El señor Gutiérrez se marcha a París. Su esposa le acompaña hasta el aeropuerto, y cariñosamente le hace oír el último consejo: -Querido, no gastes tu dinero en cosas que puedes tener gratis en casa...
Juan y Lolita son novios, y van a casarse dentro de unos días. Pero Juan se propone anticipar los acontecimientos. -Anda, amor mío, sé mi mujer desde esta misma noche... -¡No, querido, no! En primer lugar, soy una muchacha formal; además, siempre me duela la cabeza después de eso...
Carmen Sevilla hace treinta años que encontró la fórmula de la felicidad para todo el mundo: -Todas las mujeres tienen que casarse. Los hombres... ¡No!
Una pareja hablando: -Amor,ahora te llamaré Eva, por ser mi primera mujer. -Y yo dálmata, por ser mi novio número 101
Una chica está con su novio comiendo en un restaurante y ve a una cucaracha en su plato. -¡Por favor camarero!, ¡quíteme este animal de aquí! Y el camarero sacó a patadas al novio.
Entre dos amigos. -¿Por qué te pusieron ese ojo morado? -Por haber besado a la novia después de la boda. -Pero hombre... si eso lo hace todo el mundo. -Es que yo lo hice dos semanas más tarde.
Dos montañeros se encuentran en la cumbre. -Yo he venido por mi gran amor a la naturaleza. ¿Y usted? -Porque mi mujer está aprendiendo a cantar.
-Yo me mato trabajando mientras tú holgazaneas. ¿Conoces la fábula de la cigarra y la hormiga? -Sí, pero no está bien que la recite mientras tú trabajas.
Un chaval de quince años envía un ramo de flores a su primera novia, con una nota que dice: "Con todo mi amor y con todos mis ahorros".
Llega un joven al café con un ojo hinchado y cerrado. -¡No volveré a besar a mi novia! -¿Os enfadasteis? -No. Es que tiene la nariz tan larga, que cada vez que la beso me la mete en un ojo.
En un ascensor van el marido, la mujer y una imponente rubia. De pronto la rubia abofetea al marido, gritándole: -¿Cómo se atreve a pellizcarme? Al salir del ascensor, el marido se disculpa ante su mujer: -Te juro que yo no la pellizqué. -Ya lo sé, fui yo.
La esposa ve la televisión y el marido, mientras tanto, ojea varias revistas de desnudos. Y así lleva un rato, hasta que ella le dice: -Deja ya eso, si no te gusta. -¿Por qué lo dices? -Porque llevas una hora murmurando: "¡Qué inmoralidad!", "¡qué mal gusto!"
Falta poco para la ceremonia nupcical. El novio se muestra preocupado. Un amigo le pregunta: -¿Pasa algo malo? ¿Perdiste el anillo? -No, perdí el entusiasmo
Dando el pésame a la viuda: -No sabe cuánto lo siento, señora. ¿Y llevaba mucho tiempo sufriendo? -Sí, desde que nos casamos.
El marido fue de visita a Grecia y le escribió así a su mujer: "¡Si supieras cómo pienso en ti cuando contemplo estas ruinas...!"
-¡Es usted bellísima, encantadora, fascinante! -Qué casualidad... es lo mismo que me ha dicho Luis. -Oh, no le haga usted caso. Es un mentiroso.
Un vendedor de puerta a puerta llama a una y sale una señora con cara de pocos amigos. -¡No compro nada! Y si lo que vende es para hombres, menos; a mi marido rara vez lo veo. -Lo comprendo, señora, lo comprendo.
El manager del boxeador le dice al empresario: -Mi pupilo no sirve para peleas cortas. Él necesita de 12 rounds para arriba. -Pero comprenda que yo no puedo darle una pelea de 12 rounds a un principiante. Tendrá que empezar con una de 6. Se presenta el boxeador y le noquean en el primer round. Entonces el representante le dice al empresario. -¿Lo ve? Ya le dije que no servía para peleas cortas.
Un hombre ya mayor va a la consulta de una experta en cuestiones sentimentales con la intención de exponerle el problema que le preocupa. -Mire, yo tengo 60 años y estoy perdidamente enamorado de una chica de 18. ¿Cree usted que ella me aceptaría si yo le dijera que, en vez de 60, tengo 50? ¿Tengo alguna posibilidad? -Depende... ¿Es usted rico? -Bueno he juntado algunos millones. -En ese caso, le aseguro que todo está resuelto. -Entonces, ¿le diré que tengo 50 años? -¡Al contrario, le dirá que tiene 80!
Un matrimonio celebra sus bodas de plata con una fiesta y muchos invitados, pero el marido está en un rincón, solo y triste. Un amigo le pregunta: -¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan triste? -Es que a los cinco años de casados pensé en asesinar a mi mujer, pero el abogado me dijo que pasaría veinte años en la cárcel. -Bueno... ¿Y qué? -No puedo dejar de pensar en que si lo hubiera hecho... ¡esta noche yo sería un hombre libre!