En la misa, la abuela María le dice a una amiga: -Me acabo de tirar un pedito silencioso... ¿Qué hago? Y la amiga le contesta: -Ahora nada, pero después cámbiate la pilas del audífono.
David le escribe un carta al Niño Jesús: Querido Niño Jesús, me he portado muy bien este año. Por favor haz que me regalen una bicicleta. La deja junto a la estatuilla de la Virgen María. Al rato se arrepiente, rompe la carta y hace otra: Querido Niño Jesús, la verdad es que no me porté bien del todo, pero por las acciones buenas me merezco una bicicleta. Al rato se arrepiente, rompe la carta y hace otra: Querido Niño Jesús, la verdad es que me he portado mal, pero para que me porte mejor el año que viene, haz que me traigan una bicicleta. Nuevamente se arrepiente y hace la última: Querido Niño Jesús, si quiere volver a ver a tu madre tráeme una bici.
Le dice un vasco a otro: -Mira que Jesús llegaba a ser humilde. ¡Nacer en Belén pudiendo hacerlo en Bilbao!
En una cena de empresa de Navidad un hombre se come quince platos, siete postres y encima pide un poco de chocolate con churros para acompañar al café. Después dice: -He comido tanto que , si hoy me caigo de la cama, me caeré por los dos lados.
Se encuentran dos tíos muy exagerados y uno le cuenta al otro: -Me he comprado mil mulos y mil bueyes. Este año me va a quedar un belén chulísimo.
Dos tontas se van al bosque en busca de un abeto para Navidad. Después de dos horas de búsqueda, una le dice a la otra: -Bueno, ya es suficiente. ¡El próximo abeto que veamos lo cogemos, tenga o no tenga bolas de Navidad!
En la cárcel, un preso le pregunta a otro: -¿Oye, tú por qué estás aquí? -Porque no me dejan salir.
El loco Adelino le dice a otro loco: -El último que discutió conmigo está ahora bajo tierra. -¿Lo mataste y lo enterraste? -No, es que trabaja en el metro.
Había una vez un niño que tenía la cabeza tan grande que tenía dos piojos y no se conocían.
Se encuentran dos avaros y uno le dice a otro: -Oye, ¿has perdido tu anillo de casado? -¡Qué va! Es que esta semana le toca llevarlo a mi mujer.
Un padre enfadado lee las notas de su hijo: -Matemáticas, cero; Geografía cero; Lengua, cero... ¡Hombre, por lo menos, aquí hay un diez! -Sí, papá, son las ausencias injustificadas.
Al loco Adelino le pregunta un amigo: -Oye, si te quedaras viudo, ¿volverías a casarte? -Sí, pero con otra mujer.
El padre de David le riñe: -¿Sabes que tus estudios me cuestan un ojo de la cara? -Pues papá, puedes creerme, estudio lo menos posible.
Le dice el loco Adelino a otro: -A mí un camello me pegó una patada. -¿Dónde? -¡Dónde va a ser! ¡En el desierto, hombre!
Un avaro le dice a otro: -He venido corriendo detrás de un autobús para ahorrarme dos euros. -¿Y por qué no corrías detrás de un taxi? Te habrías ahorrado veinte.
Moncho, el marido gruñón, le dice a su mujer, Remedios: -Voy a comprarle una bicicleta al niño, para que deje de hacer tonterías. -¿Y tú crees que con una bicicleta dejará de hacer tonterías? -No, pero las hará más lejos.
Un caníbal le dice a su mujer: -Te querré toda la vida. -¿seguro? -Bueno... Hasta que tenga hambre.
El loco Adelino entra en una óptica y dice: -Oiga, ¿me dará unas gafas para leer? -Si ayer ya le vendí unas. -Es que esas ya me las he leído.
El loco Adelino entra en un bar y le pregunta a un cliente: -Señor, ¿podría usted prestarme diez euros para tomar un café? -Pero si un café solo cuesta dos euros, ¿por qué me pide usted diez? -Porque me gusta dejar propina.
Había una vez un avaro tan avaro que por la noche se levantaba tres veces a ladrar para ahorrarse el perro.