La señora se pesa en el médico

Una señora va al médico, y la enfermera le pregunta: -Señora, ¿cuánto pesa usted? -Con gafas, 57. -¿Por qué con gafas? -Porque si me las quito ya no puedo leer el peso en la báscula

Los cuatro deseos de Papá Noel

Papá Noel se le presentó a un hombre sabio en nochebuena y en vez de traerle regalos le ofreció 4 deseos como si fuera un genio. Tras pensárselo un poco finalmente contestó. -El primero sería tener tantas amigas como mi mujer cree que tengo. De segundo sería poseer los euros que mis hijos piensan que poseo. Como tercer deseo querría ser bueno en la cama, osea tan bueno como a mi ego le parece que soy. Y finalmente en cuarto lugar me gustaría ser guapo, al menos tan guapo como mi madre dice que soy.

La caída por el barranco de Jaime

Dos amigos van por una montaña y uno de ellos resbala y se cae por un barranco. El amigo le pregunta gritando: -Jaime, ¿te has hecho daño? Y el otro le contesta cada vez más lejano: -Todavía nooooooooo...

El regalo de navidad de Pepe

-A ver Pepe, ¿qué te regaló tu mujer estas navidades? Seguro que algo de lo que te gusta, una nueva postura en la cama jaja. -Bueno por ahí no hay manera, ella tiene una postura favorita y no la cambia. -¿Ah sí? Cuenta, cuenta. -Su postura favorita es la del pez. -¿La postura del pez? No la había oído nunca jaja -Sí... Ella se da la vuelta y luego nada, y nada, y nada...

El hijo llega borracho a casa

-Pero hijo, ¿por qué me vienes así tan borracho? -Mamá, si fuiste tú quien me dijo que me embriagara bien. -Pero qué imbécil, yo te dije que te abrigaras bien.

La prueba de la verdad entre tres españoles

Un catalán, un madrileño y un gallego se presentan a la prueba de la verdad. El catalán dice: -Pues yo pienso que los catalanes no somos tacaños. La maquina pita. El madrileño dice: -Pues yo pienso que los madrileños no somos tan chulos. La máquina pita. El gallego dice: -Pues yo pienso... La máquina pita.

Pepe y el piropo romántico

-Pepe, dime algo romántico -le dice la chica al chico. -¡El acueducto de Segovia! -Románico no Pepe, ¡romántico!

Dos monjas de visita en Venecia

2 monjas que nunca salieran del convento van de visita a Venecia y cuando vuelven les dicen: -¡Qué bonito!, ¿habéis visto muchas cosas? -No creas, estaba todo inundado

El taxista y los puntos por atropellar peatones

Iba un tonto a Madrid y el taxista decide quedarse con él: -¿Sabe? Aquí en Madrid, se va atropellando a los peatones para ganar puntos. -¿Sí? ¡Qué divertido! -Mire, ¿ve ese hombre? Debe valer unos 00 puntos, ¿vamos a por él? -Sí, sí, ¡venga, vamos! El taxista se va acercando, y cuando le va a atropellar, se aparta. -¡Mecachis! ¡Se nos ha escapado! Pero bueno, vamos a por ese niño, que por ser niño vale 200 puntos. -¡Sí, sí! vamos a por él. Y otra vez hace lo mismo, se va acercando y de repente se aparta. -¡Se nos ha vuelto a escapar! Pero ahí hay una señora mayor que vale 300 puntos. Nuevamente sucede lo mismo pero tras esquivar se oye un gran golpe y el loco dice: -¡Menos mal que he abierto la puerta, porque sino, la vieja también se nos escapa!

