La primera vez del reo

Van a ahorcar al delincuente. Al ponerle la soga al cuello, el verdugo nota que la víctima está temblando y le pregunta: -¿Tiene usted miedo? -Un poco. Como es la primera vez...

El hijo y el trabajo

-Mi hijo dice que él nunca trabajará dentro del actual sistema. Le tiene un odio feroz. -¿Al sistema? -Bueno, no sé si es al sistema o al trabajo, pero el caso es que lo odia.

La plancha de la vecina

Entre vecinas: -¿Podría usted dejarme la plancha? -Imposible. La necesito para ondular el pelo a mi hija. -¿Ondula a su hija el pelo con la plancha? -No sabe usted la cantidad de cosas que puede hacer una plancha cuando no se quiere prestar.

Las tres camas de hierro

Se abre el telón y aparecen 3 camas de hierro, una de 300 euros, otra de 600 y otra de 900. Se cierra el telón. Se vuelve a abrir y aparecen 2 camas de hierro, las de 600 y 900 euros. Se cierra el telón y se vuelve a abrir. Aparece una sola cama, la de 900 euros. ¿Cómo se llama la película? La más-cara de hierro.

El coche anticontaminante

Vendedor de automóviles a cliente: -Vea ese modelo, está a prueba de toda contaminación ambiental. -¿No emite gases? -Sí, pero las ventanillas se cierran más herméticamente.

Un zapato de cada color

-Oye, llevas un zapato negro y otro marrón. -Sí, y lo peor es que tengo en casa otro par igual.

La cajetilla de cigarrillos Chu

Se abre el telón y aparece una cajetilla de cigarrillos de la marca Chu. Se cierra el telón, se abre de nuevo y aparecen algunas personas fumando esos cigarrillos. ¿Cómo se llama la película? Fumanchu.

Nervios ante el altar

Cuando los novios llegan ante el altar, el novio nota que ella está terriblemente nerviosa. Queriendo aliviar la tensión, le sonríe con dulzura, y acercándose a su oído le dice: -Con que estrenando vestido, eh?

La hija y el novio en casa

-Hija, no quiero que traigas a tu novio a casa cuando estés sola. -Ay, mamá, no seas anticuada, el otro día yo estuve en el apartamento de mi novio, que también estaba solo, y no creo que su madre se haya molestado por eso.

Los ejercicios de matemáticas del alumno

El alumno presenta sus ejercicios de matemáticas, y el profesor le dice con disgusto: -Dile a tu padre que es una vergüenza que aún no sepa resolver los problemas que yo le enseñe hace veinte años.

Desapariciones en la celda 14

En la cárcel el preso de la celda 14 llama al guardián y le dice: -El otro día desapareció un pañuelo, y hoy no encuentro mi peine. Estoy empezando a sospechar que en esta cárcel hay ladrones.

Las musas prefieren la televisión

Entre poetas: -Hace tiempo que no escribes nada importante. ¿Qué te pasa, no te visitan las musas? -Sí, pero ahora ven la tele.

Sonarse los mocos con los dedos

-¿No te parece impropio sonarte los mocos con los dedos y tirarlos? -A mí me parece más incorrecto que los envuelvan en un pañuelo y se los guarden en el bolsillo.

El llanto en el entierro del millonario

Entierran a un millonario que ha dejado la fortuna a sus herederos. Uno de los asistentes llora desconsoladamente, y alguien le pregunta: -¿Es usted de la familia? -No, no lo soy. Por eso lloro.

Cómo llegó el tío a millonario

-¿Cómo hizo tu tío para llegar a millonario? ¿Era muy inteligente? -Bueno, tuvo la inteligencia suficiente para emplear solo a personas más inteligentes que él.

Los Reyes Magos y las suelas

En un hogar humilde, después de la noche de Reyes. -Mira mamá, los Reyes Magos pusieron medias suelas a mis zapatos viejos.

El profesor de filosofía en el médico

Médico a paciente -¿A qué se dedica? -Soy profesor de filosofía. -¿Ha notado si habla cuando duerme? -Al contrario doctor. Los demás duermen cuando yo hablo.

La declaración del hombre mayor

Un hombre ya mayor y sin atractivo, pero con mucho dinero, acaba de declararse a una joven ambiciosa. Ella contesta: -Déjeme pensarlo, no puedo decirle que no tan a la ligera.

La pregunta del marido moribundo

El marido moribundo: - Margarita, en este instante supremo te pido que me digas si alguna vez me engañaste. -Ay, no. ¿Y si después no te mueres?

La multa por exceso de velocidad

Un conductor pasaba de noche por un pueblo, cuando fue detenido por exceso de velocidad. La multa fue de 30 euros, pero él puso 60 euros sobre la mesa del oficial y se marchó. -Oiga, me da 30 euros de más. -Es la multa del regreso.