-¿En qué se parecen un gato y un perro a uno que se está ahogando? -En que el gato dice miau, el perro dice gao, y el que se ahoga dice miau-gao
Era tan alto, que cuando alguien estaba a su lado, tenía que usar el teléfono para hablarle.
-¿Tiene usted hijos, señor? -Sí, tengo un hijo ya mayor, tan mayor que ya es más viejo que yo.
-¿Sabes mamá?, me gustaría ver como el abuelo hace el lobo. -Ya verás. Abuelo, ¿cuanto hace que no da un beso a una mujer? -¡Uuuuuuuuuh!
En la casa de antigüedades: -¿Este cuadro es original? -Bueno, en realidad es una reproducción sacada de una copia, pero le aseguro que la litografía era auténtica.
En el consultorio del psiquiatra: -Doctor, examine a mi esposo. El pobre se cree un aparato de radio. -A ver, voy a examinarlo. -Pero no le mueva mucho porque entonces se le va la onda.
-No creo que una persona con el cerebro atrofiado pueda vivir mucho tiempo.l -Bueno, eso depende. A ver, por ejemplo, ¿cuantos años tiene usted?
-Mira hay una víbora en la sala. -No, mujer, no es una víbora, es la manguera. -De todas formas llama al médico porque la manguera ha mordido a tu madre.
Doctor, me pica todo el cuerpo, ¿sabe qué me pasa? -Puede ser comezón o puede ser alergia, ¿cuál de las dos quiere que le trate? -¿Es que no es lo mismo? -No exactamente, la diferencia son 30 euros.
Un niño a otro: -Lo que nuestros padres hacen con nosotros es absurdo. Primero nos enseñan a hablar y andar, y luego quieren que estemos callados y quietos.
El paciente al director del balneario: -Estas aguas no valen nada. Llevo dos años viniendo y mi hígado sigue igual. -Pues me temo que lo que no vale para nada es su hígado.
Un gallego en la estación: -¿A qué hora sale el tren de las ocho menos cuarto? -A las 7:45. -¡Qué fastidio, siempre están cambiando los horarios!
-Hola, Pepe, ¿qué haces aquí en la capital? Es que me acabo de casar y he venido en viaje de novios. -¿Y tu mujer? -Ella se quedó, dice que ya conoce Madrid.
El viejo chino está agonizando, rodeado de su familia. -¿Están todos? -pregunta con voz desfallecida. -Sí, todos. Tu esposa, tus hijos, tus hermanos. -Entonces... ¿quién está atendiendo en el mostrador de la tienda?
-Mi hermano Carlos acaba de ganar brillantemente su primer pleito. -Ah, ¿pero es abogado? -Sí, ¿no lo sabías? -No, lo tenía por buena persona.
Una señora muy gorda sube al autobús, y un chaval se la queda mirando. -¿Qué miras? ¿Es que nunca has visto a una mujer como yo? -Gratis, no.
Uno pega un resbalón y cae desde el tercer piso a los pies de un transeúnte. Éste exclama: -¿Qué pasa hombre? Y el otro le contesta aturdido: -No sé, yo acabo de llegar.
El criado notó que su amo no se encontraba bien y, aunque sabía que odiaba a los médicos, llamó a uno. Entonces le dijo a su señor: -Ha llegado el doctor. A lo que el señor contestó: -Dile, por favor, que vuelva otro día, que hoy me encuentro bien.
-Cuando bebo vino, no puedo trabajar. Tendré que dejarlo. -¿El vino? -No, el trabajo
-¿Qué te pasa, por qué vas vendado y con dos muletas? -Anoche al cruzar la calle vi las luces de dos bicicletas, y me puse en medio para que pasara una por cada lado. -¿Y qué, no fue así? -No, era un coche.