Dos hombres hablan en una celda de la prisión: -Oye, ¿tú por qué estás aquí? -Yo... por ser imitador. -¿En un teatro? -No, en mi casa. -¿Y qué imitabas? -Billetes de cien euros
Martina le pregunta a David en clase: -Oye, ¿cuánto son dos y dos? -Si no me das más datos...
Le dice Manuel a su hijo: -Hijo, me encantaría que te enrolaras en la Marina. -Pero padre, si no sé nadar... -No importa. Tienen barcos.
Un huevo se está friendo en una sartén cuando a su lado cae otro huevo, que dice: -¡Caramba! ¡Cómo quema esta sartén! Y el primer huevo, exclama: -¡Socorro! ¡Un huevo que habla!
El borracho Eustaquio le comenta a un amigo: -Te veo un poco borracho, ¿cuántos vasos de vino has bebido? -Uno... -¿Uno? -Sí, pero varias veces.
Un niño le dice a David: -A los ocho años, me di cuenta de que no me llamaba Cállate.
Un excursionista va paseando cerca de un barranco y le pregunta a un campesino que estaba por allí: -Oiga, ¿aquí no había antes un letrero que decía peligro? -Sí, pero lo quitaron porque no se caía nadie.
Le pregunta David a su padre: -Papá, papá, ¿me haces el problema de matemáticas? -No, hijo, no estaría bien. -Bueno, inténtalo de todas formas.
Un hombre con mal de amores por la calle.... -¿Qué tal Manolo, que te veo regular? -Es que me dejó la novia porque dice que soy como un niño... -¿Y tu qué hiciste? -Le colgué el teléfono, la llamé otra vez y no le hablé, luego fui a su casa, llamé al timbre y me fuí corriendo...
Un abuelo de pueblo, con su bastón, su boina a cuadros y su dentadura postiza de recambio en el bolsillo, se acerca a la ventanilla de la estación de tren y dice: -Perdone, ¿tiene un billete para Legreño? -El vendedor, mientras le saca el billete, le corrige en voz alta: -Un billete para Logroño para el señor. -Perdón, es para Legreño. Será para Logroño, ¿no? -No, no. Para Legreño. La cosa se pone tensa porque los 2 insisten hasta que el abuelo indignado dice: -¡Vamos, Legreño! vámonos de aquí, que este maleducado no quiere darte ningún billete.
-¡¡¡Mi sargento!!!¡¡¡Mi sargento!!!, los milicianos se han sublevado. -Joer ahora me va hacer este coger el diccionario.
Un padre está riñendo a su hijo, y le dice: -Pero ¿cómo le dices tonto a David, que es un compañero de clase y que algún día podría ser tu amigo? ¡Dile que lo sientes! El niño se acerca a David y le dice: -David, siento mucho que seas tonto.
Un hombre entra muy enfadado en una tienda de animales y le dice al vendedor: -¿El perro que me vendió la semana pasada tenía que vivir quince años? -Sí señor. -Pues ayer se murió. -Es normal. Ayer los cumplía.
-Oye tío, yo con dos rayas me tiro toda la noche. -Joer, si que te dura la batería del móvil.
-¿En qué trabajas? -Pelo papas -¿Eres cocinero? -No peluquero en el Vaticano
Un hombre entra en un restaurante de lujo y le dice al camarero Tomás: --Oiga, ¿a cuánto sale el menú del día? -Pues a 1.500 euros. -Caramba, eso es carísimo. -Claro, señor, es que este es un restaurante de lujo. -¿Y no hacen descuentos a los compañeros de profesión? -Ah, ¿usted es camarero? -No, soy ladrón.
Le pregunta Martina a su madre: -Mamá, ¿es verdad que desciendo del mono? -¿Cómo quieres que lo sepa, si tu padre nunca me ha presentado a tus abuelos?
En el recreo, le cuenta David a Martina: -El sábado me caí al río y papá me dio una torta. -¿Qué te hubiera hecho si llegas a ahogarte?
Un amigo le dice a otro: -Imagínate, ayer me telefoneó el cónsul de Alemania... -Caramba, no creía que fueras tan importante. -Es que se había equivocado de número
Un hombre entra con su hijo en una confitería. Al irse, el dueño de la tienda le regala un caramelo al niño. El padre, para demostrar que su hijo es educado, le dice a este: -¿Qué se dice? Y el niño contesta: -¡Ah!... ¡Que tengo nueve hermanos, a ver si me podría dar algo para ellos!