Siglos de Iglesia y medicina

-¿No es admirable que veinte siglos de Iglesia no hayan podido acabar con la religión? -Pues a mí me parece más asombroso, que veinte siglos de medicina no hayan acabado con el ser humano.

Matrimonios felices acumulados

-¿Usted cree que hay algún matrimonio feliz? -¡Cómo no!, yo ya llevo cinco.

El divorcio que tendrá que esperar

-Papá, ya no puedo aguantar más a Enrique. Quiero divorciarme. -Tendrás que esperar. Yo no puedo pagar ahora gastos de divorcio mientras no haya acabado de pagar los de tu boda.

El dinero no lo es todo

-El dinero no lo es todo. Hay cosas más importantes. -¿Y usted tiene esas cosas? -No, porque son muy caras.

El abogado y la silla eléctrica

-Hoy, a las seis de la tarde me van a electrocutar en la silla eléctrica. Usted es mi abogado, ¿qué debo hacer? -No sentarse.

La esposa que espera hasta las tres

El otro día me encontré a tu marido y me dijo que le sienta fatal que no te acuestes antes de las tres de la madrugada. ¿Qué haces a esas horas? -Esperarlo.

Dejar de fumar más de veinte veces

-No creo que dejar de fumar sea tan difícil. -¿Es que usted nunca lo ha hecho? -Al contrario, en estos últimos dos años he dejado de fumar más de veinte veces.

La camarera rubia ensaya sonrisas

Una camarera rubia llega por la mañana al restaurante y, antes de ponerse a trabajar, entra al tocador y se pasa un buen rato haciendo muecas ante el espejo. Una compañera le pregunta: -¿Qué haces? -Estoy ensayando mis diversas sonrisas, para ir repitiéndolas durante el día según las propinas.

Aventura de un asiduo al hipódromo

Un asiduo del hipódromo contaba su última aventura. -Fíjate que me acerqué tanto a la salida de la carrera que iba a empezar, que de repente un jinete despistado se me subió encima y me obligó a correr a latigazos. -¿Y qué hiciste? -Quedé en segundo lugar.

El cliente que quiere hablar como abogado

Abogado a cliente: -Le voy a dar un consejo honrado. -¡Oh no! Yo sólo quiero que me hable como abogado.

Cocinar con los colores del semáforo

-¿Qué tal te va en tu nuevo domicilio? -Muy bien. Por la ventana veo el semáforo de la esquina, y esto me ayuda mucho a cocinar. -No entiendo. -Sí, para calentar la sopa, uno verde y otro rojo. Para freír huevos, uno rojo y dos verdes, etc...

El cerebro atrofiado y la edad

-No creo que una persona con el cerebro atrofiado pueda vivir mucho tiempo.l -Bueno, eso depende. A ver, por ejemplo, ¿cuantos años tiene usted?

Las notas de Navidad del ministro

Llegan las vacaciones de navidad y las notas tras la evaluación. Entre un ministro y su hijo: -¿Has salido bien de los exámenes? -Sí, papá, me han dado sobresaliente. -¿Y qué te han preguntado? -Que si era hijo tuyo.

Hombre de mundo y grosero

-¿Qué es un hombre de mundo? -Un hombre que nunca siente lo que dice y que es rico. -¿Y un grosero? -Lo mismo, solo que pobre

Medio kilo de galletas y un cuarto

La madre manda a su hijo a la tienda a por medio kilo de galletas. Muy enfadada vuelve y dice: -Yo quería medio kilo de galletas, no un cuarto. -¿Cómo sabe usted el peso? -Porque las pesé en casa. ¿Y pesó usted a su hijo?

Los profesores entusiasmados con el examen

El alumno vuelve de los exámenes feliz y contento. Le pregunta su padre: -¿Todo bien? -¡Oh! sí. Los profesores se quedaron tan entusiasmados que exclamaron a la vez: -¡Que lo repita! ¡Que lo repita!

El diagnóstico del médico a la suegra

El médico a mi suegra: -Tiene los ojos desorbitados, está biliosa, tiene pómulos señalados y el labio caído. Mi suegra toda enfadada: -Pues usted también deja mucho que desear.

Discusión fuerte con la madre

Una señora a otra: Ayer tuve una fuerte discusión con mi madre. -¿Y ahora qué piensas hacer? -Volver a casa de mi marido.

El sombrero con número de tu padre

Un amigo le dice a otro: -Ayer casi vi a tu padre. Pero bueno, ¿O le viste o no le viste? ¿Tu padre tiene un sombrero con el numero 4 ? -Sí. -Pues vi a uno con el numero 5

El ladrón que dejó un millón

En la comisaría: Así que usted robó joyas en un chalet, y dejó un millón en efectivo que estaba a mano. -¿Por qué? - ¿Usted también?¡Por favor! Ya me lo reprochó mi esposa bastante.