Una mujer le dice a un amigo: -Acabo de comprar este perro. ¿Tú entiendes de perros? -Sí, entiendo mucho. -¿Y qué te parece? -Que no te han engañado. Efectivamente es un perro.
La señora de la casa le pregunta a la criada: -Amelia, ¿ha puesto agua en la pecera? -No, señora. Todavía no se han bebido la que hay.
A un hombre lo paran por la calle para hacerle una encuesta y le preguntan: -Oiga, ¿a usted le gustan los animales? -Mucho. -¿Y cuáles le gustan más? -Las gambas
-¿Sabes por qué cada vaca gallega es ordeñada por una única persona? -No, ¿por qué? -Porque son muy modernos y les han puesto un ordeñador personal.
Una cigüeña va volando por el cielo con un pañuelo colgado del pico. Pero en el pañuelo, en vez de llevar a un bebé, lleva a un anciano de ochenta años, que le grita: -¡Reconoce que te has perdido!
Van dos perros paseando por la calle y se cruzan con un perro, que les dice: -¡Miau, miau! Los otros perros se miran y uno le dice al otro: -Mira, otro que sabe idiomas.
Un hombre visita a un empresario de circo en busca de trabajo. -¿Y usted qué sabe hacer? -le pregunta el dueño del circo. El hombre saca de su bolsillo un ratón, un piano pequeño y un loro. El ratón se pone a tocar el piano mientras el loro canta ópera. -¡Fantástico! Quedan contratados -dice el empresario-. Pero ya que estamos, esto tiene truco, ¿verdad? -Bueno... sí. En realidad el loro no canta... Es que el ratón es ventrílocuo.
Esta un grupo de animales jugando cuando de pronto va el león y dice: -Tengo hambre , hagamos una merienda. Todos colocaron dinero menos la tortuga y ella dijo: -Como yo no puse yo la compro. Pasaron horas días y la jirafa decía: -Es que la voy a matar, y el león desesperado se la iba a comer. Cuando de pronto allá a lo lejos se veía una sombra y cuando llego le dijo: -¿Eran dulces o salados?
Están jugando en la taberna al tute cuando llega un hombre y le grita a uno de los jugadores: -¡Juan corre, que tu mujer se está acostando con otro! Juan se levanta corriendo y a los 10 minutos vuelve y dice -¡Coño!, me has asustado, es el mismo de siempre.
Era un señor que se aburrió del gato de la mujer y pensó en hacerlo desaparecer. Lo mete en una bolsa, coge el coche y lo lleva a unas 20 manzanas de casa. Al regresar, el gato estaba sentado en el portal de su casa. Va el señor todo cabreado, coge el gato, lo mete en la bolsa, coge el coche y esta vez deja el gato a 40 manzanas de casa. Al regresar otra vez el gato lamiéndose en el portal. Muy cabreado coge el gato, lo mete en la bolsa, coge el coche y se va 20 manzanas al norte, 10 a la izquierda, 2 ciudades al sur, 1 a la izquierda, 20 km de pista de montaña, 10 km de playa y 300 vueltas a una rotonda. Al cabo de 5 minutos llama a casa: -Querida, está el gato ahí? -Sí, acaba de llegar ¿por qué? -Pues dile a ese cabronazo que se ponga al teléfono, que me he perdido.
Era un tío bestia que se propone pintar de verde al canario porque no le gusta el amarillo. El dependiente que le vende la pintura le advierte que lo va a matar y el tió bestia le apuesta 20 euros a que no le pasará nada. Al rato vuelve y le da los 20 euros. El dependiente le dice: -Ya se lo había dicho... lo mataría al pintarlo. Entonces el tío bestia contesta: -¡Que bah! no se murió de eso, se me murió cuando le intenté quitar la pintura vieja con la espátula.
El científico loco decide experimentar con las arañas arrancándoles las patas a ver que sucede. Coge a una araña y le extrae una patita con cuidado, la pone encima de la mesa y efectivamente, la araña se mueve. Prueba con 2 patas y sucede lo mismo. De las 6 iniciales ahora tan sólo tiene 2, la pone sobre la mesa y le dice: -Araña muévete Y la araña se movió como mudo, así que insiste y se las quita todas. Pone la araña en la mesa y cuando le dice araña muévete esta vez no pudo hacerlo. El científico loco concluye el experimento y anota: Si le quitas las patas a las arañas se quedan sordas.
Iban en un coche un gato, un gallo y un cerdo. De pronto chocan y el gato: -¡Miauto miauto! y el gallo: -¿Quiquiriquí le haga? Se acerca un policía y pregunta -¿Cuándo sucedió esto? Y el cerdo le responde: -¡Hoy hoy!
En la plaza de toros: -¡Déjenme solo! ¡Déjenme solo...! -Maestro, si está usted solo. -¡Y qué demonios hace ese toro ahí!
Un día, Pepito fue al zoológico con su mamá y le pregunta: -¿Por qué no me compras un animal mamá? -le rogaba el niño. -No sabría cómo alimentarlo -contestó la madre. -Entonces cómprame uno de esos que están en las jaulas donde dice: Prohibido darles de comer.
Había unos mosquitos que se creían superman. Los mosquitos picaban mucho a un señor, que un día se cansó de tanto que le picaban y los roció con insecticida. Cuando caían antes de morir gritaban: -¡Kriptonita!
Un hombre casi impotente se hace aplicar hormonas de mono de una forma intensiva. Obtiene éxito, y su señora da a luz un bebé. -¿Es niño o niña? -pregunta muy excitado el orgulloso padre. Y la enfermera le contesta: -Lamentamos no poder aún satisfacer su curiosidad. Ya lo haremos cuando la criatura se baje de la lámpara.
Pepito y su abuelo, que es un poco sordo, caminan por el zoológico. Se detienen delante de la jaula de la hiena. El vigilante está explicando a los visitantes que la hiena come cincuenta kilos de carne por semana. El abuelo se agacha hacia Pepito, para que éste le repita lo que ha dicho el vigilante. -La hiena ridens -sigue el vigilante-, tiene una característica particular: después de comer todo ese alimento, sólo evacúa una vez al mes. Nuevamente el abuelo quiere saber lo que está diciendo el vigilante, y Papito se lo explica. Entonces, el abuelo se queda un poco perplejo y, luego, salta: -Si esa maldita bestia come cincuenta kilos de carne a la semana y caga una sola vez, ¿me quiere explicar ese maldito vigilante qué hace a la hiena reir tanto?
Pepito parece divertirse muchísimo en el zoo, especialmente hoy que va con su padre. Mientras se encuentran frente a la jaula de los leones, un repentino gesto de preocupación aparece en su rostro. Su padre le pregunta qué le sucede: -Papá, me estaba preguntando si el león se escapara de la jaula y te devorase... ¿qué autobús tendría que coger yo para regresar a casa?
A un cazador de montaña le piden en un campamento nocturno que cuente su más terrorífica experiencia. -Me encontraba un día en medio de la espesura del bosque -empieza él de buena gana-. Iba pensando en mis asuntos, cuando, de golpe, un gigantesco oso grizly se plantó a mis espaldas. Me agarró con sus brazos robustos, y empezó a apretar hasta casi cortarme la respiración. La escopeta se me cayó de las manos, y el oso... ¡Podéis creerlo si queréis... Pero el oso se precipitó a coger el arma, y me apuntó con ella! -¿Y tú qué hiciste? -pregunta un joven curioso. -¿Qué podía hacer? -contesta el cazador suspirando-. ¡Me casé con sus hija!.