Dos amigos se encuentran en la plaza del pueblo: -Oye Marcelino, ¿qué llevas bajo el brazo? Es un zorrillo. El amigo admirado le contesta: -Pero, ¿y el olor? -Ah, pues, que se aguante.
En el Polo Norte está una pareja de pingüinos que quieren tener familia, y están esperando que la cigueña lleve a su hijo. Llega el día y reciben al pequeño. Pero al verle se dan cuenta de que no es un pingüinito su hijo, sino un pollito que dice: -¡Me-me-me-meee-meee! -No pollito, no debes decir meee, sino pío -Nooo, yo digo meee, men-digo fríooo que hace aquí.
Había una vez un loro que tenía un dueño pelado, y por eso el loro le cantaba: -Pelado, pelado, pelado. Un día el dueño se cansó y le replicó: -La próxima vez que me digas pelados te tiro por el inodoro. Al loro no le importó y le siguió diciendo -Pelado. Entonces el dueño lo trató de tirar por el inodoro, pero no cabía y entoces el loro dijo: -Che pelado, te hiciste la raya al medio.
Una hormiga bañándose en el mar y llega un elefante y le dice: -Hormiga, sal del agua. -No quiero salir. -He dicho que salgas. -He dicho que no. La cosa quedó así pero al rato la hormiga sale y le pregunta: -¿Qué es lo que querías? -Nada, es que creía que te habías puesto mi traje de baño.
Un día en la selva se encontraba un lorito arriba de un árbol y cantando repetía: -¡Yo soy el rey de la selva! Después de varios minutos lo escuchó el león, éste, muy enojado se lanzó sobre el lorito y con sus garras lo golpeó, tirándolo y dejándolo muy mal herido en pleno suelo. Por ahí pasaron unos ecologistas que lo levantaron y para curarlo lo metieron en una jaula. El lorito despertó y al verse tras las rejas exclamó: ¡Qué paliza le habré dado al león que me pusieron entre rejas!
Un hombre va por la calle con una jirafa y se encuentra con un amigo que le dice: -¿Pero qué haces con esa jirafa? -Pues mira, que me la han regalado y no sé qué hacer con ella. -Hombre, llévala al zoo, ¿no? -Buena idea, porque la he llevado de tiendas y a dos museos y se ha aburrido bastante.
Un hombre le dice a otro: -Oiga, que mi gato ha matado a su perro. -Pero ¿cómo es posible? si mi perro es un dóberman. -Ya, pero mi gato es hidráulico.
Un hombre entra en una droguería y le pregunta al dependiente Vicente: -Perdone, ¿tiene algo bueno para las ratas? -Hombre, tengo este veneno que es estupendo. -¡Animal! ¡Si esto las mataría!
Un hombre entra en una droguería y le pregunta al dependiente Vicente: -Perdone, ¿tiene matarratas? -Sí, claro. ¿Es para llevar? -Hombre, si prefiere que le traiga las ratas...
-Oiga, aquí está prohibido cazar. -Pues dígaselo al león, ¡y rápido!
Un hombre está vendiendo loros en la calle. Lleva un loro en el hombre, otro loro en el codo y otro loro en la mano. Pasa un cliente y le pregunta: -¿Cuánto vale el loro que tiene en la mano? -Veinte euros, señor. -¿Y qué sabe hacer? -Habla inglés y español. -¿Y cuánto vale el del codo? -Cien euros, señor. -¿Y qué hace? -Además de hablar inglés y español, también habla ruso, chino, portugués y alemán. Sabe informática y cocina a las mil maravillas. -¡¡¡Qué extraordinario!!! ¿Y cuanto vale el del hombro? -Ah, ese vale un millón de euros, señor. -¡¡¡No puede ser!!! ¿Y qué sabe hacer? -No tengo ni idea señor, pero los otros dos le llaman jefe.
Una gallina le pregunta a un cerdo: -¿Por qué me pones mala cara? -Porque me recuerdas a los huevos con beicon.
Martina está en el cine y ve que en la fila de delante hay un hombre con un perro. Al acabar la peli, el perro aplaude emocionado y Martina le pregunta a su dueño: -Oiga, ¿no le parece raro que el perro aplauda y se emocione con la película? -Mucho, niña, mucho. Porque me dijo que el libro no le acabó de entusiasmar.
Un hombre entra muy enfadado en una tienda de animales y le dice al vendedor: -¿El perro que me vendió la semana pasada tenía que vivir quince años? -Sí señor. -Pues ayer se murió. -Es normal. Ayer los cumplía.
Están dos patos nadando y uno le dice al otro: -Cuac cuac. -Me lo has quitado de la punta de la lengua.
Un hombre visita una exposición de perros, y al pasar ante una de las jaulas oye una voz que dice: -Señor, cómpreme. Sé hablar español, francés, inglés y alemán. El hombre, sin perder un segundo, compra el perro. Una vez pagado, le dice al vendedor: -Tal vez lo ignora, pero acaba de venderme un perro que no tiene precio. -¿Por qué? ¿Porque le ha dicho que habla cuatro idiomas? -Pues sí. ¿Le parece poco? -No se crea ni una sola palabra. Solo habla castellano, y con mucho acento catalán.
David le pregunta a Martina: -Oye, ¿tú crees que un elefante puede usar un ordenador? -¡Qué va! ¿No sabes que les dan miedo los ratones?
Un hombre entra en una armería y dice: -Quiero un revólver. -¿De cuántos tiros? -De siete. Es que es para matar un gato.
Martina se encuentra con David, que va muy triste por la calle: -¿Qué te pasa, David? -Que he perdido a mi perro. Lo he buscado por toda la ciudad y no lo encuentro. -¿Y por qué no pones un anuncio en el periódico? -Porque mi perro no sabe leer.
Un tío va a una tienda de pájaros y pregunta: -Oiga, ¿tiene pollitos? -Sí. -Mire, querría cien. Le venden cien pollitos y, al día siguiente, vuelve y pide cien pollitos más. Al tercer día, vuelve a entrar y pregunta: -¿Les quedan más pollitos? -Sí. -Es que quisiera cien pollitos más. -¿Está montando una granja? -No. Es que se me mueren. Ya no sé si los planto bien, o es que los riego demasiado.