El gato, el perro y el que se ahoga

-¿En qué se parecen un gato y un perro a uno que se está ahogando? -En que el gato dice miau, el perro dice gao, y el que se ahoga dice miau-gao

El hombre tan alto que usa teléfono

Era tan alto, que cuando alguien estaba a su lado, tenía que usar el teléfono para hablarle.

Un hijo más viejo que su padre

-¿Tiene usted hijos, señor? -Sí, tengo un hijo ya mayor, tan mayor que ya es más viejo que yo.

El abuelo imita al lobo

-¿Sabes mamá?, me gustaría ver como el abuelo hace el lobo. -Ya verás. Abuelo, ¿cuanto hace que no da un beso a una mujer? -¡Uuuuuuuuuh!

La autenticidad de un cuadro en la tienda

En la casa de antigüedades: -¿Este cuadro es original? -Bueno, en realidad es una reproducción sacada de una copia, pero le aseguro que la litografía era auténtica.

El esposo que se cree radio

En el consultorio del psiquiatra: -Doctor, examine a mi esposo. El pobre se cree un aparato de radio. -A ver, voy a examinarlo. -Pero no le mueva mucho porque entonces se le va la onda.

El cerebro atrofiado y la edad

-No creo que una persona con el cerebro atrofiado pueda vivir mucho tiempo.l -Bueno, eso depende. A ver, por ejemplo, ¿cuantos años tiene usted?

La manguera muerde a la suegra

-Mira hay una víbora en la sala. -No, mujer, no es una víbora, es la manguera. -De todas formas llama al médico porque la manguera ha mordido a tu madre.

Comezón o alergia en el consultorio

Doctor, me pica todo el cuerpo, ¿sabe qué me pasa? -Puede ser comezón o puede ser alergia, ¿cuál de las dos quiere que le trate? -¿Es que no es lo mismo? -No exactamente, la diferencia son 30 euros.

Los padres y sus órdenes contradictorias

Un niño a otro: -Lo que nuestros padres hacen con nosotros es absurdo. Primero nos enseñan a hablar y andar, y luego quieren que estemos callados y quietos.

Las aguas del balneario no curan

El paciente al director del balneario: -Estas aguas no valen nada. Llevo dos años viniendo y mi hígado sigue igual. -Pues me temo que lo que no vale para nada es su hígado.

El horario del tren de las ocho menos cuarto

Un gallego en la estación: -¿A qué hora sale el tren de las ocho menos cuarto? -A las 7:45. -¡Qué fastidio, siempre están cambiando los horarios!

Viaje de novios sin la novia

-Hola, Pepe, ¿qué haces aquí en la capital? Es que me acabo de casar y he venido en viaje de novios. -¿Y tu mujer? -Ella se quedó, dice que ya conoce Madrid.

El viejo chino y el mostrador

El viejo chino está agonizando, rodeado de su familia. -¿Están todos? -pregunta con voz desfallecida. -Sí, todos. Tu esposa, tus hijos, tus hermanos. -Entonces... ¿quién está atendiendo en el mostrador de la tienda?

El hermano abogado y su primer pleito

-Mi hermano Carlos acaba de ganar brillantemente su primer pleito. -Ah, ¿pero es abogado? -Sí, ¿no lo sabías? -No, lo tenía por buena persona.

La señora gorda en el autobús

Una señora muy gorda sube al autobús, y un chaval se la queda mirando. -¿Qué miras? ¿Es que nunca has visto a una mujer como yo? -Gratis, no.

Caída desde el tercer piso

Uno pega un resbalón y cae desde el tercer piso a los pies de un transeúnte. Éste exclama: -¿Qué pasa hombre? Y el otro le contesta aturdido: -No sé, yo acabo de llegar.

El amo que odia a los médicos

El criado notó que su amo no se encontraba bien y, aunque sabía que odiaba a los médicos, llamó a uno. Entonces le dijo a su señor: -Ha llegado el doctor. A lo que el señor contestó: -Dile, por favor, que vuelva otro día, que hoy me encuentro bien.

Dejar el vino para poder trabajar

-Cuando bebo vino, no puedo trabajar. Tendré que dejarlo. -¿El vino? -No, el trabajo

Las luces de dos bicicletas

-¿Qué te pasa, por qué vas vendado y con dos muletas? -Anoche al cruzar la calle vi las luces de dos bicicletas, y me puse en medio para que pasara una por cada lado. -¿Y qué, no fue así? -No, era un coche.