La esposa descubre al marido abriendo una carta. Nota que el sobre está perfumando, que la letra es de mujer y que él palidece al leerla. -¡Dame esa carta! -exclama en tono dramático-. Sé que es de otra mujer, te he visto palidecer al enterarte de su contenido. -Tienes razón. Toma, es la cuenta de tu modista.
El invitado llega muy tarde a la fiesta y la señora de la casa le dice: -Lo siento, pero las chicas bonitas ya se han marchado. -No importa, yo sólo venía a verla a usted.
-Por fin te casaste con aquella mecanógrafa que era tu secretaria? -Sí, ahora es mi esposa. -Tengo entendido que a ella le gustaba darse la buena vida y gastar dinero. -Bueno, yo nunca le he prohibido que siga trabajando.
Una esposa hablando con otra: -El mes pasado jubilaron a mi marido. -Qué bien, así podrá estar en casa más tiempo. -Sí, ahora tengo doble marido con la mitad de sueldo.
Cuando los novios llegan ante el altar, el novio nota que ella está terriblemente nerviosa. Queriendo aliviar la tensión, le sonríe con dulzura, y acercándose a su oído le dice: -Con que estrenando vestido, eh?
Un hombre ya mayor y sin atractivo, pero con mucho dinero, acaba de declararse a una joven ambiciosa. Ella contesta: -Déjeme pensarlo, no puedo decirle que no tan a la ligera.
El marido moribundo: - Margarita, en este instante supremo te pido que me digas si alguna vez me engañaste. -Ay, no. ¿Y si después no te mueres?
El matrimonio vuelve a casa después de un viaje de ida y vuelta, y el marido comenta: -Es curioso, a la vuelta hemos tardado mucho menos que a la ida. -¿No será que te has saltado todos los semáforos?
-Señorita, debo decirle que estoy profundamente enamorado de usted. Me llamo Perico Pérez y gano 3000 euros al mes. La chica hace ver que lo piensa, y enseguida pregunta: -¿Cuánto dijo dijo usted que se llamaba?
La esposa enseña a su marido un sombrero nuevo que acaba de comprar. ¿Es bonito verdad? Me costó 60 euros. -¿60 euros? ¡Esto me parece un crimen! -Pues que el crimen recaiga sobre mi cabeza.
Marido a mujer: -Antes de casarnos, prometiste que cuidarías de mi ropa. -Y tú prometiste que me llevarías al teatro una vez a la semana. El hombre desvía la mirada y comenta a media voz: -Ya veo, sólo fueron promesas de campaña electoral.
-Yo afirmo que ningún hombre, después de casado, se porta con su mujer como lo hacía antes de casado. -No estoy de acuerdo, porque yo me sigo portando igual. Verás. Cuando éramos novios, yo me pasaba horas enteras frente a su casa, viendo su sombra entre las cortinas y sin atreverme a entrar. Ahora, al cabo de seis años de casados, vuelvo a hacer exactamente lo mismo.
La mujer al marido: -Deberías tomar ejemplo de nuestros vecinos, ¿has visto cómo él besa a su mujer todos los días cuando llega del trabajo? Tú deberías hacer lo mismo. -Ya lo intenté, pero me dio una bofetada.
La esposa al marido: -¿Por qué no viniste anoche? -Es que perdí las llaves y no quise molestarte. -¿Con que perdiste las llaves, eh? -Sí. ¿Te encontraste muy sola? -No. Afortunadamente otro señor las encontró.
-Hola, Pepe, ¿qué haces aquí en la capital? Es que me acabo de casar y he venido en viaje de novios. -¿Y tu mujer? -Ella se quedó, dice que ya conoce Madrid.
Un nuevo rico va por primera vez a la ópera con su mujer. Y llegando al final, le dice al oído: -Al principio cantaban uno a uno, pero se ve que como se está acabando el tiempo, ahora cantan todos a la vez.
Eran dos enamorados que se querían mucho, cuando él estuvo cinco años de viaje, le escribía todos los días, mañana y tarde. -¡qué constancia! ¿Y ella acabo casándose? -Sí, con el cartero
Una señora presenta su demanda de divorcio, y a los pocos días su abogado le dice: -He hablado con su esposo, y puedo asegurarla que él la sigue queriendo. A lo que ella contesta muy airada: -¡No lo dudo!¡Con tal de fastidiarme, este hombre es capaz de cualquier cosa!
-Me pregunto quienes duran más años, si los solteros o los casados -Yo creo que más o menos da lo mismo, ahora bien, a los casados puede que se les haga más largo.