El otro dia fui al gimnasio a hacer pesas, pero como ya estaban hechas me comi 2 muffins.
Entra un hombre en una tienda de gafas y pregunta: -¿Tienen gafas? -Si, ¿Para el sol? - No, para mi.
¿En qué se parecen una mujer encinta, un postre quemado y una birra congelada ? Las 3 cosas tienen algo en común y es que todos tienen un problema, que no la has sacado a tiempo.
Toc, toc -¿Quién va? -Lola -¿Lola?¿Y quién es Lola? -Loladrones. -Uy, un momento Lola. Ya, ahora ya estoy con lapi. -¿Lapi, qué lapi? -Lapistola, venir, venir.
Un indio piel roja entra en el registro civil y se dirige al empleado: -Buenos días, quisiera cambiarme el nombre. Mi nombre actual es Gran caballo de hierro que relincha y corretea por un largo camino de acero que se extiende a través de la inmensa pradera. -Bien, ¿y cómo le gustaría llamarse? -¡Locomotoro!
¿Cuál es el colmo de un humorista? ¡Tomarse el trabajo... demasiado en serio! ¿Cuál es el colmo de un mimo? ¡No tener ni un gesto para con su esposa!
Un tipo vestido de negro de arriba abajo entra en un restaurante decorado completamente en color negro, cruza un pasillo negro, se sienta a una mesa negra, con manteles negros, cubiertos negros, copas negras, servilletas negras y llama al camarero: -Quisiera un arroz negro con sepia... En ese instante aparece otro cliente totalmente vestido de blanco y exclama: -Caramba, me parece que me he equivocado de chiste....
Un tipo pasea en plena noche por una avenida, y de pronto hace ver que se saca algo del bolsillo y lo escampa por el suelo. Un policía lo ha visto y, como el tipo le resulta sospechoso, decide seguirlo. Al cabo de un rato, picado por la curiosidad, le pregunta: -Disculpe, ¿podría decirme qué está haciendo? -¡Hago ver que doy de comer a los gatos abandonados! -¡Pero, señor mío, si en este barrio no hay gatos abandonados! Y el hombre le responde, indignado: -Pues claro que no... ¡pues eso lo hago ver!
¿Cuál es el colmo de un herrero? ¡Tener una actitud negativa! ¿Cuál es el colmo de un fotógrafo? ¡Tener una actitud negativa!
¿Cuál es el colmo de un puercoespín? ¡Tener los nervios de punta! ¿Cuál es el colmo de un astronauta? ¡Estar al lado de una estrella y no poder pedirle un autógrafo!
¿Cuál es el colmo de un informático? ¡No poder conectar con sus hijos! ¿Cuál es el colmo de una modista? ¡Perder el hilo de la conversación!
¿Cuál es el colmo de una botella? ¡Resfriarse porque ha dormido destapada! ¿Cuál el el colmo de un farmacéutico? ¡Cerrar la farmacia porque no le queda más remedio!
¿Cuál es el colmo de un músico? ¡Estar sonado ¿Cuál es el colmo de un médico? ¡Tener una hija que se llame Remedios y una esposa que se llame Dolores!
Durante sus vacaciones, un señor está pescando en la playa cuando lo sorprende un temporal. Vuelve a casa empapado y estornudando sin parar. Su mujer, al verlo entrar en casa, le pregunta: -¿Qué has pescado? -¿Qué he pescado? ¡Una pulmonía, eso es lo que he pescado!
A su regreso de las vacaciones estivales, un beduino se encuentra con un amigo en mitad del árido desierto. -¿Qué tal te han ido las vacaciones? -le pregunta el amigo. -¡Han sido fabulosas! -exclama el beduido con entusiasmo-. ¡No dejó de llover ni un solo instante en quince días!
Dos granjeros están hablando y uno le dice al otro: -Ay, ya sabes que estoy muy enamorado de Inés, pero no sé si nunca conseguiré que se enamore de mí... Y el otro le responde: -Pero, vamos a ver: tú tienes cien vacas y trescientas ovejas, ¿no? -Sí, pero ¿qué tiene que ver eso? -¡Pues que ya tienes mucho ganado!
Un perro entra en una oficina de telégrafos, coge una hoja en blanco y escribe: guau, guau, guau, guau, guau, guau, guau. El telegrafista mira el papel y le dice al perro: -Hmmm... Son solo nueve palabras. Podría usted enviar otro guau por el mismo precio. A lo que el perro responde, partiéndose de risa: -¡Pero es que eso no tendría ningún sentido!
Un explorador en ruta por el desierto del Sahara está muerto de sed. Tras un gran esfuerzo llega a un oasis, logra arrastrarse con la lengua fuera hasta el pozo y hunde la cabeza en el agua. Cuando ya ha saciado su sed, exclama la mar de feliz: -¡Viva, el agua tiene sabor a cloro! ¡Por fin he llegado a la civilización!
La habitación donde pernota un turista que está de vacaciones en Sevilla da a una plaza frecuentada por juerguistas que están de fiesta toda la noche. A la mañana siguiente, el recepcionista del hotel le pregunta: -¿Cómo ha dormido el señor? -¡Fatal! -se lamenta el cliente-. ¡No he podido pegar un ojo en toda la noche! -¡Hombre, entonces ha sido culpa suya! ¡Para dormir hay que pegar los dos ojos!