Alejandro y el dinero para emborracharse

-Pero Alejandro, ¿por qué siempre te encuentro medio borracho? -Pues porque siempre se me acaba el dinero antes de emborracharme del todo.

La loca que propone matrimonio en el manicomio

En un manicomio, una loca, le dice a un loco: -Pedro, ¿por qué no nos casamos? -Y el loco le responde: -Venta, mujer, ¿tú estás loca? Y la loca dice: -¿Y tú? ¿Te crees que estás aquí de vacaciones?

José, la limonada y el gato

La esposa, le dice a su esposo: -José, eres un borracho, ¿qué hiciste anoche? -¿Yo?, llegué un poco tarde, pero sólo me preparé una limonada al llegar... Luego me dormí enseguida... -¿Sólo una limonada? -Vete a la cocina y mira cómo has dejado al gato.

El borracho que iba a enterrar a su mujer

Llega el marido a casa, a las doce de la noche, completamente borracho. Va caminando de un lado a otro y apenas puede mantenerse en pie. La esposa lo recibe en la puerta, al borde de la histeria, y le grita: -¡Paco! ¡Tú a mí me vas a enterrar del susto! Y Paco responde: -Sí, vengo yo como para cavar agujeros...

El secreto de familia sobre la rata

Cuando mi padre estaba trabajando en el jardín, mató a un enorme rata y él deseando que la noticia no llegara hasta los vecinos, nos dijo a nosotros, sus hijos, que eso era un secreto de familia, ya que las ratas eran cosas horribles y sucias. El padre no tardó en enterarse que su hijo de cinco añitos le había dicho a su profesora en clase: -Tenemos un secreto de familia, pero no lo puedo contar, porque es algo horrible y sucio.

El pintor moderno y el crítico

Un pintor famoso, de esos llamados modernos, recibe la visita de un crítico de arte. Éste le enseñó un cuadro donde sólo se veían manchas de colores y varias líneas cruzadas entre sí. El crítico de arte le pregunta: -¿Este cuadro qué significado tiene? -Es mi retrato -dijo. Luego le enseñó otro muy parecido y dijo: -Este es el retrato de mi mujer -¡Menos mal que no ha tenido hijos! -contestó el crítico de arte

Pepito pide un animal en el zoo

Un día, Pepito fue al zoológico con su mamá y le pregunta: -¿Por qué no me compras un animal mamá? -le rogaba el niño. -No sabría cómo alimentarlo -contestó la madre. -Entonces cómprame uno de esos que están en las jaulas donde dice: Prohibido darles de comer.

Llamada a la carnicería con antojos raros

RIIING!!! RIIING!!! -¿Es la carnicería? -Sí, dígame -Tiene muslos de conejos, orejas de cerdo y cabeza de vaca? -Sí. -¡Pues debe de trabajar en algún circo!

Llamada interrumpida al contestar

RIIING!!! RIIING!!! -Dígame. -Me

El número equivocado del zurdo

RIIING!!! RIIING!!! -¿Es el 901 231 231? -No, es el 123 123 109 -Perdone, es que soy zurdo

El empleado que fingía llamadas importantes

Había una persona en el trabajo que para dárselas de importante, siempre simulaba grandes conversaciones telefónicas en su oficina cada vez que llegaba una visita. Un día cualquiera, entra una persona desconocida en su oficina y se apresuró a coger el teléfono y, como de costumbre, empezó a simular una gran conversación: -Buenas tardes, Sr Senador, ¿cómo dice?... ¿Quiere que nos veamos hoy para cenar?... Es imposible Sr. Senador, lo siento pero hoy tengo una cita para ir a cenar con el Sr. Presidente... ¿Qué lo suyo es más importante?... Bueno haré lo que pueda, lo llamaré más tarde, pero no puedo prometerle nada. Al simular el fin de la conversación telefónica, le pregunta al desconocido: -¿Qué desea joven? -Soy de la empresa de teléfonos, me han llamado para arreglar su teléfono, que está estropeado.

Llamada a un número sin teléfono

RIIING!!! RIIING!!! -¿Es el 936395531? -No, aquí no hay teléfono

El vendedor telefónico y el niño

Llama un vendedor por teléfono a un supuesto cliente y contesta un niño de 4 añitos: -¿Está tu papá o tu mamá? -preguntó el vendedor. El niño le contestó que no se encontraban en casa. -Entonces, ¿hay alguien más en casa? -Sí, mi hermana. -¿Le puedes decir que se ponga al teléfono? -le dijo el vendedor. Hubo un silencio durante un largo tiempo. Al fin el vendedor volvió a escuchar la voz del niño: -No puedo sacarla de la cuna

El maestro y el pedo

-Maestro, ¿qué es un pedo? -El alma de los alimentos, mi pequeño saltamontes.

El paciente que nadie comprende

Doctor, ¡nadie me comprende...! -¡Que pase el siguiente paciente...!

La novia que admite el engaño

-Hola cariño, ¿me engañas con otra? -Mmmmm bueno, vale.

El consejo del doctor sedentario

El doctor advierte a su paciente: -No tiene nada grave, lo que probablemente sucede es que lleva una vida demasiado sedentaria. Salga a la calle y dé largos paseos todos los días. A propósito, ¿qué oficio es el suyo?

Los mosquitos que se creían Superman

Había unos mosquitos que se creían superman. Los mosquitos picaban mucho a un señor, que un día se cansó de tanto que le picaban y los roció con insecticida. Cuando caían antes de morir gritaban: -¡Kriptonita!

El hijo junto al tubo de oxígeno

El viejo está muy enfermo. Le han colocado una bomba de oxígeno, y su hijo se halla sentado a a su lado. Lentamente, e padre agonizante habla a su hijo de toda la riqueza que le va a dejar. Le indica dónde tiene los documentos de sus propiedades, los certificados, las acciones de Bolsa, las pólizas de seguro, etc. -¡Papá, papá! -murmura el hijo, conmovido, con lágrimas que le corren por las mejillas-. No sé cómo decirte lo agradecido que te estoy. Quisiera sólo ser digno de ti... Dime, ¿hay algo que yo pueda hacer por ti...? -Sí, hijo mío... -fue la respuesta casi sin voz del viejo-. ¿Puedes... dejar de pisar... el tubo de oxígeno?

El médico del Sevilla y el diabético

-¿Qué es lo peor que le puede pasar a un médico que es del Sevilla? -Que le venga un diabético.