El cliente que no traía dinero

-¿Cómo le voy a pagar si no traigo dinero? -¿Por qué no me lo dijiste antes de pedir? -Porque cuando llegué estaba usted de buen humor, y no quería que lo perdiera.

Juan le pega una pedrada a Jaimito

Juan le pega una pedrada a Jaimito y éste le dice: -¡Ya verás, te voy a acusar al maestro! -¿Por qué si tú tuviste la culpa?, ¡yo sólo me defendía! -Sí, pero tú me diste y yo no acerté

El niño quiere veinte huevos fritos

Un niño tragón le dice a su madre: -¡Mamá, quiero que me frías veinte huevos! -¿Te vas a comer veinte huevos fritos? -No mamá, solamente elegiré los dos huevos fritos que te queden mejor.

La niña pintando con muchos colores

Una niña está pintando un cuadro con muchos colores. Cuando llega la profesora, exclama: -¡Ay, qué cuadro más bonito!, ay, ay, ay. -Pero no llore, maestra. Mi cuadro es conmovedor, pero tampoco es para tanto... -No lloro por tu cuadro, ¡es que me has metido el pincel en el ojo!

Veinte disparos y veinte conejos

-Una vez, en conmemoración del día de la victoria, con veinte disparos cacé veinte conejos. -¿Veinte disparos y veinte conejos? ¿Cómo lo hiciste? -Cómo iban desfilando, los acerté a todos.

La sopa de Anita y la mosca

Anita invita al travieso de su amigo a comer: -Oye, el otro día que vine, mi sopa tenía una mosca y hoy tiene huevo duro, ¿por qué? -Porque se os han acabado las moscas.

Los exploradores que se salieron del mapa

Unos exploradores se fueron de viaje al Amazonas y, para no perderse, siguieron las instrucciones del mapa, pero finalmente se perdieron porque los muy burros se salieron del mapa.

El pájaro carpintero y el canario

Discutían el pájaro carpintero y el canario: -Tú presumes de pájaro carpintero y n o sabes hacer ni un palillo. -Y tú presumes de cantante y no te sabes ni "Las mañanitas"

Pepito y las Cruzadas

-Pepito, ¿cuántas Cruzadas se hicieron? -Ocho -responde Pepito. -Muy bien. ¿Y cuál de ellas fue la última? -La octava

El loco que escondía las manos

En un manicomio: Un loco paseando por el patio esconde sus manos atrás y le pregunta a otro loco. -¿A que no sabes lo que tengo? -Sí, un tranvía. -¡No vale, me lo has visto!

El señor que ya no se siente gallina

Un señor visita a su médico y le dice: -¡Es fantástico! ¡Ya no me siento gallina, doctor! -¿Ya no? -No, por fin dejé de poner huevos.

La llamada a la administración del hotel

Desde una habitación: -Por favor, ¿la administración del hotel? -Sí, a sus órdenes. -¿Es usted tan amable de traerme unos ratones? -¿Con quién hablo? -Con el gato

El periquito de dos colores

Un hombre vendía un periquito hablador y explicaba: -Mire, este periquito tiene dos colores, uno en cada pata. Si levanta la pata roja habla inglés, y si levanta la azul, habla francés. -¿Y si levanta las dos patas al mismo tiempo? -¡Me caigo, idiota! -saltó el periquito

El pescuezo sucio de la guitarra

El maestro de música da clase a uno de sus pequeños alumnos, que le dice: -Profesor, su guitarra tiene muy sucio el pescuezo. -No se llama pescuezo, se llama diapasón. -Bueno, entonces lávese usted el diapasón porque también está muy sucio

La maternidad Ahínco y las cinco criaturas

¡Atención señoras, mucha atención! ¿Espera usted un bebé? Pues venga a la maternidad Ahínco. ¡Aquí entra usted y sale con cinco.

El botiquín y la iglesia

¿En qué se parece un botiquín a una iglesia? -En que en los dos hay curas

El profesor tan plomo que se hundió

Era un profesor tan plomo, tan plomo, que un día se cayó al mar, llegó hasta el fondo y para rescatarlo tuvieron que sacarle con una grúa.

La señal cerca de la escuela

-Mamá, ¿las escuelas son peligrosas? -No Pepito, ¿por qué lo dices? -Porque cerca de cada escuela hay una señal que dice: "¡Cuidado, escuela"

La niña animosa y sus útiles escolares

Era una niña tan animosa, tan animosa, que se compró libros, cuadernos, lápices y mochila para ir a la escuela, y apenas hacía dos meses que había nacido.

El libro y el diccionario se saludan

-¿Qué le dijo un libro al diccionario? -Yo soy de pocas palabras. -¿Y qué le contestó el diccionario? -En cambio a mi hasta me sobran palabrotas.