El seiscientos con el cuentakilómetros cambiado

2 amigos gallegos que se encuentran: -¡Hombre, Manolo! ¿Cómo estás? -¡Yo bien! ¿Y tú?, ¿todavía sigues conduciendo ese seiscientos? -Pues sí, porque he intentado venderlo, pero claro, nadie quiere comprar un coche con 200.000 Km. -Pero hombre, llévalo al mecánico y dile que le cambie el cuentakilómetros a, digamos, 10.000 Km, y luego lo vendes. -Anda, que buena idea! Ahora mismo voy. Total, que se vuelven a encontrar a la semana siguiente: -¿Qué, ya cambiaste el cuentakilómetros? -Sí. ¿Y has vendido ya el coche? -¿Pero tú eres tonto? ¿Cómo voy a vender un coche con tan sólo 10.000 Km?

La rubia que ganaba en el casino

Era una rubia que llega al casino por primera vez y lo primero que ve es una máquina de coca-cola donde un señor pone una moneda de un euro, recoge la lata y se va. La rubia saca un euro, mete la moneda y recoge otra lata. Mete otro euro y saca otra. Y así hasta que se forma cola y uno le dice: -¡Bueno rubia! ¿Lo dejas ya o que? -¡Dejarlo! ! Pero si estoy ganando!

Dos niños presumen de sus papás

Estaban dos niños hablando de sus papás, y uno de ellos le dice al otro: -¿Conoces el canal de Panamá? Y el niño responde: -Sí. -Bueno, lo excavó mi papá. Y el otro niño o se quería dejar ganar y le dice al otro: -¿Y tú? ¿Conoces el mar muerto? -Sí. -Bueno, lo mató mi papá.

La señora gorda en el autobús

Una señora muy, pero muy gorda, sube al autobús y el niño se la queda mirando: -¿Qué miras? ¿Nunca habías visto a una mujer como yo? -Gratis... No...

A quién hacer caso primero

-Maestro, ¿a qué debo hacer caso primero, a mi cuerpo, a mi mente o a mi corazón? -¡A mi!, mi pequeño saltamontes.

Pepito pide un animal en el zoo

Un día, Pepito fue al zoológico con su mamá y le pregunta: -¿Por qué no me compras un animal mamá? -le rogaba el niño. -No sabría cómo alimentarlo -contestó la madre. -Entonces cómprame uno de esos que están en las jaulas donde dice: Prohibido darles de comer.

El maestro y el pedo

-Maestro, ¿qué es un pedo? -El alma de los alimentos, mi pequeño saltamontes.

Las hormonas de mono

Un hombre casi impotente se hace aplicar hormonas de mono de una forma intensiva. Obtiene éxito, y su señora da a luz un bebé. -¿Es niño o niña? -pregunta muy excitado el orgulloso padre. Y la enfermera le contesta: -Lamentamos no poder aún satisfacer su curiosidad. Ya lo haremos cuando la criatura se baje de la lámpara.

La inyección y la cita esperada

Un hombre de cierta edad pide al médico que le proporciona una inyección porque esa noche espera a una chica preciosa, y tiene miedo a fracasar. Una semana más tarde, el médico encuentra a su paciente, y le pregunta si la inyección tuvo éxito. -¡Fabuloso: tres veces! -Le felicito. Pero ¿por qué lleva el brazo vendado? -Sabe, doctor, es que la chica no vino...

El cura novato en el bar

En un pueblo el cura novato va por la noche al bar más moderno para tomar una jarra de cerveza y charlar con sus feligreses. La conversación es muy agradable. Hasta que el cura tiene necesidad de ir al retrete. Cuando vuelve, se da cuenta de que todos se están riendo a carcajadas. Pero él no comprende la razón de las risas. Cuando todos se han ido, el cura pregunta al dueño del bar. -Mire, Padre. ¿A que usted vio una mujer desnuda pintada en la pared del retrete? -Claro, no soy ciego. ¿Y eso qué significa? -Y esa mujer tiene abajo una hoja de parra... -Bien, ¿y qué? -Sabe, Padre, si alguien levanta esa hoja de parra, aquí suena un timbre fuertísimo...

El padre aparta mujeres del mal camino

Un feligrés en la iglesia: -Padre, ¿es cierto que aparta usted a las mujeres del mal camino? -Sí, hijo mío, sí. -Pues apárteme dos para esta misma noche.