La madre regresa de la compra y pregunta a su hija: -¿Qué pasó, encontraste ya tu muñeca? -Sí, ya la encontré. -Pues avisa a tu hermana para que no la siga buscando. -No, déjala que busque, a lo mejor la encuentra y así tengo dos.
En la entrega de notas antes de navidad el profesor recrimina al alumno: -¿No te da vergüenza, Pablito? ¡No sabes nada de nada! ¡A tu edad yo era el primero de la clase! -Tendría usted mejores maestros que yo.
-¡Oiga camarero, esta leche está agria, sabe a rayos! ¿No me dijo que era leche del día? -Así es, señor, es la que nos quedó del día de la madre.
-¿Cómo se lo quitó la tos al tigre? -Le di un bombón. -¿Con un chocolate se le quitó la tos? -Sí, pero los leones se dieron cuenta y ahora todos tosen.
Un niño tragón le dice a su madre: -¡Mamá, quiero que me frías veinte huevos! -¿Te vas a comer veinte huevos fritos? -No mamá, solamente elegiré los dos huevos fritos que te queden mejor.
El maestro de música da clase a uno de sus pequeños alumnos, que le dice: -Profesor, su guitarra tiene muy sucio el pescuezo. -No se llama pescuezo, se llama diapasón. -Bueno, entonces lávese usted el diapasón porque también está muy sucio
¡Atención señoras, mucha atención! ¿Espera usted un bebé? Pues venga a la maternidad Ahínco. ¡Aquí entra usted y sale con cinco.
Era una niña tan animosa, tan animosa, que se compró libros, cuadernos, lápices y mochila para ir a la escuela, y apenas hacía dos meses que había nacido.
En la frontera de España y Francia, hay una fila de hombres que quieren pasar al otro lado, y entre ellos se coloca un chino que también quiere pasar. El oficial va preguntando a cada uno: -¿Tú qué eres? -Yo soy vasco francés. Luego pregunta a otro: -¿Tú qué eres? -Yo soy vasco español. Finalmente le pregunta al chino. -¿Tú qué eres? Titubea unos minutos, y al fin responde decidido: -Yo soy vasco chino.
Un turista describió así las cataratas del Niágara: -Allí corría el agua como el champán.
En el tribunal: -Se le acusa de uxoricidio. ¿Se declara inocente o culpable? -No lo sé..., si me dejaran un diccionario...
-¿Cómo se conoce a un gallego modesto? -No lo sé. Muy fácil, es el que puede pasar dos horas sin hablar de sí mismo.
-Acabo de oír las noticias de las ocho. -Pero si apenas son las siete... -Es que yo siempre llevo mi reloj adelantado
-¿Qué es bueno para la caída del pelo? -La resina. -¿La resina del árbol? -No, la resignación.
El paciente le explica al médico: -No sé nadar y sueño que voy en un barco, que se hunde, que caigo al agua, que me ahogo. -No se preocupe, le voy a dar una receta infalible: desde hoy empiece a asistir a clases de natación.
Doctor a paciente: -No puedo encontrar la razón de su mal. Quizá sea por la bebida. -En este caso ya volveré cuando esté usted sobrio.
En una piscina pública: -¿Y usted no nada nada? -No traje traje.
Un caballero a una madre de familia: -La maternidad es el estado perfecto de la mujer. -Sí, señor, sobre todo cuando los niños ya se han acostado.
Marido a mujer: -Antes de casarnos, prometiste que cuidarías de mi ropa. -Y tú prometiste que me llevarías al teatro una vez a la semana. El hombre desvía la mirada y comenta a media voz: -Ya veo, sólo fueron promesas de campaña electoral.
Entre militares: -¿Y esa cicatriz? ¿Varsovia? ¿Stalingrado? ¿Normandía? -No, Filomena. Mi mujer.