Entre alumnos de equitación: -Tengo un maestro magnífico. -Mejor que el mío no será. Con decirte que él enseñó a montar a los cuatro jinetes del Apocalipsis...
-¿Qué tal tu nueva mecanógrafa? -Es muy voluntariosa, pero me tiene una pésima ortografía. Menos mal que no sabe escribir a máquina.
Entre sabios: -Estoy trabajando en un invento sensacional. Se trata de un aparato llamado calopontio. -¿Y para qué sirve? -Yo qué sé... ¿no ves que aún no está terminado?
Era tan patriota, que no se emborrachaba el día de la fieta nacional; prefería pagar sus impuestos atrasados
Falta poco para la ceremonia nupcical. El novio se muestra preocupado. Un amigo le pregunta: -¿Pasa algo malo? ¿Perdiste el anillo? -No, perdí el entusiasmo
Dando el pésame a la viuda: -No sabe cuánto lo siento, señora. ¿Y llevaba mucho tiempo sufriendo? -Sí, desde que nos casamos.
El marido fue de visita a Grecia y le escribió así a su mujer: "¡Si supieras cómo pienso en ti cuando contemplo estas ruinas...!"
Un vendedor, por teléfono, al hombre de negocios. -Señor, necesito verle con urgencia. ¿Podría darme cita? -Consígala con mi secretaria. -Ya lo hice, y nos divertimos de lo lindo, pero de todos modos quisiera hablar con usted.
Un productor le dice al guionista: -Quiero que supriman esta línea del libreto. No me gusta. -¡No, por favor! ¡Déjela! -Pero si sólo se trata de una línea. -Sí, pero es la única que quedaba de mi texto original.
-Si escribes Shakespeare, ¿por qué pronuncias Cheikspir? -Si serás tonto... ¿No ves que es gerundio irregular en caso acusativo?
Ella acude a la cita y él la recibe asombrado y dice: -Te cité en la puerta de la iglesia porque está cerca el cine... ¡no para que te presentaras vestida de novia!
Un individuo comió en un restaurante caro y malo, y dijo: -¿Es usted el dueño de este restaurante? -Sí, señor. -Entonces deme un abrazo. -¿Un abrazo por qué? -Porque es la última vez que nos vemos.
-¡Es usted bellísima, encantadora, fascinante! -Qué casualidad... es lo mismo que me ha dicho Luis. -Oh, no le haga usted caso. Es un mentiroso.
Un vendedor de puerta a puerta llama a una y sale una señora con cara de pocos amigos. -¡No compro nada! Y si lo que vende es para hombres, menos; a mi marido rara vez lo veo. -Lo comprendo, señora, lo comprendo.
En el manicomio: -¿Y tú por qué no trabajas? -Porque estoy loco. -Sin embargo, otros locos trabajan. -Sí, pero yo no lo estoy tanto.
En clase de física, el profesor a Pepito: -¿Podría usted calcular la altura de un edificio por medio del barómetro? -Sí, profesor, hay dos procedimientos. El primero es atar el barómetro a una cuerda desde la azotea, bajarlo hasta el nivel de la calle y luego medir la longitud de la cuerda; y el segundo, es regalarle el barómetro al conserje a cambio de que nos diga la altura del edificio.
En marido es una persona muy vaga que se pasa el día tumbado en la cama o yendo de una silla a otra, sin hacer absolutamente nada, en tanto que la pobre mujer no para de trabajar. Cuando al final de la jornada, después de catorce horas, cae extenuada en un banquito, el hombre la contempla con satisfacción, y señalándola con el dedo a su hijo, le dice con orgullo: -Así me gusta ver a tu madre, descansada y gozando de la vida.
Un voluntario se ofrece para una peligrosa misión: consiste en inutilizar una estación de ferrocarril, para lo cual le hacen entrega de granadas y bombas incendiarias. Media hora después regresa, con todo el equipo. -Misión cumplida, mi comandante. La estación ha quedado incomunicada. -¿Sin tirar una sola bomba? ¿Cómo lo hiciste? -Muy sencillo. Entré en la caseta del expedidor, le robé todos los billetes y cerré la ventanilla.
El maestro le dice al padre del alumno: -Las calificaciones de su hijo son muy bajas, pero en cambio es el niño más honesto y el menos tramposo de toda la escuela. -¿Está seguro, profesor? -Sin la menor duda. Con las notas que saca, es imposible que haya copiado de otro.