El indio que no podía cagar

Un indio piel roja entra en una farmacia y dice: -Gran Jefe, no caca. El farmacéutico le da un purgante. Al cabo de tres días, el indio vuelve a la farmacia. -Gran Jefe, no caca. El farmacéutico le da un purgante un poco más fuerte. Tres días más tarde, se repite la misma historia. Entonces el farmacéutico, harto de ver al indio, le da un purgante fortísimo. Al día siguiente, el indio entra arrastrándose en la farmacia y dice: -¡Gran Caca, no jefe!

El marido vago y el vecino manitas

Una mujer le dice a su marido: -Querido, el grifo gotea... El marido, que es un vago, le dice: -Cariño, yo no soy fontanero. Y al cabo de un rato... -Ese cajón no cierra bien. -No soy carpintero -le responde él. Más tarde... -Querido, la radio no funciona... -Yo no soy técnico -contesta. Unos días más tarde, el marido llega a casa del trabajo y se ve que todo funciona a la perfección. Entonces le pregunta a su mujer cómo lo ha logrado. Ella le explica que el nuevo vecino de la escalera lo ha arreglado todo. El marido un poco celoso pregunta: -¿Y no ha pedido nada a cambio? -Me ha dicho que podía elegir entre acostarme con él o hacerle una tarta. -¿Y tú que has elegido? -Yo no soy panadera...

El manual que no pudo comprar

Un hombre entra en una librería. -Buenos días, quisiera el manual Cómo defenderse de los ladrones. -Lo siento, pero esta noche me han robado el último ejemplar que quedaba.

El viejecito y las esquelas

Todos los días, un viejecito baja al quiosco de la esquina y compra el periódico para consultar las páginas de las esquelas. Y todos los días dice lo mismo: -¡Ah, qué bien, hoy tampoco salgo! Un día, sin embargo, el dueño del quiosco se da cuenta de que el señor no se ha presentado. Entonces mira la sección de esquelas, reconoce el nombre y la foto del viejecito, y dice en voz alta: -¡Qué triste, hoy que salía en el periódico no ha venido a buscarlo!

La señora y sus pedos silenciosos

Una señora le dice al médico: -Verá, doctor, me tiro muchísimos pedos, aunque ni se oyen ni huelen mal. Piense que aquí, en la consulta, ya me he tirado unos veinte. -Tómese esta medicina y vuelva de aquí a tres días. Tres días más tarde vuelve la señora y dice: -Doctor, no sé qué era lo que me dio, pero de repente mis pedos, aunque siguen sin oírse, se han vuelto malolientes. Dice el doctor satisfecho: -Bien, ahora que ya hemos curado su problema de olfato, pasaremos a su oído.

El hombre que murió un lunes

Un hombre se murió un lunes y dijo: -¡Pues sí que empezamos bien la semana!

Dos libros en la biblioteca

Un chico le pregunta a la bibliotecaria: -¿Puede ayudarme? Estoy buscando dos libros titulados El gran sentido del humor de los alemanes y La deliciosa cocinera inglesa. -Mira, el primero lo encontrarás en la sección de ciencia-ficción y el segundo en la de literatura de terror

Una uva verde le habla a una morada

¿Qué le dice una uva verde a una uva morada? -Respira hija mía, respira

Dos fantasmas comentan la nevada

Un fantasma le dice a otro: -¿Has visto cómo ha nevado? -Sí..., suerte que ya llevamos puestas las cadenas.

Los fantasmas de vacaciones al Mar Muerto

¿Adónde van los fantasmas de vacaciones? ¡Al Mar Muerto!

El pastor que se duerme contando ovejas

Un pastor le pregunta a otro: ¿Tú cuántas ovejas tienes? -Uf, muchísimas. -Sí, pero ¿cuántas? -Pues la verdad es que no lo sé. -Es que cuando empiezo a contarlas siempre me acabo durmiendo.

Anselmo mete un cerdo en su habitación

Un campesino que se llama Anselmo se encuentra con su amigo José. -¡Hola José! ¿Sabes? Me he comprado un cerdo. -Pero si no tienes espacio para guardarlo. -Ah, no hay problema, lo pondré en mi habitación. -¿Con lo mal que huele? -Bueno, ya se acostumbrará.

El pescador y el curioso sin paciencia

-Está un señor pescando cuando se le acerca otro y se le queda mirando. Al cabo de dos horas, el que está pescando le pregunta al otro: -¿Qué? ¿A usted también le gusta la pesca? -¡Qué va! ¡Yo no tengo tanta paciencia!

La llamada al Servicio Secreto

-¿Sí, diga? -¿Es el Servicio Secreto? -Lo siento, no se lo pudo decir...

El niño que parecía una niña mona

-¡Que niña más mona! -Es un niño. -¡Pues que niño más simio!

El afinador que nadie había llamado

-Buenos días, venía a afinarle el piano. -Pero ¡si yo no he llamado a ningún afinador! -Usted no, pero sus vecinos sí.

El champú para el pelo sucio

Un señor entra en la perfumería y le pregunta a la dependienta: -Señorita, ¿me da un champú? -¡Claro! ¿Lo quiere para cabello graso, seco, fino, débil...? -No, yo lo quiero para el pelo sucio.

Dos paredes que quedaron en una esquina

Estaban dos pareces mirando de quedar y adivina dónde sería. Quedaron en una esquina.

El fantasma que dormía sin sábana

Era un fantasma tan pobre que tenía que dormir sin sábana

Lo que molesta al ángel despistado

¿Qué es lo que más le molesta al ángel despistado? Que le digan que está en las nubes