Pesadilla con un millón de euros

-¡Qué pesadilla he tenido esta noche! Soñé que ganaba un millón de euros. ¡Qué horror! -¿Por qué? -Porque desperté justo a la hora en que me iban a pagar.

El bebé, el agua y el sesenta por ciento

-Oye papá. ¿Es verdad que los humanos tenemos casi el sesenta por ciento de agua en el cuerpo? -Así es. -Pues entonces llama a mamá, porque el bebé se le ha salido todo el agua y ha empapado la cuna.

Encuentro con el ladrón oficial

-¿Qué pasó con el ladrón oficial, lo encontró? -Sí, jefe, lo encontré precisamente robando a otro señor. -¡Le felicito! ¿Y dónde está ese pillo? -Lo dejé donde lo encontré. -¿Por qué no lo trajo arrestado? -Porque usted me dijo que tenía que encontrarlo, no traerlo.

La descendencia del hombre y los animales

-Dicen que el hombre desciende del mono, maestro. -Bueno, no es seguro. -¿Y el gato? -Dicen que del tigre -observa el profesor-. Pero tampoco es seguro. -¿Y la araña, de dónde desciende?, esa es seguro que desciende del techo, ¿no?

El niño cuenta sus vacaciones en Alaska

Un niño regresa de vacaciones y comenta con sus amigos: -Y en Alaska me divertí muchísimo con la nieve. -Oye, ¿y es verdad que en Alaska también hay pobres? -Sí, pro hace tanto frío, que las limosnas las piden por correo.

La diferencia entre un león y un burro

Un alumno le pregunta a su compañero, que no es nada aplicado, mientras le acaricia la cabeza: -¿Sabes cuál es la diferencia entre un león y un burro? -No. -Que al león no se le puede acariciar la cabeza, y al burro sí.

El disfraz para sembrar el pánico

-¡Qué disfraz tan espantoso te has puesto! ¿A dónde vas? -A sembrar. -¿Qué piensas que vas a sembrar vestido así? -¡El pánico!

Los callos que no dejan en paz

-Doctor, me molestan mucho los callos, ¿qué hago? -Póngase esta pomada. -¿Y si me siguen molestando? -Entonces llame a la policía para que lo dejen en paz

Las zanahorias que salieron conejos

Hace unos meses sembré zanahorias y ¿qué crees que salieron' -¡Zanahorias! -No, salieron conejos y se las comieron.

El coche chiquito para cinco personas

-Mi padre compró ayer un coche. -Ya lo vi, es muy chiquito. -Para cinco personas. -¿Cinco personas?, no las aguanta, es muy viejo. -Bueno, mi padre conduce y nosotros lo empujamos.

La gata que se tragó el ovillo

Se dice que en una ocasión, una viejecita estaba tranquilamente en su casa tejiendo un jersey y, de pronto, su gata se tragó un ovillo de lana. Pasó el tiempo y un día la gata tuvo siete gatitos, ¡todos con jersey!

El maestro y el infierno

Era un maestro que se enojaba por cualquier cosa, un día le dice a Pepito: -¡Pórtate bien, si no irás a parar al infierno! -Yo creí que ya estábamos en él profe...

La tejedora que anda por el aire

-En el aire anda, en el aire mora, ¡ah, cómo trabaja la tejedora! ¿quién es? -¡La araña!

El niño esconde sus juguetes

Le dice la mamá a su hijo: -Mira, van a venir tus primos a jugar contigo. -Ya lo sé mamá, por eso he escondido todos mis juguetes.

El mar que sufre más

Hablando del sufrimiento con la monja finalmente le preguntó: -¿Sabes cual es el mar que sufre más? -El mar ido

El niño que se casará con una mujer

Dice un niño a su maestro: -Cuando sea mayor, me casare´con una mujer hermosa. -¡Claro, no seas tonto! ¿Quién va a casarse con un hombre? -Mi hermana, profe.

Las cerillas de primera calidad

Profesor, aquí tiene la caja de cerillas que me encargó, ¡son excelentes, de primera! -¿Cómo lo sabes? -Porque las probé y encendieron todas.

El número del circo con el pañuelo

Yo trabajé en un circo y mi número consistía en montar un caballo, a toda velocidad, coger un pañuelo con los dientes y, ¡cómo me aplaudían! Bueno, me aplaudían más cuando me agachaba para recoger mis dientes.

El gitano que no se lavaba

El gitano que no se lavaba pregunta: -¿Por qué no queréis que juegue con vosotros? -Porque hueles que apestas. -Si me baño todos los días. -Pues entonces, cambia el agua.

Los pies de distinto tamaño

Entre dos niños. -Oye Pablo, ¿no sabías que todas las personas tenemos un pie más chico que el otro? -¿Ah sí? Pues yo todo lo contrario, tengo un pie más grande que el otro.