Le pregunta Martina a David: -Oye, ¿los cerdos comen azúcar? -Claro. ¿Cómo piensas si no que se hace el jamón dulce?
La señorita Pepita les dice a los alumnos: -Ahora os contaré cómo fueron creados el primer hombre y la primera mujer. -Eso ya lo sabemos profe. Ahora nos gustaría saber cómo fue creado el tercer ser humano.
David entra en el supermercado del dependiente Vicente y dice: -¿Me da un kilo de leche? -Nene, la leche no se pesa; se mide. Bueno, deme dos metros de leche.
Llaman por teléfono a una casa y dicen: -Hola, ¿está José María? -No, aquí solo vive María José. -Perdone, habré marcado el número al revés.
Un hombre llega a un hotel y el recepcionista le pregunta: -¿Cómo se llama usted? -Ebro. -Es curioso. Hay un río que se llama igual. Sí, pero no soy yo.
Le preguntan al loco Adelino: -Dime el nombre de un objeto transparente. -Una verja. -Pero una verja en sí misma no es transparente: tiene los barrotes de hierro. -Pues... una verja abierta.
La mujer de un tacaño le pregunta a su marido: -Oye, mañana es el cumpleaños de nuestro hijo. ¿Qué le regalaremos? -¿Te acuerdas del globo que le regalamos el año pasado? -Sí. -Pues este año se lo inflaremos.
Un niño regresa a casa del cole y le dice a su madre: -Mamá, hoy hemos aprendido todos los meses del año. -Ah, ¿sí? ¿Y qué más? -Y los del año que viene.
Dos niños van a pasar algunos días junto a su abuela. Por la noche, antes de acostarse, rezan sus oraciones. Después, a grito pelado, uno de ellos dice: -Señor, acuérdate de traerme un bonito juego de ordenador, porque mañana es mi cumpleaños. -Pero ¿por qué gritas tanto? El Señor no está sordo. -El Señor no, peor la abuela sí.
En la calle, Pepito se acerca a un policía y le dice: -Señor guardia, me he perdido. ¿No ha visto pasar a una señora sin un niño como yo?
La NASA organiza una expedición a Marte que dura ocho años. Para este viaje, mandan a tres astronautas: un ruso, un japonés y un español. Antes de despegar, les dicen que pueden elegir una cosa cada uno para llevarse. El ruso dice: -Yo quiero llevarme a una mujer. El japonés dice: -Yo me quiero llevar unos chips y herramientas. El español dice: -Yo me quiero llevar una caja enorme llena de cigarrillos. A los ocho años, vuelve las nave y los tripulantes. El ruso baja con la mujer y con ocho hijos. El japonés baja con un robot que inventó con sus chips. Y por último baja el español gritando: -Fuego... Fuego... ¡Que alguien me dé fuego!
En la mili, pregunta el sargento a un soldado: -¿Cuánto es tres por cuatro? -Doce. -Muy bien. Por haberlo sabido, te doy doce días de permiso. -Qué lástima. Si lo llego a saber, digo veinte.
Le pregunta el loco Adelino a otro loco: -Si se te apareciera un hada con una varita mágica, ¿qué le pedirías? -La varita.
La señorita Pepita le pregunta a David: -¿En qué se convirtió el hijo de Luis XIV cuando este murió? -En huérfano.
En un juicio, después de condenar al acusado a veinte años de cárcel, el juez le pregunta: -¿Desea el procesado decir alguna cosa? -Sí, señor. Avisen a mi mujer de que no me espere para cenar.
Le dice Pepito a su padre: -He perdido el paraguas. -¿Y cuándo te has dado cuenta? -Cuando lo iba a cerrar.
Le dice el borracho Eustaquio a un amigo -Vaya trompa que llevo. ¿Se nota mucho, que voy borracho? -Solo cuando vomitas.
Un niño vuelve contento a casa de su primer día de colegio y dice: -¡Ya sé escribir, ya sé escribir! -¿Qué has escrito, hijo mío? -No puedo saberlo, porque todavía no sé leer.
Un caníbal va en avión y le pregunta a la azafata: -Señor, ahora vamos a servir el desayuno. ¿Le traigo el menú para que escoja? -No. Mejor tráigame la lista de pasajeros.
Moncho, el marido gruñón, le dice a su mujer, Remedios: -Nena, es increíble que no hayamos estado nunca de acuerdo en nada, desde que nos casamos hace cuarenta y tres años. -Cuarenta y cuatro, querido.