Un hombre entra en una perfumería y pide un champú. El dependiente lo mira un instante y pregunta, con voz monótona: -Grasiento, casposo, aceitoso, reseco... -Oiga, yo he venido a comprar un champú, no a que me insulten.
Un señor entra en una tienda de disfraces y pregunta: -¿Tienen trajes de camuflaje? -Sí, pero hace dos meses que los estamos buscando.
Un albañil se cae de un andamio. A su alrededor se forma un círculo de curiosos. Llega un guardia y pregunta: -¿Qué ha pasado aquí? El albañil se levanta medio aturdido, se sacude la ropa y dice: -¡Ah, yo no lo sé, acabo de llegar!
-Todo el mundo mete la nariz en mis negocios. -¿Y eso no te molesta? -No, al contrario. Soy fabricante de pañuelos.
Una mujer le dice a su marido: -Querido, el grifo gotea... El marido, que es un vago, le dice: -Cariño, yo no soy fontanero. Y al cabo de un rato... -Ese cajón no cierra bien. -No soy carpintero -le responde él. Más tarde... -Querido, la radio no funciona... -Yo no soy técnico -contesta. Unos días más tarde, el marido llega a casa del trabajo y se ve que todo funciona a la perfección. Entonces le pregunta a su mujer cómo lo ha logrado. Ella le explica que el nuevo vecino de la escalera lo ha arreglado todo. El marido un poco celoso pregunta: -¿Y no ha pedido nada a cambio? -Me ha dicho que podía elegir entre acostarme con él o hacerle una tarta. -¿Y tú que has elegido? -Yo no soy panadera...
Un hombre entra en una librería. -Buenos días, quisiera el manual Cómo defenderse de los ladrones. -Lo siento, pero esta noche me han robado el último ejemplar que quedaba.
Una señora entra en una tienda gallega de animales domésticos y pregunta: -¿Tiene un gato que haga compañía? -Lo siento mucho -le responde el tendero-, nuestros gatos sólo hacen miauuuu!
Todos los días, un viejecito baja al quiosco de la esquina y compra el periódico para consultar las páginas de las esquelas. Y todos los días dice lo mismo: -¡Ah, qué bien, hoy tampoco salgo! Un día, sin embargo, el dueño del quiosco se da cuenta de que el señor no se ha presentado. Entonces mira la sección de esquelas, reconoce el nombre y la foto del viejecito, y dice en voz alta: -¡Qué triste, hoy que salía en el periódico no ha venido a buscarlo!
-Camarero, ¿me pone un bocadillo de tortilla? -¿Francesa o española? -Da igual, ¡no pienso hablar con ella!
En el mercado. -Quisiera una manzana. -¿Verde o roja? -¡Qué mas da! ¿No ve que voy a acabar pelándola?
Tres zapateros de una misma calle cuelgan carteles en sus respectivas tiendas para atraer clientes. El primero pone: ¡Aquí trabaja el mejor zapatero del mundo. El segundo pone: Aquí trabaja el mejor zapatero del universo. Y el tercero, que es el más astuto, escribe: Aquí trabaja el mejor zapatero de esta calle.
Un hombre va al médico porque está muy preocupado. -Verá, doctor, tengo la sensación de que nadie me escucha. Hablo y nadie me hace caso, y me temo que mis palabras aburren a la gente... ¿Qué puedo hacer? -¡Enfermera, que entre el próximo paciente!
Un cirujano visita a un paciente que está a punto de ser operado. El paciente está muy nervioso. -Doctor, ¿saldré de esta? -No se preocupe. Esta operación la he realizado más de cien veces... -Ah así ya me quedo más tranquilo -Y que sepa que una vez hasta me salió bien.
Un tipo entra en un bar y empieza a gritar: -¡Vamos, todo el mundo fuera, tienen que salir todos ya del bar! El propietario, furioso, le pregunta a qué viene tanto escándalo, y el hombre le responde: -Lo siento, pero el médico me ha dicho que debo de tomar el café solo.
Un hombre, convencido e que tenía mil hormigas recorriéndole todo el cuerpo, acude al médico, fuera de sí: -Haga una cosa, tengo mil hormigas encima. -Pero ¿qué hace? No me toque, que me las va a pasar a mi.
-Doctor, doctor, mi mujer está a punto de dar a luz. -¿Es su primer hijo? -No, hombre, no, soy su marido.
-Ya tenemos su diagnóstico: usted tiene el síndrome de Harrelson. -¿Y eso es grave, doctor? -Todavía no lo sabemos, señor Harrelson.
Dos amigos se encuentran y uno le dice al otro: -¿Cómo estás Pepito? -Pues verás, acabo de salir del médico y me ha dicho que tengo que tomarme una pastilla al día durante el resto de mi vida -le explica Pepito, muy abatido. -Vamos hombre, no será para tanto. -Es que me ha dicho que solo necesitaré seis pastillas.
Dos tontos se encuentran por la calle y uno le pregunta al otro: -¿Qué llevas en esa cesta? -Si lo adivinas, te doy un racimo. ¡Croquetas!
Una señora le dice al médico: -Verá, doctor, me tiro muchísimos pedos, aunque ni se oyen ni huelen mal. Piense que aquí, en la consulta, ya me he tirado unos veinte. -Tómese esta medicina y vuelva de aquí a tres días. Tres días más tarde vuelve la señora y dice: -Doctor, no sé qué era lo que me dio, pero de repente mis pedos, aunque siguen sin oírse, se han vuelto malolientes. Dice el doctor satisfecho: -Bien, ahora que ya hemos curado su problema de olfato, pasaremos a su oído.