Una viuda llora la muerte de su esposo y dice: -Me consuela que esté en el cielo. -¿De qué se murió? -pregunta un vecino que se acababa de mudar al edificio. -Se cayó por el balcón. -Pues sí que rebotó fuerte.
Le pregunta David a Martina: -Oye, ¿es verdad que las zanahorias son buenas para la vista? -Claro. ¿O has visto alguna vez un conejo con gafas?
El loco Adelino entra en un restaurante y le pide al camarero Tomás: -Una tortilla. -¿La quiere francesa o española? -Me da igual, porque no pienso hablar con ella.
Una señora se encuentra mal y llama al médico: -¿Doctor Pou, por favor? -Lo siento, está de vacaciones -dice la enfermera-. Si quiere, le doy hora para dentro de quince días. -Dentro de quince días quizá ya estoy muerta. -Pues no se olvide de anular la visita, ¿eh?
Ana le comenta a una amiga: -Mi marido para ganar más, por la noche se trae trabajo a casa. ¿Y el tuyo? -No le dejan. Es enterrador.
Están dos patos nadando y uno le dice al otro: -Cuac cuac. -Me lo has quitado de la punta de la lengua.
Dos señores se encuentran por la calle y uno le dice a otro: -¿Sabes a quién enterramos ayer? A Paquito. -¿Qué dices? Si habíamos quedado mañana para ir a cenar. -Pues no vayas, que no estará para nada.
La señorita Pepita pregunta en clase: -¿Para qué sirve la madera? -Para hacer los árboles.
Una señora va al médico, y la enfermera le pregunta: -Señora, ¿cuánto pesa usted? -Con gafas, 57. -¿Por qué con gafas? -Porque si me las quito ya no puedo leer el peso en la báscula
El loco Adelino entra en un bar, se sienta en la barra y le pide al camarero: -Un café, por favor. -Un momento. El loco espera leyendo el periódico, y a los 10 minutos: -Oiga, ¿y mi café? -Un momento, caramba, ¿no ve que tengo mucho curro? Pesado. El loco recorre el bar con la mirada y ve que está vacío, mientras que el camarero mira la tele. -Perdone, pero es que ... -¡Que no me de prisa! ¿No ve que no pudo hacer todo al mismo tiempo? Entonces el loco se enfada y le escupe en la cara al camarero. -¡Pero... pero...! ¿qué hace, por qué me escupe? Va el loco y le contesta: -Sí, claro, con la de clientes que hay en el bar habré sido yo, ¿no?
La madre de Caperucita le dice a su hija: -Caperucita, ve a casa de la abuelita a llevarle una cestita, con un pastel y una jarrita de miel. Pero sobre todo, cuidado con el lobo. Cuando Caperucita regresa, le pregunta la madre: -¿Qué tal el viaje, Caperucita? -Señora de Feroz.
Un juez explica a un acusado muy avaro: -Puede usted escoger entre dos días de cárcel o sesenta euros. El avaro contesta: -Deme los sesenta euros.
Un hombre le explica a un viajero que pasa por su pueblo vasco: -En este pueblo somos muy brutos. Como en Cuaresma no se puede comer carne, tiramos los cerdos al río y después los pescamos.
-¿Me da un billete de metro? -No, tan grandes no los tenemos.
Un empleado muy tímido entra temblando en el despacho del director, y dice: -Aprovechando su generosidad, señor director, venía a pedirle un día de fiesta. El día 3 del próximo mes... -¿Por qué motivo? -Verá, es que ese día me caso, y, si usted me diera permiso, a mi mujer le haría ilusión que yo también fuera a la ceremonia.
Un hombre le dice a su mujer, que está embarazada: -Qué ganas tengo de que nazca nuestro hijo para saber cómo se llama.
Una mujer sube a un taxi y dice: -Oiga, ¿se puede fumar? -No. -¿Y por qué tiene este cenicero? -Para los que no preguntan.
Un escritor se encuentra con un amigo suyo y le dice: -Oye, ¿sabes que publiqué un libro? -Sí, ya lo compré. Ah, ¿fuiste tú?
Dos hombres acaban de conocerse en un tren y uno le pregunta al otro: -¿Y usted de dónde es? -De Vic, Barcelona. -Caramba, como mi boli.