Unos ingenieros fueron a un lugar montañoso para estudiar el trazado de un nuevo camino y el campesino del lugar les dice: -Nosotros para abrir un camino en la montaña soltamos el burro y por donde el animal pasa, ésa es la ruta. -¿Y si no tiene burro qué hacen? -Entonces llamamos a un ingeniero.
Un escritor modernista escribió una obra cuyo texto era muy elevado, lleno de palabras raras y con expresiones extremadamente complicadas. Al llevárselo a su editor, le dice: -Y quiero que mi libro, aparte de ser publicado, sea traducido al francés, al inglés y al alemán. El editor, después de haber leído un capítulo, pregunta: -¿No sería mejor que empezáramos por traducirlo al castellano?
En los conflictos entre empresarios y trabajadores, el que siempre sale perdiendo es el consumidor
En la calle un individuo saluda a otro que pasa. - Adiós Matías. -Yo no soy Matías, pero de todos modos le voy a dar mi tarjeta. En la tarjeta decía: Doctor Juan Pérez. Oculista.
En una oficina, un empleado veterano instruye al de nuevo ingreso: -No tome demasiado en serio las órdenes de jefe, ni se apresure a cumplirlas, porque cambia de opinión a cada instante. -¿Sus órdenes no son categóricas ni terminantes? -No, aquí lo único categórico y terminante son sus indecisiones.
Dos comerciantes amigos se encuentran en la calle. -¿Y qué? ¿Cómo terminó aquel pleito que tenías? -Asunto terminado. Triunfó el más honrado. -¡Hombre, cuanto lo siento!
-Mi hijo dice que él nunca trabajará dentro del actual sistema. Le tiene un odio feroz. -¿Al sistema? -Bueno, no sé si es al sistema o al trabajo, pero el caso es que lo odia.
Vendedor de automóviles a cliente: -Vea ese modelo, está a prueba de toda contaminación ambiental. -¿No emite gases? -Sí, pero las ventanillas se cierran más herméticamente.
Entre poetas: -Hace tiempo que no escribes nada importante. ¿Qué te pasa, no te visitan las musas? -Sí, pero ahora ven la tele.
-¿Cómo hizo tu tío para llegar a millonario? ¿Era muy inteligente? -Bueno, tuvo la inteligencia suficiente para emplear solo a personas más inteligentes que él.
Un conductor pasaba de noche por un pueblo, cuando fue detenido por exceso de velocidad. La multa fue de 30 euros, pero él puso 60 euros sobre la mesa del oficial y se marchó. -Oiga, me da 30 euros de más. -Es la multa del regreso.
Le dijo el jefe al empleado: -No pienses en mí como jefe, piensa que soy un amigo que siempre tiene razón.
Un hombre de campo a un turista: -No hay duda de que la humanidad progresa. Mis antepasados cultivaron esta tierra, y yo también, pero nuestra profesión ha sido distinta cada vez. Por ejemplo: mi abuelo era labrador, mi padre, campesino y yo agricultor. -¿Y su hijo qué será? -Agrónomo.
A una señora que no conseguía que le aguantara ninguna criada, cuando la última se despidió, le dijo: -Espero que el hijo que va a tener sea varón. -¿Por qué crees que será niño? -Por que a usted no hay mujer que la aguante.
-Me pagan mal y me hacen trabajar mucho. La verdad es que odio mi empleo. -Yo en cambio debo decir que estoy muy a gusto. -Pero si estás en las mismas condiciones que yo. ¿Cómo es posible que te guste tu empleo? -Muy sencillo, todos los días me imagino que lo he perdido.
Entre actores: -¿Cuál fue el momento más difícil de tu carrera? -Al principio. -¿Por qué? -Porque tardé mucho en acostumbrarme a pasar hambre.
En la farmacia: -¿Tiene usted espíritu de vino? -pregunta un cliente. -Sí, señor. -¿Y espíritu de éter? -Sí, señor. -¿Y espíritu de contradicción? El farmacéutico dice a su hijo: -Dile a tu madre que venga.
Un caballero llega a una fiesta muy elegante, y al entrar le dice el mayordomo: -¿Me da usted el abrigo por favor? -No traigo abrigo. -Lo siento señor, pero la orden que he recibido es muy estricta. -Vuelvo a decirle que no traigo abrigo. -Pues me temo que tendrá que ir a por él si quiere usted entrar a la fiesta.
-¡Socorro! ¡Sálveme! -grita el infeliz que está dentro del lago. -Un momento. Si quiere que le salve, dígame dónde trabaja. Se lo dice y echa a correr. -Señor, vengo a solicitar el puesto de un empleado suyo que acaba de morir ahogado. -Lo siento, pero ya se lo he dado al que le empujó.