Había una vez que un hijo le preguntó a su mamá: -¿Mamá soy adoptado? Y la mamá le responde: -No hijito no. Si no hubiera adoptado a un niño más bonito.
Una procesión en Roma. El cura marcha delante exclamando: -¡Cuerpo de Cristo... Cuerpo de Cristo... Y al pasar por una esquina, ve a Sofía Loren presenciando la procesión. El cura sigue diciendo: -¡Cristo, que cuerpo... Cristo, qué cuerpo...!
Un albañil se encuentra en una viga a treinta metros del suelo. De repente, observa en la vida contigua a un niño que se tira al vacío, llega abajo y, aparentemente indemne, vuelve a subir. El albañil, muy extrañado, pregunta al chaval: -Oye, niño, ¿se puede saber cómo lo haces? -Es muy fácil. Cuando llego al primer piso empiezo a agitar los brazos y vuelo; ya verá, pruébelo... El albañil, convencido, se tira y se pega un tremendo batacazo. El crío, que no se ha perdido detalle de la escena, comenta por lo bajinis: -La verdad es que para ser un ángel tengo muy mala hostia.
Un médico conversa con un viejo compañero de estudios, ahora cura, al que también está tratando en el hospital: -¡Cómo me gustaría poder evitar ir al Infierno! -Rezaré por ti. Pero, por favor, ¡por el momento evita tú que yo vaya al Cielo!
El conductor de un camión entra en un bar a la salida del pueblo. -Disculpen, ¿pueden decirme si por esta zona hay vacas negras? -No las hay. -¿Y cabras negras? -No las hay. -¿Acaso un caballo negro? -Tampoco lo hay. -Pues vaya... ¡Entonces creo que acabo de atropellar a un cura!
Una pareja que lleva casada desde hace muchos años ha estado sin hijos hasta que, inesperadamente, ella se queda embarazada, y en su fecha debida da a luz un niño con los cabellos tan rojos como el fuego. PEro lo singular es que, tanto el marido como la mujer, es que sus padres son morenos. Así que el marido, mosqueado, se va a consultar a un médico. Este le formula una serie de preguntas, hasta que llega a la frecuencia de las relaciones sexuales: -¿Lo hacen semanalmente? -No. -Entonces será mensualmente, ¿no es cierto? -No -¿Acaso dentro de un plazo de tres meses? -No -¿Quizá cada año? -Sí, más o menos. -Ya lo tengo -admitió el doctor, sonriendo. -No hay duda: ¡Esos cabellos de su hijo se deben al óxido!
Una pareja que espera un bebé llega a la consulta del doctor: -Doctor, queremos un tratamiento para que mi esposa no sienta el dolor de parto. Tenemos lo último en tratamiento para el dolor de parto, es tan efectivo que el dolor no lo sentirá ella sino el padre del bebé. La pareja acepta el tratamiento y durante el parto va todo bien, ella no sintió nada y además el tampoco, ningún dolor. Le dan las gracias al doctor y cuando llegan a casa se encuentran al cartero muerto en la puerta.
Un viejo se casa con una espléndida muchacha, y su hermano le envía una escopeta como regalo de bodas. Creyendo que es un error, ya que no le gusta la caza, el viejo esposo va a cambiarla por un reloj de plata. Después cuenta el hecho a su hermano, recalcando: -El reloj me será muy útil: sabré cuando he de abrir el negocio por la mañana, y cuando debo cerrarlo para correr a casa, juntoa mi bellísima mujercita. Su hermano concluye: -Y cuando llegues a casa y te encuentres a tu mujer con otro, podrás sacar el reloj y decirles: "se acabó vuestro tiempo de diversión"
Un cura está hablando de los diez mandamientos en su sermón, y cuando nombra "no debes robar ...", el señor Pérez se sujeta la cabeza, desesperado; pero cuando el cura menciona el "no debes cometer adulterio", se tranquiliza. Terminado el sermón, el cura pregunta al señor Pérez, y este le confiesa: --Es que cuando usted mencionó "no debes robar", me di cuenta de que me faltaba el paraguas... Pero cuando usted dijo "no debes cometer adulterio", recordé donde lo había dejado...
El señor Rossi recibe una carta anónima: 'Estimado señor Rossi, mañana a las nueve de la noche en punto, su mujer le pondrá los cuernos. Firmado: un amigo.' Y el señor Rossi, muy tranquilo y nada enojado, murmura en voz baja: -¡Pobrecito, otro que se hace ilusiones con la puntualidad de mi mujer!
-Estoy casado desde hace veinte años, y siempre me he sentido enamorado de la misma mujer. -Eso me parece admirable. -También algo peligroso: ¡como mi esposa se entere me mata!
Un anciano invita en un autobús repleto a una señorita a sentarse sobre sus rodillas. -Señorita, siéntese tranquila. Usted tiene un aspecto muy cansado y yo ya soy un hombre muy viejo. La chica lo duda un momento; pero, al final, acepta. De pronto: -¡Señorita, señorita! ¡Levántese... rápido! ¿Es que no se da cuenta? ¡No soy tan viejo como suponía...!
-¡Mamá, mamá! ¿Es verdad que la gente entra al cielo primero con los pies? -o, cariñín. ¿Por qué me haces esa pregunta? -Rosita, la criada, está en la cama con las dos piernas hacia arriban y gritando: "¡Dios mío... Estoy en el cielo... Ya llegó...!" Y estoy seguro de que se ha ido al cielo, porque papá está acostado encima de ella, y no deja de cogerla con todas su fuerzas...
-Dígame, vecino, ¿por qué cuida con tanto mimo a las abejas si ya no le dan nada de miel? -¡Schissss! ¡Calle, por favor, que puede oírle mi mujer! A mí me son muy útiles: ¡ya le han picado varias veces a mi suegra!
Los ocupantes de una avioneta sufren un accidente y caen en una isla solitaria, donde no hay nada para comer. El piloto, de veinticinco años, y el pasajero, un viajero de ochenta. Después de ocho días de hambre, comprenden que uno tiene que morir para que el otro sobreviva. El anciano llora: -¡Qué ganará usted conmigo... Soy un puro hueso... Qué muerte tan horrible...! El joven no aguanta el llanto y le tranquiliza: -Total, todos tenemos que morir. Es cuestión de calendario. Coge el revólver, se lo pone en la sien, y ... El viejo le detiene, lamentándose: -¡No por favor, no! ¡En la cabeza no... A mí me gustan tanto los sesos...!
Un pequeño de apenas siete años camina feliz por la calle muy bien vestido, y le pregunta un señor: -Vas muy elegante, ¿a dónde vas? -Voy a graduarme. -¿Te vas a graduar tan pequeño? -sí, voy a graduarme la vista.
Le dice la mamá a su hijo: -Mira, van a venir tus primos a jugar contigo. -Ya lo sé mamá, por eso he escondido todos mis juguetes.
Yo trabajé en un circo y mi número consistía en montar un caballo, a toda velocidad, coger un pañuelo con los dientes y, ¡cómo me aplaudían! Bueno, me aplaudían más cuando me agachaba para recoger mis dientes.
La madre regresa de la compra y pregunta a su hija: -¿Qué pasó, encontraste ya tu muñeca? -Sí, ya la encontré. -Pues avisa a tu hermana para que no la siga buscando. -No, déjala que busque, a lo mejor la encuentra y así tengo dos.
En la entrega de notas antes de navidad el profesor recrimina al alumno: -¿No te da vergüenza, Pablito? ¡No sabes nada de nada! ¡A tu edad yo era el primero de la clase! -Tendría usted mejores maestros que yo.