Una camarera rubia llega por la mañana al restaurante y, antes de ponerse a trabajar, entra al tocador y se pasa un buen rato haciendo muecas ante el espejo. Una compañera le pregunta: -¿Qué haces? -Estoy ensayando mis diversas sonrisas, para ir repitiéndolas durante el día según las propinas.
Terminado el reconocimiento médico, el ginecólogo le dice a su joven paciente: -Tengo una buena noticia que darle señor. -Señorita... corrige ella. -Ah, en ese caso la noticia me parece que no es tan buena.
Una joven esposa recibe a su marido y le dice: -Hola, querido, vino el señor de la renta, aquí está el recibo. -¿El recibo? ¿Cómo lo pagaste? -Bueno, con lo que puede... y además me dio un cheque. El marido se aparta y murmura para sí: -Viejo tramposo... quedamos en que el cheque era para mí.
Un anciano demacrado y enfermo entra en una funeraria. -¿Cuánto cuesta un ataúd? -Hay varios precios y modelos. Cuando ya ha hecho su elección, el empleado pregunta: -¿Se lo mandamos a su domicilio o lo lleva puesto?
-¿Por qué bebes el coñac y el ron en estas copas tan grandes? -Porque el doctor me dijo que nada de copitas.
En la calle un individuo saluda a otro que pasa. - Adiós Matías. -Yo no soy Matías, pero de todos modos le voy a dar mi tarjeta. En la tarjeta decía: Doctor Juan Pérez. Oculista.
En una oficina, un empleado veterano instruye al de nuevo ingreso: -No tome demasiado en serio las órdenes de jefe, ni se apresure a cumplirlas, porque cambia de opinión a cada instante. -¿Sus órdenes no son categóricas ni terminantes? -No, aquí lo único categórico y terminante son sus indecisiones.
El invitado llega muy tarde a la fiesta y la señora de la casa le dice: -Lo siento, pero las chicas bonitas ya se han marchado. -No importa, yo sólo venía a verla a usted.
Dos comerciantes amigos se encuentran en la calle. -¿Y qué? ¿Cómo terminó aquel pleito que tenías? -Asunto terminado. Triunfó el más honrado. -¡Hombre, cuanto lo siento!
Dos futbolistas acuerdan que el primero que muera informará al otro de si en el cielo hay fútbol. Uno se muere y regresa en forma de espíritu. -Tal y como acordamos vengo a informarte. Pero de las dos noticias una es buena y otra mala. -Dame la buena primero. -Que en el cielo sí hay equipos de fútbol. Todos los domingos jugamos. -¡Estupendo!, ¿Y la mala? -Que el próximo domingo juegas tú.
Era tan respetuoso que además del sombrero se quitaba la cabeza para saludar.
-No, mamá, yo no puedo casarme con Roberto. No es joven, ni guapo, ni rico, además... ¡ni siquiera me lo ha pedido!
-¿Usted cree que la televisión llegará a sustituir al periódico? -Imposible,. Intente darse aire o matar a una mosca con la televisión.
Un prestamista está agonizando y le acercan el crucifijo a los labios. El moribundo coge la cruz, la recorre con los dedos, la mira con ojos vidriosos, la sopesa y murmura: -Doy 20 euros, ni un céntimo más
-¿Está el señor Cuevas? -Sí, pero se ha dormido. Una hora después. -¿Está el señor cuevas? -Sí, está durmiendo. -Oiga, ¿Por qué me dijo que estaba dormido? -Es lo mismo -¿Cómo va a ser lo mismo? ¿Acaso es lo mismo estar fastidiado que estar fastidiando?
-Por fin te casaste con aquella mecanógrafa que era tu secretaria? -Sí, ahora es mi esposa. -Tengo entendido que a ella le gustaba darse la buena vida y gastar dinero. -Bueno, yo nunca le he prohibido que siga trabajando.
Había tantas goteras en mi casa, que comí la misma sopa tres veces.
Una chica joven y guapa va al médico. -Doctor, me duele la garganta. -Tendrá usted que quitarse la ropa completamente. -Pero si sólo me duele la garganta. -Bueno, déjese las medias...
Dos amigos con unas copas de más van en el coche zigzagueando por la carretera. -¡Cuidado con aquel puente, que se nos viene encima! ¡Apártate! -¿Que me aparte? ¡Pero si eres tú el que conduce!
Una esposa hablando con otra: -El mes pasado jubilaron a mi marido. -Qué bien, así podrá estar en casa más tiempo. -Sí, ahora tengo doble marido con la mitad de sueldo.