Están tres amigos muertos de hambre, sólo tienen un céntimo y van a un restaurante. -¿Qué nos pueden dar por un céntimo? -No puedo daros nada, pero bueno, haré una excepción y os daré una tortilla. Los tres amigos se fueron con la tortilla, y como era tan pequeña uno propuso: -Esta tortilla no podremos comérnosla entre los tres. Haremos lo siguiente: nos iremos a dormir y el que sueñe que va más lejos se comerá la tortilla. Por la noche uno se levanta y la come. Al día siguiente dice uno: -Yo he soñado que iba al cielo, muy alto, muy alto y hablaba con Dios. -Yo he soñado que iba al infierno, muy abajo, muy abajo, y hablaba con el diablo. -Pues yo, como tardabais tanto, pensé que no veníais y me comí la tortilla.
Había una vez dos amigos llamados Pedro y Juan, eran tan amigos que donde sea que iban estaban juntos, era tal su amistad que hasta se bañaban juntos. Un día en una fiesta Pedro quería sacar a una chica a bailar y le dice a Juan: -Juan, quiero sacar a bailar a esa chica. -Sácala tú Juan -No, sácala tú Pedro. Total, los dos la sacan a bailar. Luego Juan quería comprometerse con la chica y le dice a Pedro. -Quiero comprometerme con esa chica. -No, mejor tú, Pedro. -No, mejor tú, Juan. Total, que los 2 se comprometieron y se casaron. En la luna de miel Pedro quería acostarse con ella y le dice: -Primero tú, Juan. -No, primero tú, Pedro. Los 2 se acostaron y al año el bebé no nacía. Los doctores intentaron oír los latidos pero sólo escucharon: -Sal tú Juan. -No, sal tú Pedro.
Un día entra una persona y le dice a su amigo: -Estoy preocupado. -¿Por qué? -Mi mujer me juró que no me volvería a hablar durante 30 días. -Pero eso no es tan grave. -Claro, que sí, es que hoy termina el plazo.
Estaban dos amigos y uno le dice al otro: -Compadre, dónde ha estado, tantos meses sin verlo. -Estuve en unas clases para quitarme las ganas de fumar. -Por lo visto no no dio resultado, ¿verdad? -¡Claro que dio resultado! -Pero si está usted fumando. -Sí, pero sin ganas.
-Me casé con mi mujer hace veinte años. Al principio la besaba y abrazaba tanto que ella temía que la asfixiara. -¿Y ahora? -Ahora creo que eso es lo que voy a hacer.
-¿Qué es peor, la ignorancia o el desinterés? -Ni lo sé ni me importa.
Le dice un amigo a otro: -Federíco, tienes la boca abierta. -Ya lo sé, la he abierto yo.
Le dice un tío a otro: -¡Qué ha muerto Pedro! -¿Qué tenía? -Un quiosco
Un joven que mira con tristeza su cartera le dice a otro: -No es que yo gaste más de lo que gano, el dinero sale más rápido de lo que entra.
Se encuentran dos amigos por la calle y le pregunta uno al otro: -Oye, ¿dónde vives? -En Leganés. -¡Que bien tío! ¿Entonces verás al monstruo, verdad?
Están dos tipos, Juan y Pedro, los cuales están a punto de ir al estadio a ver un partido. Juan alista un termo con comida y se van. Cuando llegan al estadio ya está muy lleno, entonces ponen a Juan en sol y a Pedro en sombra, totalmente al lado opuesto. Luego de un rato Pedro tiene hambre y Juan tiene el termo. Entonces se pon en pie y grita: -¡Juan y la comida! Y un señor que está a la par le presta unos binoculares y se pone a buscarlo. Cuando lo encuentra dice: -Juan y la comida.
-Papá, papá, ¿cuánto cuesta casarse? -No tengo ni idea hijo, todavía no he acabado de pagar las consecuencias.
-Mamá, mamá, me corté un dedo -Pues chúpalo hijito. -Sí, nada más... déjame encontrarlo.
-Mamá, mamá, ¿por qué metes el pijama debajo de la almohada? -Pues hijo, para que no se arrugue. -¿Y por qué no metes también a la abuela?
-¡Mamá! ¡mamá! ¿los pollos maúllan? -No hijo. -Entonces el gato está en el horno.
-¿A ver Pepito, que tiempo es: eso no debería haber pasado? -Preservativo imperfecto.
Pepito estaba en el salón de clase con sus compañeros, como la profesora no llegaba, todos los alumnos comenzaron a hacer alboroto. Cuando llegó la profesora vio el desorden que había y comenzó a interrogar a los niños: -Juanita, ¿qué has hecho tú? -Yo dibujé en la pizarra. -Pedrito, ¿y tú que hiciste? -Yo tiré mi pupitre contra el suelo. -Pepito, ¿y tú que hiciste? -Yo tiré serpentina por la ventana. -Caramba, aprendan de Pepito que no es un malcriado como ustedes. Pero al pasar unos minutos, tocan la puerta de la clase y entra una niña toda golpeada, la profesora le pregunta: -¿Y tú quién eres? -Yo me llamo Serpentina.
En el Polo Norte está una pareja de pingüinos que quieren tener familia, y están esperando que la cigueña lleve a su hijo. Llega el día y reciben al pequeño. Pero al verle se dan cuenta de que no es un pingüinito su hijo, sino un pollito que dice: -¡Me-me-me-meee-meee! -No pollito, no debes decir meee, sino pío -Nooo, yo digo meee, men-digo fríooo que hace aquí.
Había una vez un loro que tenía un dueño pelado, y por eso el loro le cantaba: -Pelado, pelado, pelado. Un día el dueño se cansó y le replicó: -La próxima vez que me digas pelados te tiro por el inodoro. Al loro no le importó y le siguió diciendo -Pelado. Entonces el dueño lo trató de tirar por el inodoro, pero no cabía y entoces el loro dijo: -Che pelado, te hiciste la raya al medio.