La terapia de grupo y las presentaciones

En la terapia de grupo tocaba presentarse y hablar de sus problemas. Primero habló el doctor y dijo: -Me llamo Paco y me gusta que la gente hable y esté sana. -Me llamo Merchi, y me gusta cocinar. -Me llamo Adela y soy lesbiana, me gustan todas las mujeres, sus curvas, hacerles de todo y no lo pudo remediar. -Hola me llamo Alfredo, soy gallego y albañil, aunque ahora acabo de descubrir que también soy lesbiana.

Las pastillas recetadas y la diarrea

-Hola doctora, me gustaría saber si las pastillas que me recetó las puedo tomar con diarrea. -Bueno, en realidad yo también las tomo y lo hago con agua. Pero si le gustan más así, no hay contraindicaciones.

El marido que no habla ni contesta

La mujer toda preocupada porque el marido no habla. Va al médico y dice: -Dr, le hablo pero no contesta, ¿cree que oye mal? El doctor lo examina a fondo y pide estar a solas con él. Finalmente ella entra y el doctor le indica que tiene otitis testicular. -¿Y eso qué es? -Oye lo que le sale de los huevos.

El médico y la plaquita de mármol

En el consultorio, el paciente le muestra a su médico los resultados de sus análisis. El médico los analiza con cara de preocupación y le dice: -Vamos a tener que hacerle una plaquita. -¿De tórax? -No, de mármol.

El cirujano y la anciana adivinadora

Era un fulano de 50 años que toda la vida soñara con retocarse la cara y tras muchos años ahorrando se hizo la cirugía. Luego en el bus le preguntó a un tipo: -¿Cuántos años cree que tengo? -Diría que 30. -En realidad 50. Dijo muy orgulloso el fulano, que luego en un restaurante y mientras esperaba cola le pregunta a otro tipo lo mismo y le dicen 27. El fulano estaba supercontento y de allí un rato en la parada de autobús de regreso le pregunta a una anciana, la cual le dice: -Mire joven, ya no veo bien pero tengo un método para saber la edad exacta. El tipo acepta y tras 10 min sobándole los huevos la anciana dice: ¡50 años! El fulano estaba muy asombrado hasta que finalmente la anciana confiesa: -Es que estaba detrás de usted en la cola del restaurante.

La mujer no tiene buen aspecto

La pareja va al médico, los dos juntos y estando ella débil. El médico dice: -La verdad es que su mujer no tiene buen aspecto. -Ya lo sé dr., pero es que su padre tiene mucho dinero.

El cerebro en un tarro

El investigador fue junto al dr. y le preguntó: -¿Tenía pulso? -No -¿verificó la presión sanguínea? -No -Entonces, ¿es posible que estuviera vivo cuando empezó la autopsia? -No creo. -¿Cómo está tan seguro? -Porque tenía su cerebro en un tarro. -No obstante podría estar vivo aún, ¿no? -Hombre, podría estar ejerciendo de abogado en alguna parte, pero no creo.

La muestra de orina en el hospital

La enfermera trataba de pedir las cosas educadamente: -¿Está usted en condiciones de proporcionar una muestra de orina? -Pues sí, guapa, lo estoy desde mis más tierna infancia.

La autopsia ante el difunto

El policía investigando: -Entonces, ¿a que hora examinó el cadáver? -Cerca de las 8:30 p.m. -¿Y el Sr. Pérez esta muerto en ese momento? -No, estaba sentado en la mesa preguntándose por qué estaba yo haciendo una autopsia.

El hombre agotado por su mujer

Esto era un tipo que va al médico y llega todo hecho polvo, casi desfallecido. El médico lo reconoce y le pregunta: -¿Qué ha pasado? -Nada, mi mujer que acaba conmigo, estamos todo el día dale que te pego y me deja KO. -Tome estas vitaminas y tómelo con más calma, hágalo tumbado y de lado por ejemplo. A los pocos días vuelve y la cosa no mejoraba. Dice: -¡Es que así le gusta más!

Las pruebas en el colegio de árbitros

En el colegio de árbitros hacían más pruebas a los novatos: -A ver tu, gilipollas, dame tus datos para el formulario -Oiga, gilipollas será usted. -Nada, otro que no sirve.

El loco se ve en el escaparate

Esto era un tipo que ya desvariaba bastante, y en un escaparate se vio reflejado. El muy loco no lo entendió y se pasó el día pensando de qué conocía al tipo ese. Ya de noche de repente se dio cuenta de algo y gritó: -¡Al fin!, ya lo se, es el que veo cuando voy a la barbería y se corta el pelo delante de mi.

Las monedas en el bolsillo de Pepe

Esto eran dos gallegos muy tontos que iban de camino a casa tras el trabajo y uno le dice al otro. -Mira Juan, en el bolsillo tengo unas monedas, a ver si aciertas las que tengo. -Vale Pepe, pero si acierto me quedo con una. -Ya, jeje, es más, si aciertas te puedes quedar las dos. -Ok, pues... ¡cinco!

Antoñita y sus años de palabra

-Antoñita, cariño, dime qué edad tienes. -25, ya lo sabes. -Pero mujer, si ya me dijiste 25 el año pasado e incluso hace 2 años. -¿Y qué, te crees que no soy de palabra? No soy de esas que primero dice una cosa y luego la otra.

La rubia presume de Italia

La rubia vuelve de las vacaciones por Italia y presume de los sitios visitados: -Ay chicas, que divertido y que bonito todo. Estuve por muchos sitios, Roma, Milán, Temeo, Florencia... -Un momento, ¿Temeo? No me suena -Sí chica, estuve en... Ah espera, no era Temeo, era Torino sí.

El vecino que pierde la memoria

El tipo estaba preocupado porque va perdiendo la memoria y la mujer lo manda a hablar con el vecino de arriba que supuestamente padece de lo mismo y va mucho mejor con el nuevo tratamiento: -Hola vecino, ¿cómo se llama tu médico? -Uy, pues ahora mismo... ¿cómo se llama la señora esa que está en Portugal y hace milagros? -¿La virgen de Fátima? -Ehh, sí, esa. ¡Fatima! Cariño, ¿puedes venir? está aquí el vecino... ¿Cómo se llama el médico ese de la memoria?

Dos curas hablan del matrimonio

Eran dos curas que conversaban: -Padre Adriano, los tiempos van cambiando, ¿cree que algún día veremos matrimonios entre curas? -Nosotros no creo, pero seguro que nuestros hijos sí.

El ventrílocuo y el polaco ofendido

Va un polaco al club donde hay una actuación muy especial con un ventrílocuo y su muñeco, que contaba unos chistes muy graciosos. Al polaco le hacen gracia pero de repente cuenta uno de polacos, se molesta y grita: -Oiga, deje a los polacos en paz -Perdón, no quería ofender... -Usted cállese que la cosa va con el enanito que tiene en el hombro.

El libro de aventuras fantásticas

-Estoy leyendo un libro de aventuras fantásticas muy chulas, se llama la Biblia -Anda, ¿y de qué va? -A ver, primero hay un tipo que se llama Dios, y coge a sus amigos y se escapa porque los malos los quieren matar. Llegan a un punto que están acorralados y otro tipo llamado Moisés moviliza a los arquitectos. En apenas 5 minutos lo tenían listo y luego en menos de 1 hora ya tenían listo un puente para cruzar el río y salvarse. -Demasiado fantasioso, no me creo nada. -Pues aún te lo conté así, porque si te cuento como viene en el libro...

¿Qué día hace hoy Manolo?

-Manolo, ¿qué dia hace hoy? -Ni idea Manuela, con tanta niebla no veo nada.