Una mujer le dice al doctor Tilla: -Doctor, doctor, tengo complejo de fea. -De complejo nada, ¡so monstruo!
Le dice Remedios a su marido gruñón: -¡El niño se ha tragado las cerillas! -Pues coge mi mechero y déjame tranquilo.
Le dice David a su madre: -Mamá, mamá, en clase me llaman envidioso. -Pues mándalos a la mierda. -¿Y yo qué?
Un hombre va al restaurante y lee en el menú: Verduras a elegir. -Oiga, camarero, ¿cuáles son las verduras que ofrecen? Y el camarero Tomás contesta: -Tomates. -¿Y qué más? -Nada más. -Entonces, ¿entre qué puedo elegir? -Entre si los quiere o no los quiere.
Le dice Ana a su hijo: -Queda prohibido tirarse por el suelo. -Pero si estoy jugando a los indios... -Pues los indios obedecen a su madre. -Sí, pero es que yo juego a los indios huérfanos.
Un chaval tapa con sus manos los ojos de una chica y le dice: -Si no adivinas quién soy, me tendrás que dar un beso. Te doy tres oportunidades. -Eres... Cristóbal Colón. -No. -Pues... eres Julio César. -No. -Pues tienes que ser Napoleón. -No. -Pues entonces te tendré que dar el beso.
Un hombre va a hacer testamento al notario y le dice: -Como última voluntad, quiero que mi cadáver sea incinerado y mis cenizas se conserven en el Corte Inglés. -¿En el Corte Inglés? -Es la única forma de que mi mujer venga a verme dos veces por semana, cuatro por navidades.
Un campesino muy bestia va a una ferretería y le dice al vendedor: -¿Tienen máquinas para cortar árboles? -Sí, mire, tenemos esta máquina que corta mil árboles a la hora. Al día siguiente, el campesino dice: -Oiga, ustedes me han engañado: sólo corté diez árboles en todo el día. -Tranquilo, se habrá atascado. El dependiente pone la máquina en marcha y el cliente dice: -Caramba, ¿qué es ese ruido?
Ana riñe a su hijo y le dice: -¿Cómo has podido comerte todos los polvorones sin pensar en tu hermanita? -¡Pero si he estado pensando en ella todo el rato, mientras me los comía! -Ah, ¿sí? -Sí, tenía miedo de que llegara antes de que hubiera acabado.
Un hombre está cagando en el váter y llegan dos moscas. Una se le posa en la frente y la otra en el culo. La que está en la frente dice: -¿Quieres que te cuente un chiste? -Vale, pero que no sea guarro, que estoy comiendo.
Le pregunta David a Martina: -¿Tú sabes qué animal come con la cola? Martina se queda muda. -Todos. ¡Porque ninguno se la quita para comer
Martina está leyendo un libro de historia y le pregunta a su madre: -Mamá, este libro dice que antes no existía el dinero y que las cosas se pagaban con frutas, cabras, vacas, gallinas... -Pues sí, es verdad, hija mía. -¿Y cómo cabía todo eso en un monedero?
El borracho Eustaquio está en el bar con un amigo, bebiendo sin parar. Entonces, entra un caballo en el establecimiento, se suben por la pared, anda por el techo, se baja por la otra pared, llega a la barra y pide una cerveza; se la bebe y después sale al trote del bar. Eustaquio le pregunta a su amigo: -¿Has visto eso? -Sí, sí... ¡Se ha ido sin pagar!
Le cuenta un paciente al doctor Tilla: -Doctor, sufro de insomnio. Esta noche he tenido que contar 897 patatas. -¿Patatas? ¿Por qué no cuenta ovejas como todo el mundo? -Es que soy vegetariano.
Le pregunta el camarero Tomás a un cliente: -Las ostras, ¿cómo las prefiere? ¿con limón o con pimienta? -¡Con perlas!
En el cumpleaños de un niño muy glotón, le dice su madre: -Mira, nene, para tu fiesta he preparado un pastel con ocho velas gigantes. -Hombre, mamá, yo preferiría una vela con ocho pasteles gigantes. -Hombre, mamá, yo preferiría una vela con ocho pasteles gigantes.
Un padre entra en la consulta del doctor Tilla y pregunta muy nervioso: -Doctor, doctor, ¿cómo está mi hijo? Es que se tragó una moneda de dos euros. -Sigue sin dar cambio.
Martina le pregunta a David: -¿En qué se parecen la señorita Pepita y un termómetro? -Ni idea. -Pues en que, cuando marcan cero en las notas de navidad, te pones a temblar.
La señorita Pepita pregunta en clase: -A ver, ¿cuáles son los afluentes del Ebro que están más cerca de Zaragoza? -Las cloacas.
A David le chivan que la profe preguntará la tabla de multiplicar, y, como no se la sabe, decide prepararse una chuleta y se la cose en el cuello de la camiseta. Total, que llega a clase y le pregunta la profesora: -A ver, David, dime la tabla del siete. David se mira el cuello de la camiseta con disimulo y empieza: -Siete por uno, siete... siete por dos, catorce... cien por cien, algodón...