En el depósito de cadáveres: -¿Alguna característica que perita identificar al muerto? Sí, señor, era zurdo
Era tan cumplido el camarero, que antes de entregar la cuenta expresaba su más sentido pésame
Era tan hipócrita aquel jugador de fútbol que pateaba el balón y escondía el pie.
Dos pájaros están en una rama del árbol, el pajarito le dice a la pajarita: -¿Pío? -Bueno, haz lo que quieras.
Era tan gordo, que de la báscula salía una tarjeta diciendo: "Usted tiene muy buena memoria, le encantan los cacahuetes y le tiene miedo a los ratones"
Era tan perezoso y vago el bombero, que cuando había un incendio esperaba algunas horas para ver si llovía
-Mi padre está en el Gobierno. -¿Y está contento? -Oh, sí, como pez en el agua. -¿Qué hace? -Nada
Mi amor tengo malas y buenas noticias. -¿Cuál es la buena? -La buena es que deje el alcohol -¡Que bueno! ¿Y la mala? -La mala es que no se donde lo dejé.
-¿Qué hacer para que las pulgas no me hagan tantas picaduras? -Echarles alcohol. -¡Estás loco! Si estando en su sano juicio no las soporto, ¡imagínate estando borrachas!
-Ayer me compré un reloj. -¿De bolsillo? -No, de pulsera. -¿Qué modelo? -Automático. -¿Qué marca? -La hora.
La mujer pide dinero al marido: -¡Pero si ayer te di 60 euros! -Es que me compre un sombrero. -¿No te digo? ¡Se te sube el dinero a la cabeza!
Una chica escribe a su novio: !Aquí en la capital lo paso estupendamente, de fiesta en fiesta, de amigos en amigos. Me hacen falta unos días de aburrimiento, ¿por qué no vienes a verme?"
El camarero anuncia: -Este es el cóctel católico. -¿Cómo es eso? -Te tomas la primera copa ¡y caes de rodillas!
Uno que se las da de vivales, consigue hablar con Dios y le interroga: -¿Señor, cuánto es para ti un minuto? -Un minuto para mí es como mil años. -Y un millón de euros, ¿cuánto es para ti? -Un millón para mí es como un euro. -Pues regálame un millón de euros. -Sí, pero espérate un minuto.
¿Qué tiene un camello con tres jorobar en el Desierto? -Tiene un embarazo
El padre de familia se pone la chaqueta después de dormir la siesta en el sofá. Revisa los bolsillos y exclama, mirando a su mujer y a su hijo: -¡Este hijo mío me ha robado! -¿Pero por qué dices eso? ¡Podría haberlo hecho yo! -No, porque sólo eran 6 euros.
Un turista llega a un pueblo de pocos habitantes: -Pero, ¿por qué está la estación tan lejos? Y le contesta el gallego: -Para que esté cerca de las vías.
-Papá, tres niños me han pegado en clase. -¿Y tú te has vengado? -Claro que me he vengado, ¡es que si no me vengo, me matan!
-Señora, me voy a trabajar a casa de la señorita Adelaida. -¿Cómo? ¿Prefieres trabajar con ella antes que conmigo? -Sí, señora. -¿Y sabe que has estado trabajando conmigo ocho meses? -Dice que no necesita más referencias, ya que he aguantado tanto con usted, con ella estaré toda la vida.
-Buenos días querida suegra, ¿se acuerda de que dijo el otro día que daría media vida por una sandía? -Sí, hijo. Pues aquí le traigo dos.