Una muchacha tirolesa se casa con un montañero poco educado. Y ésta decide que sus modales deben mejorar. Durante toda la fiesta que sigue a la ceremonia nupcial, está pisando los pies a su esposa continuamente, con el fin de que le repita cómo debe comportarse. Cuando todo termina, se van a la cama. El palurdo se mete debajo de las sábanas, y se queda un momento en silencio, dudando sobre lo que debe hacer. Al final, se dirige a su mujercita diciendo: -Por favor, ¿me prestarías un rato tu cosito?