El hombre confiesa su simpatía al cura

El hombre se dispuso a confesarle al cura sus pecados: -Padre, confieso que he sentido mucha simpatía por esa joven. -¿Simpatía? ¿Cuántas veces?

El señor Pérez y los mandamientos

Un cura está hablando de los diez mandamientos en su sermón, y cuando nombra "no debes robar ...", el señor Pérez se sujeta la cabeza, desesperado; pero cuando el cura menciona el "no debes cometer adulterio", se tranquiliza. Terminado el sermón, el cura pregunta al señor Pérez, y este le confiesa: --Es que cuando usted mencionó "no debes robar", me di cuenta de que me faltaba el paraguas... Pero cuando usted dijo "no debes cometer adulterio", recordé donde lo había dejado...

El cura interroga sobre pecados mortales

El cura desde el púlpito vocifera: -¿Quién de vosotros ha cometido pecado mortal manteniendo contacto entre hombres y mujeres? Tres cuartas partes de los asistentes se ponen de pie. -¿Quién de vosotros ha cometido doble pecado mortal, hombre con hombre? Varios hombres se ponen de pie. -¿Quién de vosotros ha cometido triple pecado mortal, mujer con mujer? Algunas mujeres, llorando, se levantan. Sólo queda un jovencito sentado, el cual, tímidamente dice: -Padre... Yo he cometido pecado mortal conmigo mismo.

Dos curas hablan sobre curas casados

Dos curas charlan en una iglesia. -¿Tú crees que antes de morirnos veremos curas casados? -No. Nosotros no, pero seguramente que los verán nuestros hijos.

La chica guapa se confiesa enamorada

Va una chica guapísima a confesarse, y le dice al cura: -Padre: Me acuso de que estoy enamorada. El cura le dice: -Eso no es pecado, hija mía. -Pero es que tengo una ganas locas de hacer el amor con... ¡Y además, de quien estoy enamorada es de usted!. ¿Cree que me salvaré? -¡Hoy te salvarás porque tengo ahora un entierro! que si no...

Dos rabinos cobran la última cena

Dos rabinos piden audiencia al Papa, y le muestran un grabado de la última cena, con Jesús y los doce apóstoles. -Este es mi predecesor -reconoce el Papa, señalando a San Pedro. -Bien, venimos a que nos pague la cuenta de la cena. Como usted sabe, se fueron sin pagar...

La lorita y los loros bíblicos

Una solterona tiene una lorita que revoluciona a todo el pueblo gritando: -¡Soy una puta, soy una puta! El cura llama a la mujer y le aconseja que le lleve a la lorita, pues él tiene a dos loros que leen la Biblia todo el día. A la mañana siguiente, la mujer lleva a la lorita al cura, y éste la pone en la jaula junto a los otros dos. Luego, cuando los animalitos se han quedado solos, uno de los loros dice a su compañero: -¡Chico, cierra la Biblia! ¡Dios ya ha escuchado nuestras plegarias!

San Pedro no deja entrar al Papa

Un Papa muere y San Pedro no le quiere permitir la entrada en el cielo. El Papa furioso pide hablar con Dios. Pero Dios no recuerda quien es el Papa hasta que de pronto se da un golpe en la cabeza y dice: -¡Ahora recuerdo! El pequeño negocio que montamos en Roma, ¿todavía sigue funcionando? ¡Bueno bueno! Déjalo pasar Pedro, déjalo pasar, pero antes cierra la caja fuerte.

El examen con el profe creyente

Dos amigas, le dice una a otra: -¿Qué tal el examen? -Muy bien, pero me tocó un profe muy creyente... -¿Creyente? -Sí, a cada respuesta mía elevaba los brazos al techo y decía: ¡Dios mío!

El profesor religioso en el examen

-¿Cómo saliste de los exámenes? -Muy bien. Me tocó un profesor muy religioso. -¿Religioso? -Sí, a cada respuesta mía elevaba los brazos al cielo y decía: ¡Dios mío!

Dos amigos hablan en misa

Un amigo a otro en misa: -¿Tú que opinas de que los curas se casen? -Hombre, pues no sé. ¡Si se quieren!

El sacerdote cierra el sermón

Sacerdote, finalizando el sermón antes de la colecta: -El Señor acepta lo que sea, con tal de que se le dé con buena voluntad, pero también recibe lo que se da a regañadientes.

Dos frailes y el permiso para fumar

Entre dos frailes. Uno fuma y el otro no; este último dice: -No sé cómo te las arreglaste para que te dieran permiso para fumar. Yo pregunté si podía fumar mientras leía la Biblia, y me dijeron que no. -Es que yo lo hice al revés, yo pregunté si podía leer la Biblia mientras fumaba.

El juicio final y el colegio

-Cuando llegue el juicio final -decía el predicador- habrá rayos y truenos. Los ríos nos inundarán, habrá terremotos, y lloverá fuego del cielo. Un niño que pasaba por allí con su madre, se vuelve hacia ella y dice: -¿Ese día no tendremos colegio, verdad mamá?

El sermón sobre la caridad

-En el sermón de hoy el sacerdote desarrolló el tema de la caridad y el deber que todos tenemos de ayudar al prójimo. -¿Y tú qué hiciste? -Quedé tan impresionado, que a la salida me puse a pedir limosna.

El cura y el cielo

-Y usted, padre, ¡cómo sabe que el cielo es tan bonito, si nunca ha estado en él? -Es que nunca ha vuelto nadie porque no le gustara.

Hablando con Dios sobre minutos y euros

Uno que se las da de vivales, consigue hablar con Dios y le interroga: -¿Señor, cuánto es para ti un minuto? -Un minuto para mí es como mil años. -Y un millón de euros, ¿cuánto es para ti? -Un millón para mí es como un euro. -Pues regálame un millón de euros. -Sí, pero espérate un minuto.

El barquero cobra por cruzar el río

En Tierra Santa. Turista al barquero: -¿Cuánto me cobra por cruzar el río? -Veinte dólares. -¿Veinte dólares? ¡Pero esto es un robo! -Tenga en cuenta que este es el río que Nuestro Señor cruzó caminando sobre las aguas. -No extraña, ¡con esos precios!

El obispo saca a bailar a la gordita

-Verás cómo saco a bailar a esa gordita de morado. -¿Baila? -No, no bailo. Primero porque usted me cae mal, segundo porque no se bailar y tercero porque soy el obispo.

Los tres hombres y san Pedro

Llegan tres hombres a la puerta del cielo y san Pedro le pregunta al primero: -¿Cuántos pecados cometiste? -Doce. -Da doce vueltas a la manzana y entrarás al cielo. Al segundo también le pregunta: -Cuántos cometiste tú? -Quince. -Da quince vueltas a la manzana y entrarás en el cielo. Al tercero le dice al ver que se retira: -¿A dónde vas? -A la Tierra a por mi bicicleta.