. -¿De tórax? -No, de mármol.
El tipo se despierta y llama al doctor que todavía andaba por allí cerca y estaba de espaldas. -Y bien, doctor, ¿qué tal salió la operación? El médico que no se había dado la vuelta y parece que le costaba hacerlo dice: -¿La operación? ¿la operación? ¡Pero si esto era una autopsia!
Esto era una chica que tenía ciertas molestias y se decidió a ir al ginecólogo. Este la examinó y muy seguro de si mismo dijo: -Está usted embarazada. -¿Cómo? Pero eso es es imposible. No me ha tocado un hombre en mi vida. El ginecólogo se alejó hacia la ventana y se puso a otear el horizonte. La chica totalmente desconcertada dijo: -¿Pero qué demonios hace ahora? -Nada, que la última vez que pasó esto vinieron 3 reyes Magos y una estrella se puso en el cielo. No me lo quiero perder.
Pusieron como nuevo médico de la Seguridad Social a Jesucristo, y en esto que le llega un paciente que se queja: -No puedo caminar. -Levántate y anda. -Pero es que... -¡Levántate y anda! Tras el grito el paciente se va andando, pero muy enfadado de la consulta, y entonces los demás le preguntan: -¿Qué pasó, que tal con el nuevo médico? -Como todos, ni me ha mirado siquiera.
Va un camionero al dentista pero cuando se le acerca el médico no quiere abrir la boca. -A ver hombre, enséñeme esa muela, tranquilícese. A ver, le voy a dar un poco de whisky, tome un poco de esta botella a ver si le pasa el miedo. El camionero se bebe toda la botella y el médico dice: -A ver ahora, ¿ya se encuentra más valiente? -Pues sí... ¡A ver quién es el guapo que me toca ahora mi muela!