Dos amigos filósofos conversan: -¿Cuales son tus principios? -Encontrar los medios. -¿Para qué? -Para llegar al fin. -¿A qué fin? -A fin de mes.
-Qué es un traidor? -El hombre que abandona nuestro partido político para afiliarse a otro. -¿Entonces, es también traidor el que abandona otro partido para afiliarse al nuestro? -No, ese es un convertido.
-¿Ya quedó listo tu divorcio? -Sí, los hijos se quedan conmigo. -¿Y el apartamento? -Mi mujer. -¿Y con tu capital? -El abogado.
-Camarero, ¿de qué están hechas estas salchichas? -De jamón francés, tocino español y salsa inglesa
Después de enviudar, aquella señora se casó con el hermano de su difunto marido. Una vez alguien fue a su casa, y viendo un retrato sobre la chimenea le preguntó: -¿Y ese señor, quién es? -Era mi pobre cuñado, que en paz descanse.
-¿Así piensas ir de vacaciones a África? Pues no sabes el calor que hace allí, me han dicho que llegan a los cuarenta grados a la sombra. -Sí, pero yo no pienso estar en la sombra.
Eaa tan buen actor, que en lugar de representar a don Juan Tenorio, representaba a doña Inés
Era tan precavido, que todos los meses pedía en su empleo que le pagaran menos, para que, en caso de que le robaran, no perdiera tanto dinero.
Era tan buen orador, que dictaba conferencias de tres horas para explicar que no sabía hablar en público
Era tan exagerado, que la compañía de la luz lo contrató para leer los contadores
Era tan velludo, que para localizarlo tenían que usar el radar. Era tan ciego, que no sabía cuántos hijos tenía. Era tan pálido, que para sacarle radiografías no usaban aparatos, colocaban una vela tras él.
Era tan flaco, que pasaba por una flauta sin emitir una sola nota
Era un gallego tan bruto, tan bruto, que sus padres, cuando nació, en vez de bautizarlo lo patentaron.
Le dijo el jefe al empleado: -No pienses en mí como jefe, piensa que soy un amigo que siempre tiene razón.
-¿Sabes quién inventó el alambre? -Dos fulanos peleándose por una moneda.
En un campo de nudistas. -Mira aquella chica, ¡qué porte!, ¡qué líneas!, ¡qué formas!... -Sí, no está mal, pero en esta época de truquitos, hay que desconfiar. Me gustaría verla vestida.
-A mi siempre me ha fascinado el ballet. Cuando tenía 30 años, iba para ver a las bailarinas. -¿Y después? -Cuando tenía 40, iba para oír la música. Y ahora, con 50, voy porque las butacas son muy cómodas.
El marido llama por teléfono a su esposa rubia: -Acabo de conseguir dos entradas para el teatro. -Estupendo. Enseguida me arreglo. -Muy bien, pero tómatelo con calma, son para pasado mañana
-¿De modo que no sabe usted cuántos lunares tiene su esposo? -No, doctor, ni lo sabré nunca, porque me casé con un negro.
Un hombre casado enseña a un amigo la foto de su mujer en una lancha. -¿Qué te parece? -Es una preciosidad, ¿qué velocidad alcanza?