Doctor a paciente: -No puedo encontrar la razón de su mal. Quizá sea por la bebida. -En este caso ya volveré cuando esté usted sobrio.
-Mi cirujano sólo opera en caso de necesidad. -Querras decir cuando el paciente lo necesita. -No, cuando él necesita dinero.
-Doctor, creo que tengo el mal de Michelson. -¿Cómo puede saberlo si eso no produce ningún malestar? -Es que esos son precisamente mis síntomas.
Sale el marido de la consulta del dentista y le dice convencido a su mujer: -Vámonos. Ya me ha sacado tres muelas. -Pero si cuando has entrado sólo tenías una mala. -Ya, pero es que el dentista no tenía cambio.
Un médico, cuya escritura era del todo ilegible, escribió a un amigo y cliente para invitarle a comer, pero éste no se presentó, y el médico le llamó por teléfono: -¿Recibió usted la nota que le mandé? -Sí, doctor, la llevé inmediatamente a la farmacia y estoy mucho mejor.
Eran las 5 de la mañana, y el teléfono del médico suena: -Por favor dr, no consigo dormir, creo que tengo insomnio -¿Y qué intención tiene ahora, propagar la epidemia?
Aquella fiesta de navidad se había vuelto escandalosa, tanto que uno de los presentes decide marcharse. -¡No se vaya! -le dice otro- esto se está poniendo bueno. -Es inútil, ¡me voy! -Se va a ofender el dueño de la casa. -Lo dudo, porque el dueño de la casa soy yo.
Médico a paciente después del reconocimiento: -Ya le he dicho lo que pienso, pero en fin, si quiere usted otra opinión... vuelva mañana.
-Todas las noches sueño que me persigue un toro. -Tome esta medicina y desaparecerá la pesadilla. Pero la pesadilla no desaparece, y el medico le dice: -Como nada surte efecto, me temo que tendrá usted que aprender a torear.
-¿Qué te pasa hombre, por qué estás tan triste? -Es que ayer fui al médico, y me dio un año de vida. -Si es por eso no te preocupes. El tiempo pasa muy deprisa.
-Una vez me quemé en la cara, pero el médico me hizo un injerto con piel de mi propio cuerpo, y no se me nota nada. -¿Y de qué parte tomaron la piel para el injerto? -No lo sé, pero cada vez que me canso, la cara se quiere sentar.
En el consultorio del psiquiatra: -Doctor, examine a mi esposo. El pobre se cree un aparato de radio. -A ver, voy a examinarlo. -Pero no le mueva mucho porque entonces se le va la onda.
-No creo que una persona con el cerebro atrofiado pueda vivir mucho tiempo.l -Bueno, eso depende. A ver, por ejemplo, ¿cuantos años tiene usted?
Doctor, me pica todo el cuerpo, ¿sabe qué me pasa? -Puede ser comezón o puede ser alergia, ¿cuál de las dos quiere que le trate? -¿Es que no es lo mismo? -No exactamente, la diferencia son 30 euros.
El paciente al director del balneario: -Estas aguas no valen nada. Llevo dos años viniendo y mi hígado sigue igual. -Pues me temo que lo que no vale para nada es su hígado.
El criado notó que su amo no se encontraba bien y, aunque sabía que odiaba a los médicos, llamó a uno. Entonces le dijo a su señor: -Ha llegado el doctor. A lo que el señor contestó: -Dile, por favor, que vuelva otro día, que hoy me encuentro bien.
-Tengo un hijo que cuando trabaja deja a todos con la boca abierta. -¿A qué se dedica? -Es dentista
Era tan inhumano, que cuando le sacaron una radiografía le encontraron un vale por corazón
-Doctor, me temo que me estoy quedando sordo. Figúrese que ya no me oigo ni toser. -Tome estas pastillas. -¿Son para oír mejor? -No. Son para que tosa más fuerte.
El doctor al paciente obeso: -Puede usted comer todo lo que guste... y aquí está la lista de lo que deberá gustarle