Lo mismo que el de al lado

Un señor se acomoda en la mesa de un restaurante. El camarero le pregunta qué quiere comer. -Tráigame lo que está comiendo aquel señor... el de la mesa de al lado. Y el camarero le responde: -Veré qué puedo hacer... ¡¡¡pero no sé si se dejará robar el plato!!!

Lo más fresco del restaurante

Un cliente, en un restaurante, pregunta: -Camarero, ¿qué es lo más fresco del día? Y el camarero le responde: -Hum, ¡la pintura de la silla sobre la que está sentado, señor!

El cliente exigente y el agua

Un cliente muy tiquismiquis y exigente va al restaurante. Tras estudiarse la carta durante media hora, le dice al camarero: -Camarero, tome nota, por favor: para empezar, sírvame unos pimientos fritos, pero no demasiado; de segundo, un plato de pasta, no demasiado cocida; después un bistec a la plancha, ni demasiado hecho ni demasiado crudo; una ensalada con dos gotas de vinagre; una rodaja de piña con tres medias cucharaditas de azúcar; un café que no esté ni muy caliente ni muy frío; y para beber, agua... agua... El camarero lo interrumpe, sarcástico: -Señor, ¿con qué grado de humedad desea el agua?

La cucaracha debajo de la mesa

Un señor va a un restaurante, se acomoda, dispuesto a almorzar, cuando de pronto ve una cucaracha paseándose por debajo de la mesa. -¡Camarero, camarero! ¡Hay una cucaracha debajo de la mesa! -¡Tranquilo! -le dice el camarero-. ¡Lo que ha pasado es que nos hemos dejado abierta la puerta de la cocina!

El bistec a agua y jabón

Un cliente se está quejando al camarero: -¡Camarero, este bistec sabe asqueroso... como a agua y jabón! El camarero le responde: ¡Mire, señor, primero se ha quejado de que el bistec estaba demasiado aceitoso, y ahora, que se lo he lavado con agua y jabón, tampoco está contento!

El pelo en la langosta fresca

En un restaurante, un cliente escoge del menú un plato llamado langosta fresca. Cuando se lo sirven, protesta indignado. -¡Camarero, esto es una vergüenza! ¡He pedido plato de langosta fresca y había un pelo en el plato. Exijo hablar con el cocinero! El camarero niega con la cabeza y le responde: -Señor, puedo garantizarle que el pelo no es de nuestro actual cocinero, que es calvo y tiene la cabeza como una bola de billar. ¡El pelo debe ser del cocinero que trabajó aquí el mes pasado.

La sopa de espárragos sin espárragos

En un modesto restaurante, un cliente insatisfecho llama al propietario para quejarse: ¡He pedido una sopa de espárragos y no he encontrado ninguno. El propietario le replica con malos modos: -Entonces ¿me está diciendo que cuando usted pide una tarta de la abuela, espera encontrarse una abuela dentro?

Cien vasos de agua en el bar

Un señor entra en un bar y pide un vaso de agua. El camarero no le hace ni caso. El señor vuelve a pedírselo una vez más, y otra, y otra. Al final se enfada, se pone en pie y sujeta al camarero de la manga. -Haga usted el favor. ¡Le he pedido cien veces un vaso de agua! -¡Le ruego que me disculpe, caballero! -le dice el camarero, y entonces se vuelve hacia su compañero de la barra y grita-: ¡Cien vasos de agua para este señor, y deprisita!

Elefantes con raquetas en la playa

-¿Sabes por qué los elefantes llevan raquetas a la playa? -¿Para jugar a las palas? -¡No, para no hundirle en la arena! ¿Y sabes por qué los avestruces esconden la cabeza bajo ti?

Canelones con sorpresa en el restaurante

Un señor va a un restaurante y pregunta cuál es la especialidad de la casa. -El plato estrella de la casa son los canelones con sorpresa, se los recomiendo. Al cabo de un rato se los sirve y, cuando el cliente está a punto de probarlos, se queja al camarero: -¡En este plato hay una mosca! -¡Glups! Se debe de haber abierto uno de los canelones mientras lo cocinaban... ¡Lo siento, pero acaban de arruinarle la sorpresa!

El barbero distraído y los espaguetis

Un cliente se sienta en la butaca de un barbero muy tonto. El barbero empieza a afeitarlo, y al cabo de un ratito le pregunta: -Hum, señor, ¿por casualidad no habrá tomado espaguetis con tomate para almorzar? -No, ¿por qué? -inquiere el cliente con extrañeza. -Hum, pues en ese caso -dice el barbero-, me temo que acabo de cortarle la barbilla...

El pastel de pescado del restaurante

Un señor entra en un restaurante. Pide una porción de pastel de pescado, prueba un poco y llama al camarero. -¡Camarero, este pastel es repugnante! -¡Pero señor... si precisamente es nuestra especialidad! ¡Hace años que lo servimos! -¿Años? ¡Entonces no me extraña que esté pasado!

El pescador y los animales que hablan

Un pescador está pescando en medio del mar. De pronto exclama: -¡Hace un sol que achicharra! ¡Qué calor! Una gaviota que pasa por allí también se queja: -¡Es verdad, qué calor! Un delfín murmura: -Nunca había oído hablar a una gaviota... Y la caña de pescar exclama: -¡Yo tampoco, es increíble!

La cajera con la pierna rota

¿Qué le sucede a la cajera cuando se rompe una pierna? ¡Que sufre una factura! ¿Cuál es el futuro de la verdura? Yo verduré, tú verdurarás, él verdurará...

Seis meses en un submarino

Un joven marinero le pregunta a un bregado hombre de mar: -¿Qué efecto produce pasarse seis meses bajo el agua, encerrando en un submarino? Y el otro le responde, sonriente: -¡Piensa en latas de sardinas y tendrá la respuesta!

El autobús que no arranca por educación

-¿Cuándo piensa arrancar de nuevo este autobús? ¡Ya llevamos más de media hora sin movernos! -protesta un pasajero. -Es que el conductor es una persona muy educada -le explica el señor que está a su lado. -¿Y eso qué tiene que ver? -Pues que ha visto una señora mayor de pie y le ha cedido su asiento.

El aduanero quisquilloso y el camión frigorífico

En la frontera, un aduanero muy quisquilloso le indica a un camión frigorífico que se detenga. Le pregunta al transportista: -¿Qué mercancía transporta? El transportista responde: ¡Ostras! -Hummm, tendré que comprobarlo... ¡Ábralas todas!

El capitán, el grumete y la vía de agua

Se ha abierto una vía de agua en el barco. El capitán comprende que ya es demasiado tarde y que la nave se está hundiendo. Llama al grumete y le dice: -Grumete, cuando has visto que empezaba a entrar agua ¿por qué no me has llamado, pedazo de animal? Y él grumete responde sin pensárselo: -¡Mi capitán, no soy ningún maleducado, yo jamás le llamaría pedazo de animal!

Las ratas y los postes eléctricos

En un gran prado lleno de vacas pastando, unos obreros instalan cables de anta tensión sobre unas torres eléctricas. Una rata forastera que pasa por allí se detiene, observa la actividad de los operarios y se echa a reír, seguida al momento por sus compañeras, que son igual de bobas que ella. -¿Se puede saber qué os hace tanta gracia? -Se preguntan los operarios. -Verás -responde la rata-, es que si ponéis la cerca tan alta, ¡se os escaparán todas las vacas!

La orden del capitán

El capitán del barco ordena: -¡Lanzad el ancla! -¡Pero, capitán, si aún está nueva!