Un señor mayor está muy preocupado y va al médico: -¡Doctor, doctor! ¡Todos me dicen que estoy como una cabra! -A ver, explíqueme por qué cree que le dicen eso. -¿Sabe?, ¡yo prefiero los tirantes al cinturón! El psicólogo lo tranquiliza: -Si ése es el problema, no hay por qué preocuparse. Hay muchos señores mayores que tienen su misma preferencia. Yo mismo prefiero los tirantes. El paciente suspira aliviado y le pregunta al médico: -¿Ah, sí? ¿Y usted cómo los prefiere, hervidos o fritos?
En las cristalinas aguas de un lago, una tortuga centenaria está escondida entre unas hojas, cuando se le acerca un pez y le pregunta: -¿Por qué estás aquí en este rincón? ¿Es que te han castigado? -¡En efecto, me han castigado! -responde la tortuga. -¿Y qué travesura puedes haber hecho tú, si eres una anciana? -¡Mamá me ha mandado a este rincón por molestar al abuelo!
Un señor se encuentra a un conocido y le cuenta: -¡Mi gato se planta todas las mañanas delante el ordenador y navega por Internet! -¡Increíble! -exclama admirado el conocido-. ¡Pues sí que es inteligente tu gato! -¿Inteligente? Bah, no te creas... El canario se tiró una semana entera para enseñarle...
La maestra le pregunta a un alumno: -Dime cuatro miembros de la familia de los invertebrados... Y le responde el niño: -El mosquito... eeehm... ¡la mamá mosquito, el hijo mosquito y la hija mosquito!
Una mofeta a la que le apestan los pies terriblemente entra en una zapatería con la intención de adquirir unos zapatos. Se sienta en una banqueta y le dice al dependiente: -¡Quisiera probarme unos mocasines! Dicho lo cual, se quita los zapatos, y el dependiente se desmaya de la peste. Los otros clientes empiezan a salir de la tienda. Ante tal desastre, el dueño de la zapatería le dice a la mofeta: -Le suplico que abandone la tienda, ¡me está arruinando el negocio! Ya le regalo yo los mocasines... La mofeta apestosa esboza una sonrisita bajo los bigotes y sale de la tienda... Pero recapacita... vuelve atrás, se quita los calcetines y le dice con voz malévola al propietario: -¿Qué tal si ahora me enseña unas botas?
Un hombre va a casa de un amigo por primera vez. En el salón, se fija en un gran león disecado y comenta: -¡Un magnífico ejemplar! -Sí, lo cacé en un safari que hice con un amigo mío. -¿Y de qué está relleno? -¡De un amigo mío!
Un hombre le explica a un psicólogo: -Doctor, estoy muy preocupado. ¡Preocupadísimo! Siempre sueño lo mismo, que me hallo ante una puerta con un cartel. ¡Empujo, empujo y empujo... pero nada, no hay manera, la puerta no se abre! El psicólogo le pregunta: -¿Y qué pone el cartel? -¡Tire hacia usted!
-Buenas, ¿podría decirme qué hora es? -¡Faltaría más!: Qué hora es. -¡Muchas gracias! -¡De nada, hombre, a mandar!
¿Qué es la fluta? ¡Lo que clece en los álboles! ¿Cómo se sube una escalera de caracol? ¡Muuuuy lentamente y dejando un poco de baba en cada escalón!
Un indio piel roja entra en el registro civil y se dirige al empleado: -Buenos días, quisiera cambiarme el nombre. Mi nombre actual es Gran caballo de hierro que relincha y corretea por un largo camino de acero que se extiende a través de la inmensa pradera. -Bien, ¿y cómo le gustaría llamarse? -¡Locomotoro!
¿Cuál es el colmo de un humorista? ¡Tomarse el trabajo... demasiado en serio! ¿Cuál es el colmo de un mimo? ¡No tener ni un gesto para con su esposa!
Un tipo vestido de negro de arriba abajo entra en un restaurante decorado completamente en color negro, cruza un pasillo negro, se sienta a una mesa negra, con manteles negros, cubiertos negros, copas negras, servilletas negras y llama al camarero: -Quisiera un arroz negro con sepia... En ese instante aparece otro cliente totalmente vestido de blanco y exclama: -Caramba, me parece que me he equivocado de chiste....
Una mujer muy fisgona llama por teléfono a una amiga y le dice: -He de explicarte una cosa, pero tendrás que estar muy muy atenta, ¿de acuerdo? Es que sólo puedo decírtelo una vez, porque ... ¡he jurado que no lo repetiría!
Un tipo pasea en plena noche por una avenida, y de pronto hace ver que se saca algo del bolsillo y lo escampa por el suelo. Un policía lo ha visto y, como el tipo le resulta sospechoso, decide seguirlo. Al cabo de un rato, picado por la curiosidad, le pregunta: -Disculpe, ¿podría decirme qué está haciendo? -¡Hago ver que doy de comer a los gatos abandonados! -¡Pero, señor mío, si en este barrio no hay gatos abandonados! Y el hombre le responde, indignado: -Pues claro que no... ¡pues eso lo hago ver!
¿Cuál es el colmo de un herrero? ¡Tener una actitud negativa! ¿Cuál es el colmo de un fotógrafo? ¡Tener una actitud negativa!
¿Cuál es el colmo de un puercoespín? ¡Tener los nervios de punta! ¿Cuál es el colmo de un astronauta? ¡Estar al lado de una estrella y no poder pedirle un autógrafo!
Ya es de madrugada en casa del matrimonio Conejo cuando, de pronto, se oyen unos ruidos extraños. La esposa se levanta de la cama para averiguar qué pasa. Coge una linterna y empieza a examinar las habitaciones, hasta que, al lado de la ventana, ve dos patas que asombran por debajo de una cortina. Doña Coneja se arma de valor, aparta la cortina con un vigoroso tirón y... -¡¡¡Aaaahhh!!! -¿Qué estás haciendo detrás de la cortina? -le pregunta aterrorizada a su marido. -¿Pues qué quieres que hagas? ¡¡¡ He oído unos ruidos sospechosos y me he escondido aquí!!!
Un señor está comiendo en un restaurante curando, de repente, muy enfadado, llama al camarero y le dice: -¿Podría decirme qué está haciendo esta mosca en mi sopa? Y el camarero le responde: -A ver, yo o es que sea un experto, pero... ¡diría que está nadando!
Una tortuguita está trepando a un árbol con gran esfuerzo. Tras varias horas de extenuante ascensión, cuando llega a la copa, se lanza al vacío y se da un tremendo golpe contra el suelo. Al rato, la tortuguita vuelve a escalar el árbol lentamente. Trepando como puede, llega de nuevo casi a la punta de una rama, se lanza y se vuelve a dar otro costalazo. Nuevamente, testaruda, hace otro tremendo esfuerzo y al cabo de un buen rato y a muchos jadeos, llega a otro extermo del árbol, se arroja de nuevo al vacío agitando las patitas y vuelve a darse un terrible batacazo. En el mismo árbol, en el extremo de otra rama, una paloma le comenta con tristeza a su esposo: -Querido, ¿no crees que ya va siendo ora de que le digamos a la tortuguita que es adoptada?
Dos señoras ciempiés se encuentran en el bosque y una le pregunta a la obra: -¿Qué tal le a tu hijo en la escuela? -No muy bien... Yo diría que ha empezado con mal pie. ¿Y al tuyo? -¡Uffff, pues al mío le va fatal! ¡¡¡No da pie con bola!!!