Era tan vanidoso, que en una boda deseaba ser la novia y en un entierro el muerto.
Tenía unas ideas tan brillantes que la gente lo usaba como linterna.
-Cuando llegue el juicio final -decía el predicador- habrá rayos y truenos. Los ríos nos inundarán, habrá terremotos, y lloverá fuego del cielo. Un niño que pasaba por allí con su madre, se vuelve hacia ella y dice: -¿Ese día no tendremos colegio, verdad mamá?
Consejo paterno: -Mira hijo, si quieres que los demás te estimen, hazles creer que son capaces de pensar. Pero si quieres que te aborrezcan, ponlos a pensar.
Era tan avaro, que intentaba matar la liebres con una escopeta sin cartuchos.
Era tan tonto, que cuando supo que un reloj tenía doscientos años se extrañó porque él creía que todos tenían veinticuatro horas.
Era tan buen maquillador, que para disfrazar de viejo a un actor, lo tuvo horas enteras bajo el agua, y cuando su piel estaba completamente arrugada, lo maquilló.
Era tan fea, que en las enciclopedias de varios países, venía su retrato para ilustrar la palabra "horrenda"
El recluta se presenta ante el sargento de cocina. -Mi sargento, en este plato hay tierra. -¿Y qué? ¿A qué has venido? ¿A servir a la patria a o a quejarte del rancho? -A servir a la patria, no a tragármela.
El muchacho le dice a su celosa novia: -Eres la séptima maravilla del mundo. -Te creo, pero no vayas a irte con las otras seis.
-¿Vives en una casa estilo barroco? -Dirás más bien estilo barraca.
El charlatán pregonaba el elixir rejuvenecedor. -Mírenme a mí, joven, fresco... y tengo más de 300 años. -¿De veras tiene esa edad? -preguntó un curioso al ayudante del charlatán. -No sé. Yo sólo llevo 150 años trabajando con él.
Era tan bajito, que las cartas que echaban por debajo de su puerta, le daban en las narices.
¿Cuántas moscas caben en una ballena? -Ninguna porque va llena
-Acabo de oír las noticias de las ocho. -Pero si apenas son las siete... -Es que yo siempre llevo mi reloj adelantado
-Las mujeres gastan mucho en maquillaje -comentaba el general a una actriz. -¿Pero usted sabía que hacen más conquistas que el ejército?
Era un gallego tan desconfiado, que cuando compró un raticida, lo ingirió para ver si surtía efecto.
-¿En qué se parece una bruja y el sueldo de un empleado? -No sé. ¿En qué? -En que los dos se van volando.
Una señora le pregunta a otra sobre la sirvienta que le solicita empleo: -¿Es discreta y reservada? -¡Como una tumba! Es capz de romperte toda la vajilla sin decirte ni una palabra.
-Esa mujer casi arruinó a su marido. Ahora él es millonario. -No lo entiendo, si dice que le arruinó... -Sí, es que antes era multimillonario.