David y Martina están descansando en el sofá. Entra la madre de David y pregunta: -David, ¿qué haces? -Nada. -Y tú, ¿Martina? -Yo lo ayudo.
Un ciego está pidiendo limosna, y un hombre le tira una moneda. El ciego coge la moneda y protesta: -¡Estos diez céntimos son falsos! -Entonces, ¿usted no es ciego? -¿Qué quiere, que por diez céntimos sea ciego de verdad?
El verdugo le dice a un condenado a muerte: -Antes de morir, ¿tienes algún último deseo? -Pues deseo... que se muera el verdugo.
Le dice un hombre a otro en el autobús: -Cuando hablo, la gente me escucha con la boca abierta. -Usted debe de ser un orador muy bueno, ¿no? -No, soy dentista.
Un criado le dice a su señor: -Señor, ya apareció el cepillo. -Pues dile a la criada que no lo buque más. -Déjela usted, que si lo encuentra tendremos dos.
Un hombre está en medio de un lago, pidiendo ayuda. Pasa un tío por allí y el del lago dice: -Socorro, no sé nadar. -Yo tampoco sé nadar y no armo este follón.
Una mujer va al supermercado con un billete de diez euros y le dice al cajero: -¿Podría cambiarme estos diez euros? -Pero señora, ¡si ese billete es falso! -Pues por eso quiero cambiarlo.
-¿Sabes que hace el número 59 después de correr? -Pues sesenta
Se encuentran dos psiquiatras y uno le dice al otro: -Hoy ha venido un paciente que había tragado un teléfono. -¿Y le has curado ese complejo? -No, lo haré mañana. -Pero ¿por qué mañana? -Porque hoy esperaba una llamada importante.
Después de mucho tiempo sin verse, una mujer muy despistada le pregunta a su sobrino: -¿Qué has hecho en todo este tiempo? -He estado en la Facultad de Medicina cinco años. -Cuánto lo siento. ¿Ya estás mejor?
Un hombre visita una exposición de perros, y al pasar ante una de las jaulas oye una voz que dice: -Señor, cómpreme. Sé hablar español, francés, inglés y alemán. El hombre, sin perder un segundo, compra el perro. Una vez pagado, le dice al vendedor: -Tal vez lo ignora, pero acaba de venderme un perro que no tiene precio. -¿Por qué? ¿Porque le ha dicho que habla cuatro idiomas? -Pues sí. ¿Le parece poco? -No se crea ni una sola palabra. Solo habla castellano, y con mucho acento catalán.
En un saloon, un vaquero le dice a su amigo: -¿Sabes que el sheriff ha muerto de un ataque? -¿De corazón? -No, de indios.
Después de una noche de beber sin parar, el borracho Eustaquio llama por teléfono a un amigo y le dice muy alterado: -Tío, ayer bebí demasiado. Tienes que venir a ayudarme. Soy incapaz de empezar a montar el puzzle que tengo. -¿Qué clase de puzzle? -Según la foto de la caja, es un tigre. Como el amigo es un amante de los puzzles, decide ir a echarle una mano. Al llegar, se acerca a la mesa donde están todas las piezas dispersas, al lado de la caja. Mira las piezas, mira la caja y le dice a Eustaquio: -Mira, para empezar, no veo cómo unir estas piezas para formar el tigre. Osea que mejor metemos los Frosties de Kellogg's en su caja, ¿vale?
-Papá, me voy a Rusia. -Vede donde quieras, pero a las once en casa, ¿eh?
Un hombre entra en una oficina de Correos y dice: -Buenas, quería un sello de treinta céntimos. -Tenga. -Gracias. ¿Qué le debo?
Le dice un niño muy bestia a su madre: -Mamá, hay un niño en clase que me llama mafioso. -No te preocupes. Mañana iré a hablar con él. -Vale, pero que parezca un accidente.
Le pregunta David a la señorita Pepita: -Profe, ¿es verdad que cuando nos morimos nos convertimos en polvo? -Sí, David, sí. -¡¡¡Pues debajo de mi cama hay un cementerio!!!
El borracho Eustaquio sacaba la cabeza por la ventanilla del coche, llamando a un guardia: -Guardia, guardia, acaban de robarme el volante y la radio. -Pero hombre, ¿no ve que está en el asiento de atras?
Un jeque árabe muy rico se enamora locamente de la hija de un avaro y le dice al padre: -Si me concede la mano de su hija, le doy su peso en oro. -Está bien. Pero deme tres meses de tiempo. -¿Para convencerla? -Para engordarla.
Increíblemente a punto de cumplir las bodas de plata, la mujer le pregunta al marido sobre qué le regalaría. -Tal vez un viaje a Japón. La mujer toda sorprendida dice: -Guau, parece que ya no eres tan tacaño como en nuestra boda, si llegamos a las de oro ¿qué harás entonces? -Tal vez te vaya a buscar.