El ladrón pide descuento en el restaurante

Un célebre ladrón fue a comer a un restaurante, y comió fatal. Al entregarle la cuenta, mandó llamar al dueño para pedirle un descuento diciendo que eran colegas. -¿Es usted también propietario de un restaurante? -preguntó el dueño. -Nada de eso. -Entonces, ¿por qué quiere que le haga un descuento de colega? -Porque yo también soy ladrón.

El militar que echó a correr

Dice un militar: -Cuando vi llegar al enemigo eché a correr y huí. -¿Pero eso no es una cobardía? -Sí, pero pensé: más vale un cobarde vivo que un héroe muerto.

Faltan treinta euros en el cajón

El jefe al empleado: -¡Han desaparecido 30 euros de este cajón, y solamente usted y yo tenemos al llave! -¿Qué le parece, jefe, si ponemos la mitad cada uno y nos olvidamos del asunto?

Una hora de retraso por la ventana

El jefe al empleado: -Llega usted con una hora de retraso. -Lo siento mucho. Es que me caí por la ventana desde un tercer piso. -¿Y me quiere hacer creer que en eso tardó tanto tiempo?

Los profesores entusiasmados con el examen

El alumno vuelve de los exámenes feliz y contento. Le pregunta su padre: -¿Todo bien? -¡Oh! sí. Los profesores se quedaron tan entusiasmados que exclamaron a la vez: -¡Que lo repita! ¡Que lo repita!

La americana y el pantalón apretado

El sastre pregunta a su cliente: -¿Qué tal el traje que le hice? -La americana muy bien, el pantalón me queda un poco apretado en las axilas.

El idiota que no sabía su nombre

Era tan idiota, que hasta que fue mayor, no supo que no se llamaba ¡cállate!. Tenía la boca tan grande que no usaba pendientes porque los oxidada.

Diez minutos sin fumar ni beber

Entre amigos: -Ayer juré no volver a fumar ni beber nunca más. -Admiro tu gran fuerza de voluntad. -De veras que la necesité, porque fueron los diez minutos más espantosos de mi vida.

El marido distraído y el lechero

Un domingo el marido distraído se puso la bata de su mujer para abrir al lechero, y este le dio un beso. Y el marido le dice a su mujer: -Creo que la esposa del lechero debe de tener una bata exactamente igual a la tuya.

Empleo de planta en los almacenes

¿En qué trabajas ahora? -Tengo un empleo de planta en unos almacenes. -¿Estas contento? -en general sí. Lo único malo es que me riego todos los días.

El diagnóstico del médico a la suegra

El médico a mi suegra: -Tiene los ojos desorbitados, está biliosa, tiene pómulos señalados y el labio caído. Mi suegra toda enfadada: -Pues usted también deja mucho que desear.

Las moscas no llevan pendientes

Yo creo que las moscas no tienen orejas. -¿Por qué lo dices? -Porque ninguna tiene pendientes.

El entierro equivocado de la viuda

Muere el marido y en el cementerio un amigo reza por él diciendo: -Estamos aquí para despedir al gran a migo, al hombre honesto y cabal, lleno de cualidades y virtudes, al marido modelo, al padre ejemplar... Al oírlo, la viuda coge de la mano a su hija y murmura: -Vámonos, nos hemos equivocado de entierro.

El vaquero sin enemigos

Un sacerdote dice a sus feligreses: -La amistad es la paz del alma. Ojalá que entre ustedes haya alguno que no tenga enemigos. -¡Yo!, grita un vaquero. Porque a todos los enemigos que me salen los voy liquidando.

Viajar sin billete y esquivar al revisor

-¿Cómo se puede viajar sin billete? -Andando a la misma velocidad que el revisor. -¿Y a la vuelta? -Te quedas, o otra vez igual. -¿Y si aún así os encontráis? -Imposible, él va en el tren y yo voy andando

El simulacro del paracaidista

Durante unas maniobras aéreas, el instructor observa que uno de los alumnos se dispone a saltar del avión sin paracaídas: -¡Deténgase! -le grita-, no lleva puesto el paracaídas. -No importa, el jefe dijo que sólo se trataba de un simulacro.

El letrero en el buzón de la suegra

Un letrero encima del buzón de mi suegra decía: "Prohibido introducir paquetes que no quepan por la ranura"

La selva virgen en la lección

Lección de geografía. -¿Qué es una selva virgen? -Un lugar donde la mano del hombre nunca ha puesto un pie.

El gitano que pide veinte euros

En la calle estaba un gitano pidiendo: -¿Podría usted prestarme 20 euros? -Pero si no le conozco. -Por eso se los pido, los que me conocen ya no me las quieren prestar.

Cielo o infierno para la dama

A una dama del gran mundo le preguntaron si al morir preferiría ir al cielo o al infierno, y respondió: -El cielo será mejor por su buen clima, pero el infierno debe ser un encanto... por la sociedad que allí habrá.