Era una bruja muy pequeñita y tan baja que su cabeza le olía a pies. Pero es que además cuando salía volando no usaba escoba sino la escobilla del váter.
Llega el hombre al dentista y le pregunta: -A ver, ¿cuánto me cobra por quitarme una muela? -200 euros, por ser la primera vez. -Mira hombre, ¿y la segunda? -No lo había pensado, ya que nunca vuelven.
Entra una señora misteriosa en el autobús y se le queda mirando por encima, hasta que se dirige al conductor y le dice: -Oiga, ¿cuánto cuesta este autobús? -1 euro señora. -Está bien, me lo quedo. ¡Abajo todos!
El chiste más malo que he visto era realmente un caradura abusón que amedrentaba a los chistes pequeñitos
-Hola, ¿es aquí el 333 33 33 33? -Sí. -¿Podría decirme cómo se saca el dedo del 3?
Estaba un ojo aburrido cuando se percata que hay otro cerca y entonces le dice: -Estamos separados... ¡por narices! Le contesta el otro ojo: -Pues sí, tan cerquita y ni nos vemos.
El director de un manicomio tiene un loro, y un día se le escapa por la ventana. El director sale al jardín y les pide a los locos que lo ayuden a recuperar su loro. Entretanto, el loro se ha posado en una rama y ellos lo miran. -Vamos, ¿por qué no lo cogéis? -les dice el director. Un loco responde: -¡De ningún modo! ¿No ve que aún está demasiado verde?
Un marinero llama al capitán: -¡Capitán, capitán, tierra a la vista! -Calla, zoquete, no ves que aún no hemos levado anclas.
-Doctor, ¿usted curó de viruela al hijo de la marquesa? -Sí. -¿Y le pagó bien? -Espléndidamente. Pero, ¿a qué viene tanta pregunta? -Pues venía a cobrar mi parte, porque fue mi hijo el que le contagió.
Suena el teléfono a las cuatro de la mañana: -¡Ring, ring, ring! -¿Sí, diga? -¿Estoy llamando al 2345196? -No ha acertado ni uno solo, ¡zopenco!
El nuevo gerente de una empresa saluda a todos los trabajadores, uno por uno. cuando le estrecha la mano al primero, le pregunta: -Y usted, ¿cuánto tiempo hace que trabaja en esta empresa? -Hombre, ¡desde que me dijeron que si no trabajaba me despedirían por holgazán!
Un niño entra en una juguetería, coge un osito de peluche muy grande y se dirige a la caja para pagar con un billete del Monopoly. -Niño, ¿no ves que el billete no es de verdad? -Ya, pero el osito tampoco lo es.
Un preso se queja: -¡No entiendo nada, me metieron en la cárcel por robar pan, y ahora me dan uno cada día.
-Ay, se me ha dormido la pierna! -Pssst, pues no grites o la despertarás
-Mamá, ¿qué tienes en la barriga? -Un bebé, hijo mío. ¿Y quién te lo dio? -Tu papá. En esto que el niño escapa corriendo y se chiva al padre: -Papá, papá no le des más bebes a mama, ¡que se los come!
Robin Hood ve pasar una diligencia cargada de oro: -¡Alto! ¡Soy Robin Hood y robo a los ricos para dárselo a los pobres! Ve pasar otro carruaje cargado de valiosas joyas y grita otra vez lo mismo. En un camino y un rato más tarde le grita lo mismo a un harapiento. -Pero Robin, ¿no ves que yo soy pobre? -Ah, entones toma esto. Y le da un saco lleno de oro. Entonces al momento Robin Hood grita: -¡Alto! Soy Robin Hood y robo a los ricos para dárselo a los pobres! Coge el botín y se va corriendo.
-Mamá, mamá, ¿el váter da vueltas muy deprisa? -No, niño, ¿por qué lo dices? -Creo que me he hecho caca en la lavadora.
Un tipo le dice a la mujer rubia: -Andrea, hazme el favor y mírame si funciona el intermitente derecho. Andrea sale y dice: -Sí, no, sí, no.
-¡He perdido el paraguas! -¿Y no te has dado cuenta hasta ahora? -Sí, me he dado cuenta justo cuando ha parado de llover y he ido a cerrarlo.
Era un jugador de futbol malísimo, tan tan penoso que un día que marcó un gol, luego en la repetición apareció que lo fallara.