Las vacas que dan café con leche

Dos ganaderos comenta observando las vacas de uno de ellos: Pues sí -dice uno-, mis vacas son muy eficientes y prácticas. -¡Pues como todas, don Julio!- replica el otro. -No, mire usted: ¿ve esa vaca blanca? Pues esa sólo da leche. -¡Pues como todas, don Julio! -replica el otro. -Espere un momento. ¿Ve la negra de al lado? Pues esa me da café. -¡Ja ja ja! Entonces si quiere café con leche tendrá que ordeñarlas a la vez. -Pues no, si deseo café con leche ordeño a esa blanca con pintas negras.

Se casa otra vez con su cuñada

-¿De manera que te casas otra vez? -Sí, con mi cuñada. -¡Con tu cuñada! -Así no tendré otra suegra nueva

Los enemigos imaginarios del paciente

El médico al paciente: -Bien, el tratamiento ha terminado. Supongo que ahora ya no creerá usted que tiene enemigos imaginarios. -Ya no, doctor. Desde que estoy en sus manos, todos mis enemigos son reales.

Dos vendedores de zapatos en África

Una gran fábrica de zapatos mandó al centro de África a dos promotores de ventas, uno pesimista y el otro optimista, para que investigarán el mercado. El primero telegrafió: "Posibilidades nulas, aquí nadie usa zapatos". El segundo comunicó: "Grandes posibilidades, aquí todos andan descalzos."

El catedrático pregunta a Pepito

En la Universidad, en el aula, el catedrático pregunta al Pepito: -A su juicio, ¿cuál es el mejor invento de la humanidad? Pepito responde sin titubear: -¡Las rubias!

El obispo saca a bailar a la gordita

-Verás cómo saco a bailar a esa gordita de morado. -¿Baila? -No, no bailo. Primero porque usted me cae mal, segundo porque no se bailar y tercero porque soy el obispo.

El novio que se casó con otra

Hablan dos amigas -He roto mi compromiso con mi novio. -¿Sí? ¿Por qué? -Siempre anda con diferentes mujeres, pero lo de ayer fue el colmo. ¡Se casó con una de ellas!

El abogado de asuntos sucios

-¡Vaya abogado, con el traje siempre lleno de manchas! -Es que sólo intervengo en asuntos sucios.

La boda con la mecanógrafa

-Por fin te casaste con aquella mecanógrafa que era tu secretaria? -Sí, ahora es mi esposa. -Tengo entendido que a ella le gustaba darse la buena vida y gastar dinero. -Bueno, yo nunca le he prohibido que siga trabajando.

Las goteras de la casa

Había tantas goteras en mi casa, que comí la misma sopa tres veces.

Sonarse los mocos con los dedos

-¿No te parece impropio sonarte los mocos con los dedos y tirarlos? -A mí me parece más incorrecto que los envuelvan en un pañuelo y se los guarden en el bolsillo.

El acusado niega haber robado calcetines

-Acuso a este hombre -dice el fiscal en el juicio- de haber matado a su hermana, robado unos calcetines, asaltado un tren y dinamitado un avión. -¡Falso, falso! -protesta el acusado-. ¡Yo nunca he robado calcetines!

La profesora encarga problemas de matemáticas para mañana

La profesora de matemáticas dice a sus alumnos: -Para mañana quiero resueltos los problemas de quebrados, de decimales y de regla de tres. ¡Todos!, ¿entendido? Y se oye una voz muy bajita, que dice: -Pobre papá.

La manguera muerde a la suegra

-Mira hay una víbora en la sala. -No, mujer, no es una víbora, es la manguera. -De todas formas llama al médico porque la manguera ha mordido a tu madre.

Caída desde el tercer piso

Uno pega un resbalón y cae desde el tercer piso a los pies de un transeúnte. Éste exclama: -¿Qué pasa hombre? Y el otro le contesta aturdido: -No sé, yo acabo de llegar.

Las luces de dos bicicletas

-¿Qué te pasa, por qué vas vendado y con dos muletas? -Anoche al cruzar la calle vi las luces de dos bicicletas, y me puse en medio para que pasara una por cada lado. -¿Y qué, no fue así? -No, era un coche.

El tímido tras el árbol

Un chico extremadamente tímido se prepara durante horas para declararse a su novia enfermera. Al volver a casa su madre le pregunta -¿Cómo ha ido? -Bien, ya pasó el susto. -¿La viste? -Sí. Y de no haberme escondido tras un árbol, también me hubiera visto ella.

El maestro de arte y Beethoven

Un maestro de arte visita una exposición pictórica de un joven artista. El maestro pregunta: -¿Pintó usted estos cuadros? -Sí, maestro. -Joven, debo confesar que su obra me recuerda la de Beethoven. -¡Pero si él no era pintor! -Ni usted tampoco.

Estudios de canto patrocinados por los vecinos

Me voy al extranjero para seguir mis estudios de canto. -¿Patrocinado por el gobierno? -No, por los vecinos de mi casa.

El militar que echó a correr

Dice un militar: -Cuando vi llegar al enemigo eché a correr y huí. -¿Pero eso no es una cobardía? -Sí, pero pensé: más vale un cobarde vivo que un héroe muerto.