Una rata bobalicona corre por la calle como si huyera de alguien, y entonces se encuentra a una amiga. -¿Qué te ha pasado? -le pregunta la amiga. -¡Le he quitado una espina a un animal que me he encontrado en la calle, pensando que estaba realizando una buena acción, y resulta que se ha enfadado muchísimo y ahora me persigue! -¡Es increíble, cuánta ingratitud hay en el mundo! -exclama la amiga. -¡Sí -responde la rata-, pero es que era un puercoespín!
Max va a ver a Moritz a su casa. Cuando entra, lo encuentra sosteniendo una bolsa de hielo sobre una esquina de la mesa. Max le pregunta: -¿Qué haces? Moritz le responde: -Me he dado un golpe con la esquina de la mesa, y el médico me ha dicho que aplicara una bolsa de hielo...
Max y Moritz están dando un paseo por el barrio de éste último. En un momento dado se cruzan con un gato negro, que al verlos maúlla: -¡Buenos días, Moritz! Max se queda patidifuso: -¡Has oído eso! ¡Es increíble! -¿Te parece increíble? -le pregunta Moritz-. Bah, no veo por qué... ¡en este barrio nos conocemos todos!
Un chico que está paseando su perro se encuentra a un amigo. -¿Te gusta mi perro policía? -le pregunta. El amigo se queda estupefacto. -¿Perro policía? ¡Pero si parece un chucho callejero! El otro le guiña un ojo y le dice: -Claro, porque va de incógnito...
Pepe: -¡A mí me hubiera gustado ser médico! José: -¿Con esa cara? ¡Tú más que a médico, como mucho habrías podido llegara veterinario! Pepe: -Ah, ya lo entiendo, tú hubieras querido que fuera veterinario para que te curase gratis.
Un amigo le pide dinero a otro: -¿Puedes prestarme veinte euros? -¿Y cuándo piensas devolvérmelos? -¡Hombre, no pretenderás que por veinte miserables euros encima te adivine el futuro!
-¿Qué opinión te merecen todas esas anécdotas que se cuentan acerca de tu avaricia? -pregunta un amigo a otro. -¿Sabe qué te digo? -le responde el otro-: Qué se las podrían ahorrar perfectamente...
Un tipo muy sucio le explica a su amigo: -Yo sólo lavo el coche una vez al año. Además, lo primero que lavo siempre es la matrícula. -Ah sí, ¿y por qué? -le pregunta el otro. -¡¡¡Para estar seguro de que es el mío!!!
Un señor le cuenta a su amigo: -Como mi perro era muy fiero, decidí internarlo un mes entero en una escuela de adiestramiento. -¿Y ha funcionado? -¡Ya lo creo que ha funcionado! Ahora, antes de morder a alguien... ¡se pone una servilleta!
La madre de Pepito lo está regañando, por variar: -¡Pepito, ¿cómo he de decirte que no te metas el dedo en la nariz? -Pero, ¿por qué no? -Porque es de mala educación, nada higiénico. -Pero mamá, ¡si me lo he lavado requetebién!
En el autobús, un señor se percata de que Pepito lo está mirando con insistencia. Al cabo de un poco le dice, molesto: -Eh, niño, ¿por qué me miras así? -Porque, aparte del bigote, ¡es usted idéntico a mi mi tía Teresita! -¡Pero si yo no tengo bigote! -Por eso lo digo.
Un amigo le dice a otro: -¿Sabes qué hora es? -Son las doce. -¡Las doce! ¡Es tardísimo! -Pues haberme preguntado antes.
Dos amigos se encuentran por la calle. -Pepe, veo que llevas un reloj nuevo. -Sí. -¿Marca? -La hora.
-Se encuentran dos amigos y uno le dice al otro: -Oye, Juan, qué bien te veo. -Sí, es que ayer coincidí con una chica en el ascensor y nos hemos enamorado... ¡dice que soy el amor de subida!
-¿Qué diferencia hay entre un elefante, una pulga y la familia? -le pregunta un amigo a otro. -No lo sé. -Pues que el elefante puede llevar encima la pulga, pero la pulga no puede llevar encima al elefante. -¿Y la familia? -La familia muy bien, gracias. ¿Y la tuya?
Una madre le explica a una amiga: -Pues yo a mi hijo le dejo que coleccione sellos porque aprende un montón de cosas. Ya verás: Pepito, ¿dónde está Italia? -Tres páginas después de Hungría, mamá.
-El otro día fuimos al cine yo y Mercedes. -¡Será Mercedes y yo! -Pero, ¿qué dices? ¡Si tú no estabas!
Un amigo le dice a otro: -Tengo un vecino que está loco: ¡se puso a aporrear mi puerta a las cuatro de la mañana! Por poco se me cae el taladro del susto...
Un amigo llama a otro y le dice: -Hola, Juan. Mira, que te llamo por la cortadora de césped... -No fastidies. Pues se oye de maravilla.
Un hombre sueña con un amigo que ya murió. En el sueño, el amigo le dice: -¿Sabes? Me he convertido en supermillonario y también soy inmortal. -Entonces... ¿para ti un millón de euros es como un euro? -¡Exacto! -¿Y mil años son como un segundo? -¡Eso mismo! -Muy bien, ¿qué tal si me prestas un millón de euros? -Vale... espera un segundo.