Inscribir a un hijo tartamudo en el colegio

Un padre lleva a su hijo a un colegio para inscribirlo y el profesor dice: -Este chico es tartamudo. -Sí, pero solo se le nota cuando habla.

David pregunta a su madre por la hache

Le pregunta David a su madre: -Mamá, ¿ayer se escribe con hache? -No. -¿Y hoy? -Hoy, sí. -¿Y cómo cambia tanto de un día para otro?

Niño suspendido recibe un castigo

Un niño le trae las notas a su padre, que le dice: -Muy bonito, hombre. Lo has suspendido todo. Esto se merece un castigo. -Claro que sí, papá. Pero no sé donde vive el profesor.

Los afluentes del Ebro en clase

La señorita Pepita pregunta en clase: -A ver, ¿cuáles son los afluentes del Ebro que están más cerca de Zaragoza? -Las cloacas.

La chuleta en el cuello de la camiseta

A David le chivan que la profe preguntará la tabla de multiplicar, y, como no se la sabe, decide prepararse una chuleta y se la cose en el cuello de la camiseta. Total, que llega a clase y le pregunta la profesora: -A ver, David, dime la tabla del siete. David se mira el cuello de la camiseta con disimulo y empieza: -Siete por uno, siete... siete por dos, catorce... cien por cien, algodón...

La señorita Pepita pregunta en clase

La señorita Pepita pregunta en clase: -¿Para qué sirve la madera? -Para hacer los árboles.

David pregunta por el polvo de los muertos

Le pregunta David a la señorita Pepita: -Profe, ¿es verdad que cuando nos morimos nos convertimos en polvo? -Sí, David, sí. -¡¡¡Pues debajo de mi cama hay un cementerio!!!

La llamada al colegio por anginas

Llaman al colegio y contesta la señorita Pepita: -¿Diga? -Oiga, llamo para avisar de que mi hijo no irá hoy a clase porque está en la cama con anginas. -Muy bien, ¿con quién hablo? -Con mi padre.

Cinco animales que viven en África

La señorita Pepita le pregunta a David: -David, dime cinco clases de animales que vivan en África. -Pues... un león... y... cuatro elefantes.

La excusa del abuelo muerto

Le dice un niño a la señorita Pepita: -Profe, esta tarde no podré venir a clase porque se ha muerto mi abuelo. -Hace quince días que me dijiste lo mismo. -Sí, vale, pero es que sigue muerto.

Castigado por contestar bien

El niño David le dice a su madre: -Mamá, hoy en clase el profe me ha castigado por contestar bien a una pregunta. -¿Castigado por contestar una pregunta? ¿Y qué pregunta era? -Que quién había puesto chinchetas en su silla.

Cómo se llaman los nacidos en Jaén

En el cole, la señorita Pepita pregunta: -A ver, David, ¿cómo se llaman los que han nacido en Jaén? -¿Todos?

Pepito distingue los paleolíticos superior e inferior

Le pregunta la profesora: -A ver Pepito, ¿en qué se distingue el Paleolítico superior del Paleolítico inferior? -Pues... en el primero los palos se construían por arriba y en segundo se construían por abajo.

Dos niños y el dictado de los huevos

Dos niños en la escuela hacen un dictado. Dice la maestra: -Mi mamá, fue a comprar huevos... -¿Tú cómo pusiste huevo, con h o sin ella?, -pregunta uno al otro. -¡Yo para no confundirme he puesto cojones!

El milagro de fin de mes

-Maestro, ¿qué es un milagro? -Qué llegues a fin de mes con las ganas, mi pequeño saltamontes

Los pelos de la cola del caballo

En un examen, el profesor le dice al alumno que no ha sabido contestar a ninguna pregunta: -Le haré una última pregunta: si sabe contestarla, le aprobaré. -¿Cuantos pelos tiene la cola de un caballo? -Cuarenta y dos mil trescientos cincuenta y ocho. -¿Y cómo lo sabe? -le pregunta el maestro. -Perdone profesor -exclama el alumno-, pero esa ya es otra pregunta.

Si todos los niños fueran como yo

Una madre le pregunta a su hijo: -¿El profesor está contento contigo? -Ya lo creo. -¿Y tú con él? -Más, aún. -¿Por qué? -Porque ha dicho que si todos los niños fuesen como yo, cerraba la escuela

El electricista en el examen de historia

En pleno examen de historia en una escuela para adultos. -¡A ver! Aquél que está cerca de la puerta. -¿Quién perdió la batalla de Waterloo? -No lo sé. -¿Cuándo ocurrió la batalla de Trafalgar? -¿Trafal... qué? No sé nada de eso. -Entonces, ¿qué hizo usted anoche en vez de estudiar? -Estuve jugando a las cartas con mis amigos. -¡Muy bonito hombre! No sé a qué viene usted aquí. -Vengo a poner unas bombillas. Soy el electricista.

Hice felices a dos personas en vacaciones

La maestra pregunta a sus alumnos: -¿Alguno de ustedes hizo algo, para darle un poco de felicidad a alguien, durante las vacaciones? -Yo hice felices a dos personas maestra -responde un chiquillo-. Fui a pasar unos días a casa de mi hermana, y ella se sintió muy feliz. Y cuando me fui, su esposo se quedó de lo más contento.

El alumno espera a su secretaria

El profesor dio el tema de la redacción a sus jóvenes alumnos: -Si yo fuese el director de una gran empresa... Todos los niños se inclinaron sobre sus cuadernos y empezaron a escribir. Todos menos uno. -¡García! ¿Por qué no empieza el ejercicio? -le preguntó el profesor. -Estoy esperando a mi secretaria -contestó el alumno.